LITERA-MÚSICA

MÚSICA, LETRAS Y MÁS
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Jack Kerouac, "The Jack Kerouac Collection"
Allen Ginsberg, "Holy soul jelly roll: poems and songs 1949, 1993"
William Burroughs, "Call me Burroughs"
Leonard Cohen, "The songs of Leonard Cohen"
Jim Morrison, "Ultimate Collected Spoken Word"

 

 



 
     
A lo largo de la historia del rock no son pocos los escritores que han coqueteado con la música popular. Tampoco son menos los cantantes que luego han devenido en poetas e incluso en escritores. "Spoken word" no es un concepto con traducción literal al español, pero abarca todo lo anterior y algunas cosas derechamente inclasificables.

 
     

¿Qué tienen en común Bob Dylan, Leonard Cohen o Jim Morrison? Mmm, podrían pensar ustedes, ¿Lo influyente de su música? Sí, claro, pero además una evidente dicotomía entre sus inclinaciones musicales y las netamente literarias.

Por una cuestión de coincidencias en el proceso creativo, la música y la literatura simpre han estado ligadas estrechamente. Para muchos, las canciones son poesía, o a lo menos relatos en prosa, y sus compositores virtuales literatos. Sin embargo, durante la primera época (la del nacimiento del rock and roll), esta relación fue prácticamente nula. Esto, debido a que la mayoría de los escritores de la generación "beat" -quienes imponían su estilo por esos años-, como Ginsberg o Kerouac., estaban más cerca de lo que era el ambiente del jazz.

Fue la segunda generación de rockeros la que recibió y asimiló la influencia de los llamados "escritores malditos". Ginsberg, por ejemplo, fue quien motivó al incipiente songwriter llamado Bob Dylan a dar rienda suelta a sus inclinaciones por las figuras literarias, por una propuesta de
letras "más jugada" dentro de lo convencional. Ginsberg en persona apareció durante su vida en variadas grabaciones, entre las que se incluye una de The Clash.

Pero fue el autor de "El almuerzo desnudo", William Burrroughs, quien estuvo permanentemente trabajando en el ambiente musical hasta la hora de su muerte (1997), un poco después de haber participado en la grabación del video de U2, "Last night on Earth". Este iconoclasta editó en 1965 un disco de lecturas extraídas de sus libros, el cual se llamó "Call me Burroughs". Fue un fenómeno subterráneo que pronto derivó en material de culto. Soft Machine, Blondie, Tom Waits y hasta Ministry contaron con él para algunas apariciones en sus placas.

Si hubo -y sigue habiendo- "intromisiones" de escritores en la música, también se han producido hacia el otro sentido. Rockeros legendarios como John Lennon, Bob Dylan, Patti Smith y Jim Morrison volcaron, en cierto momento, sus intereses hacia la escritura, superando los marcos -rígidos a veces- de sus canciones. "Jimbo", por ejemplo, fue sepultado en París, como todos sabemos, y en la zona del cementerio dedicada a los poetas, junto a Balzac, Moliere y Wilde.

El oriundo de Florida había publicado su primera colección de poemas, "The Lord and the creatures" (1971) y "Ultimate Collected Spoken Word",compilación publicada en 1997, reúne lo que son las grabaciones de sus propias lecturas.

Uno que ha sabido complementar carreras igual de exitosas en las letras y en la música es el canadiense Leonard Cohen, quien fue originalmente un escritor. Debutó en 1956 con el libro de poesía "Let Us Compare Mythologies", tras el cual vienieron las novelas "The Favorite Game" (1963) y "Beautiful Losers" (1966). En 1968, y luego de firmar para Columbia, el autor edita su disco debut, "The Songs of Leonard Cohen", una apuesta incierta para quien deconocía ese mundo. Pero el hombre salió airoso de su incursión y hasta el día de hoy mantiene intacta su reputación en ambos campos.

Pero, sin ir más lejos, en Chile tenemos varios casos de artistas que han cruzado el límite entre literatura y música. El más emblemático es el del poeta-rockero Mauricio Redolés, quien paralelamente a sus publicaciones, ha editado discos en los que despliega su imaginario urbano como una prolongación a las páginas. Ahí están "Quién Mató a Gaete" o "Bailables de Cueto Road".

Aún más conocido es el trabajo de los Parra: Violeta, Roberto, Nicanor, Isabel y Eduardo, quienes trabajaron tan bien la poesía, como la adaptación de sus propios escritos a la guitarra. Ahí está "La negra Ester", la obra chilena más popular de la historia, escrita en décimas por Roberto Parra y llevada a las tablas por el desaparecido Andrés Pérez.

Y así podríamos seguir nombrando. A pesar de que muchos puristas nieguen el valor de las letras en la música popular, lo cierto es que el contenido de las canciones ha llegado a ser más popular que la literatura para varias generaciones. Ahora, ¿puede ser considerado el rock al nivel de la literatura?. Lo cierto es que en muchas oportunidades el rock ha llevado a la música a niveles estéticos sublimes. Para los escépticos un mensaje: nunca está de más recordar que los prejuicios no hacen más que estrechar nuestro punto de vista.


 
 
 
 

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