EL GRITO DE UNA CIUDAD (Y UNA GENERACIÓN)

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"Bleach", Nirvana, 1989
"Mudhoney", Mudhoney, 1989
"Screaming Life", Soundgarden, 1987
"Dry as a bone", Green River, 1987
 

 






 
     
Nada hacía pensar, en un principio, las repercusiones mundiales que iba a tener la creación de un fanzine acerca del rock de una ciudad. Pero Seattle estaba viviendo un momento especial, tanto que quedaría en la historia.

 
     

Bruce Pavitt era un tipo inquieto. Lo era también la época -finales de los setenta- en que decidió fundar un fanzine llamado Subterranean Pop, dedicado a la música que no aparecía en la prensa convencional. No se daba cuenta, en todo caso, que su proyecto era la primera piedra de uno de los movimientos musicales (e ideológicos) más importantes de los últimos veinte años.

En el pequeño pueblo de Olympia, estado de Washington se empezaba a gestar, de esta forma, lo que conocimos como "grunge" (algo así como "desperdicio"). Pavitt era un idealista, no cabe duda, y entre sus sueños más grandes estaba el de generar un espacio para la gran cantidad de bandas que florecían en la zona noroeste de los Estados Unidos.

Junto a la edición del fanzine, Subterranean Pop comenzó a hacer circular casettes con compilaciones de grupos de la escena underground, hasta que en 1986 lanzan la colección llamada Sub Pop 100, primer disco oficial con el que se convertían en sello (asumiendo como nombre la mítica abreviatura).

Al año siguiente se lanzaría a los dos primeros discos de bandas de Sub Pop. Eran un par de EPs (Extended Play), un formato que se transformó en una herramienta fundamental para el trabajo independiente, porque implicaba un menor gasto económico y la posibilidad de editar un mayor número de discos y con más frecuencia. ¿Las bandas? Los desconocidos Green River y
Soundgarden.

"Dry as a bone" (1987), de Green River tuvo un impacto retardado. A pesar de haber tenido un buen recibimiento en la época de su edición, fue el paso de los años, y el ascenso del grunge a la categoría de "reflejo generacional", los que llevaron a los fanáticos a recuperar su legado. Y es que como las semillas de habichuelas del cuento, los integrantes del grupo, tras disolverse en 1988, dieron origen a otros íconos dentro de la historia
del movimiento.

El vocalista Mark Arm y su guitarrista ocasional Steve Turner formaron Mudhoney; el guitarrista Stone Gossard y el bajista Jeff Ament dieron origen a Mother Love Bone, grupo que, a su vez, fue la base de Pearl Jam.

Pavitt había firmado a Soundgarden el verano de 1987, y editado el sencillo "Hunted Down" antes de lanzar el EP "Screaming Life". Esa placa, y su segundo EP, "FOPP", se convirtieron en sucesos comerciales a nivel "under", lo que provocó la

mirada curiosa de la "grúa" de los sellos llamados grandes. El grupo se cambió a SST antes de lanzar "Ultramega OK" a fines de 1988. El resto de la historia quizá sea conocido.

En 1987, un grupo de Aberdeen, Washington, llamado Nirvana, grababa diez demos junto al productor Jack Endino, quien le mostró las grabaciones a Jonathan Poneman. De esta forma, Nirvana firmó por Sub Pop en diciembre de 1988, y lanzó su primer single, un cover de Shocking Blue, "Love Buzz.". Al año siguiente grababan su disco debut, "Bleach", que rápidamente fue éxito en las radios "college" estadounidenses y los llevó a la gran compañía de David Geffen, a cambio de 287 mil dólares.

Lo que vino después tuvo mucho que ver con el destino. La conjunción de diversos factores fue lo que llevó a lo que ya se entendía como "grunge" a ser uno de los fenómenos musicales más grandes de los últimos veinte años.

No era un movimiento exclusivamente musical y eso fue vital para estremecer todo los ámbitos de la sociedad. Una generación, apodada "X", asumía al grunge como su banda sonora, una expresión de su angustia y depresión por la falta de oportunidades y la desesperanza ante un futuro que consideraba vacío.

"A veces creo que debería tener un reloj de tiempo antes de salir a cantar al escenario. He intentado apreciarlo y, por Dios créanme, realmente lo aprecio, pero aún no puedo deshacerme de la frustración, la culpa y la apatía que siento por todos...simplemente es que amo a las personas demasiado, tanto así que hace que me sienta mal..."

Eran las 8:40 del 8 de abril de 1994, cuando un electricista llamado Gary Smith llegó a la casa de Kurt Cobain en Seattle y descubrió tirado en el
suelo lo que parecía ser un maniquí lleno de manchas de color rojo. Después de un examen más cercano, se dio cuenta de que lo que veía era el cuerpo de un hombre joven con una escopeta sobre su pecho.
A su llegada, la policía recogió el cuerpo, vestido con jeans, una camisa y unas zapatillas Converse, para su posterior identificación. Las huellas digitales confirmaron que se trataba de Kurt Cobain. Había dejado una nota de suicidio, una esposa (Courtney Love), una hija (Frances), y millones de fans alrededor del mundo que no podían comprender la toma de tan radical decisión por parte de su ídolo.

Por Rodrigo Toledo


 
 
 
 

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