La otra ribera del Río

LOS DEL RÍO
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“Os Mutantes”, Os Mutantes, 1968
“A divina comédia ou ando meio desligado”, Os Mutantes, 1970
“Dois” (1986), “Qué país é este” (1987) y “As quatro estaçoes” (1989), Legião Urbana
“Selvagem”, Paralamas, 1986
“Skank” (1993), “Samba poconé” (1995), Skank
“Arise” (1991), “Chaos A.D.” (1993), Sepultura

 

 



 
     
Quizá si el lado más desconocido de la música popular brasilera sea el que tiene que ver con el rock. Claro, hay excepciones que han saltado las fronteras para convertirse en referentes a nivel mundial. Aquí un breve repaso de una historia riquísima.

 
     

En estas páginas hemos hablado en reiteradas oportunidades acerca de la música popular brasileña. Sin embargo, hemos dejado de lado una de sus corrientes menos conocidas: el rock.

La tierra del tropicalismo, la samba y la bossa nova tuvo también su debilidad por los ritmos más acelerados y electrificados, aunque su influencia ni se compara con los demás estilos. Por una cuestión idiomática fue Argentina la encargada de liderar el movimiento llamado rock latino, por ejemplo, y no Brasil, a pesar de que por ser el país más grande de Sudamérica contaba con una buena cantidad de exponentes.

Quienes marcaron a fuego la primera época de rock brasilero fue el trío Os Mutantes, liderado por la incombustible figura de Rita Lee (sí, la misma de “Lanca Perfume”).La banda fue, desde su aparición, un grupo de culto, y a la vez muy popular en el país de Ronaldo y, a pesar de ello, sólo estuvieron juntos seis años (1966-1972). Estos músicos hicieron de la sicodelia una herramienta fundamental para entregar su mensaje.

Tras dejar a los Mutantes, la Lee se embarcó en un nuevo proyecto, Tutti Frutti, que fascinó a la crítica de Brasil con su disco “Fruto Prohibido”, el cual muchos consideran el mejor del rock de ese país.

Junto al músico -y pareja- Roberto de Carvalho formaron un dúo de enorme popularidad durante la década de los '80. Una popularidad heredada por el octeto denominado Titas, cuyo líder indiscutible fue Arnaldo Antunes (a quien hace poco recibimos a través de su proyecto “Tribalistas”.

Renato Russo y Fê Lemos tenían 22 e 20 años, respectivamente. Y eran los fundadores de Aborto Elétrico, la primera banda punk de Brasilia, pionera del movimiento rock en la urbe. El fin de su grupo los separó en dos: Renato formó Legião Urbana, mientras Fê intentó mantener a Aborto Elétrico.
También en esta época (1983) surge el grupo con más cercanía a los países de habla hispana: Os paralamas do sucesso o, simplemente, Paralamas.

Liderado por el más que reconocido Herbert Vianna (voz y guitarra), más la adición de Bi Ribeiro en bajo y Joao Barone en batería, este fue el primer grupo brasileño verdaderamente popular en Chile, gracias a la edición de su disco “Selvagem” (1986) y la promoción del sencillo “Alagados” (en Chile, “Inundados”) .

El trío, en todo caso, había editado dos discos antes, con los que se había puesto al tope de los ránkings en su país natal, y habían ganado la posibilidad de participar en el primer Rock in Río (1985).

Madurando con dignidad y con una creatividad intacta, el grupo sobrevivió a la llegada de la década de los noventa e incluso la culminó en 1999 con un “Unplugged” para MTV que se transformó en récord de ventas.

Pero en 2001 llegaría el desastre, de la mano de un terrible accidente aéreo que mató a la esposa de Vianna y lo dejó a él en estado de coma. Increíblemente, su fuerza de voluntad y su amor por la música le permitieron editar un disco con su grupo de siempre un año después de la tragedia (“Longo Caminho”)

Durante los noventa, tendríamos la oportunidad de apreciar el trabajo de otra banda que se arriesgó en español, para llegar a todo el continente. Se trataba de Skank, que en Chile logró varios número uno, que los trajeron al Festival de Viña del Mar. Imposible no recordar sus hits: “Garota Nacional”, “E uma partida de futebol”, o la exquisita “Resposta”.

De quien no tuvimos noticia, lamentablemente, fue de la última mártir del rock brasilero, Cassia Eller,
fallecida en circunstancias misteriosas a fines de 2001.

La cantante, que contaba con 39 años de edad cuando falleció, tuvo una infancia marcada por un constante nomadismo, que facilitó su acercamiento a las diferentes expresiones musicales existentes en Brasil.
Participó en coros, en dos óperas como corista y en 1981, en un festival con Oswaldo Montenegro.A partir de 1989 comenzó su trayectoria por el mundo del disco, con su primer lanzamiento en 1990. Es recordada como la última gran voz del rock brasilero y en sus discos se mezclan la timidez, la irreverencia y rebeldía. Una combinación explosiva.
Dentro del amplio espectro del rock, Brasil se ha destacado en el mundo por una población devota del sonido más pesado, y por tener músicos capaces de exportarlo. Los más importantes, por cierto, han sido los de Sepultura (seguidos de cerca por los Ratos de Porao), que alcanzaron su peak de popularidad internacional con la edición de su disco “Roots”, a mediados de los noventa. Tras la partida de su líder, Max Cavalera (quien formó un proyecto exitoso también, como Soulfly), el grupo siguió su paso, aunque mucho más silenciosamente.
Queda claro que Brasil no es sólo Caetanos, Gilbertos, Jobims. A pesar de que ellos llenan -y con razón- toda nuestra atención, es necesario no perder de vista las expresiones periféricas (o influenciadas más directamente por lo extranjero). Porque de que las hay, las hay.

Por Rodrigo Toledo


 
 
 
 

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