Un hombre con túnica blanca sentado "a lo indio"
en el suelo. Los ojos cerrados, las manos extendidas hacia
las personas que completan el círculo. No, no es
una sesión de espiritismo. Más bien es una
sesión "espiritual", podría ser
yoga u otra técnica oriental. Lo interesante es lo
que suena de fondo. Es música hipnótica, atmosférica,
muy envolvente, bastante ad hoc para las actividades de
meditación.¿Pero quiénes están
detrás de todo esto? La cultura new age tiene una
antiguedad desconocida por muchos. Su origen se ubica a
mediados de la década del '60, en países como
Alemania y Suiza vinculado, esencialmente a movimientos
musicales, con bandas como The Ones, Psy Free, Ashra Tempel
o Tangerine Dream.
El rechazo al materialismo en beneficio de la espiritualidad
traída de oriente es la base del pensamiento "new
age", muy ligado en un principio con la experimentación
sicotrópica con LSD. Timothy Leary es un personaje
crucial en este cruce, con sus planteamientos acerca de
la búsqueda de "nuevos estados de conciencia"
(muy en la onda de los escritores de la generación
beat, como Ginsberg o Kerouac). Es él quien se transforma
en ícono de un movimiento que incorpora indiscriminadamente
otras disciplinas, como la meditación trascendental,
el budismo Zen o la musicoterapia.
"Espectáculo total" fue el concepto que
comenzó a desarrollarse en la música influida
por el movimiento new age. Aparecen los Edgar Froese,
Eduard Artemiev, Mike Oldfield, Vangelis, Jean Michel Jarre,
Kitaro, Andreas Wollenweider o Steve Roach.
Básicamente, la música new age se caracteriza
por ser poco comercial (no es "oreja"), ser mayoritariamente
instrumental, tener un componente vanguardista, abarcar
innumerables estilos y generalmente inclinarse por melodías
suaves y tenues. Y, dentro del concepto, como ya decíamos,
podemos encontrar los más diversos estilos. La llamada
"world music", por ejemplo, puede llegar a ser
new age. El folk, o las músicas tradicionales de
occidente, también, como el caso de la música
celta, tan de moda por estos días en Chile, donde
varios grupos la cultivan. Electrónica, progresiva,
jazz-fusión, pop, o vocal, como Enya, hay un montón
de música que podemos relacionar al espíritu
new age, sin que necesariamente deba cumplir con ciertos
parámetros melódicos o instrumentales.
Como consecuencia de sus sonoridades, los músicos
new age han estado permanentemente colaborando con directores
de cine para sus músicas incidentales.
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Tal es el caso del músico japonés Kitaro, que
ayudó a Spielberg en "Entre el cielo y la tierra",
o el más emblemático del músico griego
Vangelis, con el "score" de "Carros de fuego"
(por el que ganó un Oscar que lo sorprendió
durmiendo en su casa), "1492" (grabado sólo
en dos meses) y el de la majestuosa "Blade Runner".
La mayoría de las veces
son los propios artistas quienes se encargan de establecer
su postura ante la vida: "El viento no sólo nos
brinda energía, también sonidos, imagenes,mensajes
& sueños. El viento trae pájaros, polen
- pero también humo y polución, en resumen nos
une con todo lo malo y lo bueno - la elección es nuestra",
dice alguien como Jean Michel Jarre, en un reflejo de la búsqueda
new age. Eso de que el individuo es responsable y capaz de
todo, desde la autocuración hasta la creación
del mundo. Por eso de tanto tratar en Maxwell Street terminó
frustrado y desilusionado, siempre con la idea de trabajar
en una banda.
Durante los años ochenta
el movimiento new age vivió un auge impresionante,
cuando la literatura, la música y las técnicas
se esparcieron como una plaga por todos los rincones del mundo.
Muchos se alinearon en esta posición, con la firme
creencia de que era el pensamiento del futuro (de la "nueva
era", como dice su propio nombre). Fue en ese instante
en que se hicieron comunes palabras como reencarnación,
vida extraterrestre,
bioretroalimentación, yoga, chamanismo,ocultismo, acupuntura,
tarot.
Hoy la corriente new age esta
relegada -e íntimamente relacionada, por lo menos en
Chile- a personas de estrato socioeconómico alto, que
tienen recursos, tiempo y disposición para acercarse
y practicar algunas de las técnicas mencionadas antes.
La música, por suerte, sigue siendo de beneficio universal,
por lo que hemos podido disfrutar (y seguiremos haciéndolo)
de monumentales obras (como les gusta a los músicos
new age) como las de Vangelis, Jarre y Kitaro. La misma Enya
nos ha sorprendido al participar en el soundtrack de "El
Señor de los Anillos", una elección acertada.
Trataremos de adentrarnos en los autores a través de
nuestra sección "Cuerpo y Alma". Son ellos
quienes merecen todo el crédito por haber ido
moldeando un estilo con fundamentos espirituales, pero que
traspasa las fronteras de la creencia personal o la fe.
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