No cabe duda que uno de los espectáculos masivos
más impresionantes a nivel mundial es el Carnaval
de Río de Janeiro, Brasil. Al centro de dicho encuentro,
una competencia de baile genera las más enconadas
"batallas" en cuanto a talento y parafernalia.
La samba. Un ritmo capaz de generar los más encendidos
bailes, y una "vida" que gira alrededor de él.
Claro, a pesar de que sólo vemos el trabajo de las
Escuelas de Samba una vez al año, esta "instituciones"
se desviven durante 51 semanas para conseguir un triunfo
que puede catapultarlos a un lugar en la historia.
Muy acorde con la idiosincrasia del país más
grande de Sudamérica, la samba refleja la viveza
y la extroversión de sus habitantes que, cuando pueden,
simplemente la expresan.
La samba, como es de suponerse, fue traída a Sudamérica
por los esclavos africanos y fue conocida en un comienzo,
con el nombre local de "maxixe".
El ritmo esencial de la samba se estructura en base a medio
compás de 4 por 4, vale decir, de dos tiempos. En
su interpretación se utilizan desde muchos años
ya, instrumentos tradicionales como la cabaca o el chocalho.
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Existe una samba folclórica,
conocida por nosotros como batucada, basada en las percusiones
y en un ritmo sincopado; y otra, conocida como samba "de
salón", que fue inventada fuera de los límites
de Brasil, cuando el baile se popularizó en Europa
y Estados Unidos (década del '20). Fue "Aquarela
de Brasil", de Ary Barroso, la que abrió el camino
para la samba en Norteamérica.
El baile de la samba mismo requiere de una destreza particular,
tanto en el hombre como en la mujer. Los movimientos de pelvis
predominan, otorgándole un toque sexual indesmentible,
yendo mucho más allá de la simple insinuación.
Samba hay todo el año en Brasil, pero para nosotros
sólo en verano, cuando el Carnaval se toma las pantallas
de todos los noticiarios, mostrando más piel de lo
que muchos sectores conservadores quisieran ver. Pero ése
es otro tema. La samba está ahí, pertenece a
las más profundas raíces de la identidad brasileña.
Desde la bossa nova hasta el axé, todos los ritmos
tienen alguna deuda con ella.
Por Rodrigo Toledo
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