BARROQUISMO ORIGINAL O BÚSQUEDA GENIAL

El grupo de los Progre
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Pink Floyd, "Dark Side of the Moon"
The Moody Blues, "Days of Future Passed"
Yes, "Fragile"
King Crimson, "Frame by Frame"
Jethro Tull, "20 Years of Jethro Tull; Highlights"
The Soft Machine "Volumes 1 & 2"

 

 



 
     
El rock progresivo representa un más que importante eslabón en la evolución de la música. Marca un momento en que los creadores ponen más énfasis en el carácter “artístico” de su música y genera el primer acercamiento entre las “escuelas” (la intelectualidad) y el mundo del rock.

 
     

Como ya hemos conversado en anteriores entregas, los cambios sociales y culturales del 67-68 desencadenaron una voluntad de superar las fronteras convencionales de la música Rock. La psicodelia fue la consecuencia de un proceso de búsqueda frenética que no se detuvo nunca más. Y a partir de sus sonidos y letras es que comienza a tomar forma el llamado “rock progresivo”, algunas veces llamado también “art-rock”.

Este vasto estilo musical tiene múltiples formas, pero podríamos tratar de definirlo como la combinación del rock psicodélico, con la música clásica, la sinfónica y la literatura. El virtuosismo interpretativo se volvió una de sus características fundamentales, además del uso predominante de
teclados y sintetizadores por sobre la guitarra. Líricamente, los músicos progresivos prefirieron temas relacionados con la filosofía, las drogas, la ciencia ficción y la fantasía.

The Moody Blues, en su álbum “Days of Future Passed” (1967), fue el primer grupo en mezclar el rock con elementos de la música sinfónica clásica. Pero, para muchos, la primera banda progresiva propiamente tal fue King Crimson quienes, en su disco debut, pusieron virtuosismo, potentes guitarras y melotrones. Con el guitarrista Robert Fripp a la cabeza, la música de los Crimson ponía énfasis en vuelos instrumentales de alta densidad, con trazos del jazz y la avant-garde

En Europa los músicos dan al rock la categoría de “arte”; y asumen como misión el buscar la trascendencia, sin olvidar la procedencia de música
popular tal y como debe definirse el Rock. Los efectos de esta pretensión son la búsqueda de nuevas estructuras armónicas y la fusión de lenguajes (música clásica y electrónica).

El Rock Progresivo se diversifica rápidamente en varias ramas, tales como la Introspección (King Crimson), la Experimentación psicodélica (Pink Floyd), el Virtuosismo individual (Emerson, Lake & Palmer), el Expresionismo bucólico (Genesis), la Fantasía (Yes), etc., aunque los límites entre ellos son más que difusos.

La mayor duración de las composiciones establece la presencia de paisajes instrumentales y un mayor abanico temático en las líricas. Es el tiempo de las menciones futuristas, cósmicas, apocalípticas, mitológicas, introspectivas, etc. El Long Play se impone al Single permitiendo sobrepasar los 3-5 minutos de rigor de cada tema. Se busca también el virtuosismo y el reconocimiento artístico a la mayor complejidad compositiva.

La evolución de los sistemas de grabación y reproducción proporciona medios adicionales para editar trabajos elaborados y de excelente calidad auditiva. Los shows en directo son una exhibición de efectos especiales y montajes onerosos; la idea era adornar visualmente un tipo de música ya de
por sí descriptiva.

Una de las vertientes más prolíficas de lo progresivo, el denominado “rock sinfónico” es su aprendiz aventajado. Nace de la inquietud por el ritmo emergente y las estructuras de la denominada música docta. Los puristas de ambas corrientes siempre lo repudiaron, por estar a medio camino entre todo y por su afán casi enfermizo de demostrar calidad y virtuosismo.

Para desgracia del estilo, esta búsqueda fue muchas veces en desmedro del gen primitivo que le imprimió sensualidad y fuerza al movimiento. Perdidos en suites pretensiosas, la precariedad de la gama de sonidos que permitían cuatro o cinco instrumentos transformaron las sesiones de rock en inventos latos y abúlicos.

A partir del nuevo empuje social de 1976, las ideas caen en una mediocre repetición a pesar de contadas excepciones. El Rock Sinfónico Progresivo cayó en una comercialidad muy ajena a sus inicios, orientándose sin culpas hacia el consumo del público adulto sin demasiadas pretensiones y acercándose a la forma más insustancial del Pop (Supertramp, Genesis).

A mediados de los 80 parece renacer la idea de recuperar el legado de los pioneros, aunque son escasos los grupos que pueden editar sus trabajos debido a la nula difusión en los medios, lo que comporta un inexistente reconocimiento popular (Twelfe night, Pallas, Marillion, Iq, Pendragon).

En los 90 hay una inusitada proliferación de bandas que bien pueden llamarse Neo-Prog, grupos nórdicos y de la Europa Oriental, de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, etc. que permitieron actualizar el movimiento y dotarlo incluso de buena salud a pesar de repetir en muchos casos la misma fórmula usada 25 años antes.

Hoy el rock progresivo está dormido, pero sigue contando con un público fiel y numeroso. En la práctica, permanece todavía la idea de “música adulta”, y es que son en su mayoría los mayores de 30, incluso de 35, quienes optan por sus sonido. Tal vez por lo mismo, hay una escasez de grupos jóvenes, y son los mismos grupos de siempre quienes mantienen viva la esencia del concepto. Siguen girando alrededor del mundo los Roger Waters, los Jon Anderson, en una situación que da como para preguntarse: ¿podrá sobrevivir el rock progresivo al retiro de sus músicos más emblemáticos? Hagan sus apuestas.



Por Rodrigo Toledo


 
 
 
 

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