OTTO ROCK

Rock sabor a Kuchen
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"Ege Bamyasi", Can
"Tago Mago", Can
"Ricochet", Tangerine Dream
"Kang Kang", Guru Guru
"Yeti", Amon Duul II
"Autobahn", Kraftwerk
 

 



 
     
Simplemente, música hecha en la tierra de la cerveza. Claro, dentro de un contexo bastante particular que solamente habría podido darse allí. Eso es el krautrock, para algunos, el antecedente directo del manoseado post rock.


 
     

Kraut es un término inglés utilizado durante las dos guerras mundiales para referirse a los alemanes. Por una cuestión de costumbre, y masificación de su uso, la palabra premaneció en el tiempo perdiendo, eso sí, su carácter peyorativo. Y llegó al ámbito artístico, para bautizar la corriente musical que se forjaba durante la década de los setenta en Alemania.

El denominado Krautrock fue una explosión cuya primera chispa fue lanzada durante el agitado año de 1968. Sí, el mismo del famoso Mayo, el de las revoluciones y marchas estudiantiles. El mismo que golpeó con fuerza a las juventudes galas y teutonas.

Eran días de búsqueda de identidad. Sobretodo para los alemanes, estigmatizados con su rol en la Segunda Guerra, el nazismo y la violencia. Por otra parte, los tentáculos del gran vencedor de dicho conflicto, Estados Unidos, comenzaban a configurar un cuasi monopolio cultural, del que Alemania no pensaba formar parte.

La apoteosis de la sicodelia en el '69 no dejó a nadie indiferente y su influencia musical se advierte en los trabajos posteriores, de quienes dieron un paso hacia lo "progresivo". En Alemania, esa apuesta se entrecruzó con una vertiente ideológica que juntaba el arte y la ciencia.

Mística oriental, viajes virtuales al espacio y, como nunca, una fuerte identificación política (marxista, específicamente), caracterizaron a los músicos del krautrock, una horda de fanáticos de la música clásica, el jazz y la experimentación electrónica.

Del rock mundial, los músicos teutones rescataban cosas contadas con los dedos de las manos: entre ellos, Pink Floyd, King Crimson y la Velvet Underground.

Una semilla primaria se sembró en 1968, en la ciudad de Essen, en un festival que contó con la presencia de grupos como Guru Guru (en ellos se habrá inspirado nuestro célebre héroe de infancia?) y Tangerine Dream. Estos últimos, junto a Can, Amon Duul II, Popol Vuh y Kluster formaron parte de la primera "camada" de bandas con identidad absolutamente propia.

Dusseldorf, por ejemplo, engendró sonidos más cercanos a la electrónica, personificados en Kraftwerk, Neu! o Harmonia. Mientras, en Berlín, comenzaba a forjarse lo que iba a darse en llamar "industrial".

Paralelamente, algunos grupos exploraban en base a su propia orientación e instinto. Como Can, por ejemplo, la agrupación que pondría la base más sólida para el sonido krautrock, y la que más iba a trascender e influenciar a las generaciones siguientes.

El idioma, el hecho de pertenecer a una cultura menos conocida como la germana, hizo que el krautrock no fuese tan popular o conocido como se merecía. Sin embargo, la historia del rock ha reivindicado su aporte, el cual está más que latente hoy, con la aparición del llamado post rock, para muchos, una relectura de la música en la Alemania de los '70. En realidad, ambos movimientos son incomparables, pues responden a contextos culturales e históricos distintos. Aunque musicalmente tengan varios puntos en común.

Por Rodrigo Toledo


 
 
 
 

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