El hombre de los 3 mil millones

BUBBLE POP
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"Backstreet Boys", Backstreet Boys, 1996
"Black & Blue", Backstreet Boys, 2000
"Oops, i did it again", Britney Spears, 2000
"Baby, one more time", Britney Spears, 1998
"No strings attached", 'N Sync, 2000

 

 



 
     
Fama. Una palabra que para muchos músicos es sinónimo de "futuro económico". Pocos hombres han logrado descubrir la clave para conseguir fama y fortuna y uno de ellos es Clive Calder.

 
     

Pocos saben que tres de las estrellas más grandes del planeta Tierra –Britney Spears, Backstreet Boys y N' Sync- pertenecen a un sello independiente. Más bien, pertenecían hasta agosto del año 2001, cuando la compañía Zomba/Jive Records fue traspasada a BMG a cambio de la friolera de...3 mil millones de dólares.

El beneficiario directo de este "billetón" fue su dueño, el magnate de la industria musical más desconocido públicamente: Clive Calder.

Este sudafricano nacido en 1946 fue periodista de Billboard, uno de los pocos datos que se han podido recabar de él, pues en los últimos 28 años ha concedido solamente una entrevista. A los 23 años partió a probar suerte como músico en Londres. No le fue bien, y volvió a los dos meses, con una nueva visión acerca de la manera como funcionan las cosas en la industria musical, en la que empezó a incursionar en su natal Johannesburgo, olvidando para siempre su guitarra.

Zomba Music Group (el nombre es por una población de Malawi) tuvo su génesis en una pieza vacía en el departamento de Calder. Estaba en Londres nuevamente, y ahora estaba preparado. Pero como a todos cuando parten, nadie lo tomó en serio hasta que Robert Lange, productor de AC/DC, se unió a su proyecto. Rápidamente ganó credibilidad, otro de los capitales más importantes al momento de embarcarse en un sello independiente.

Un moderado éxito le permitió a Calder abrir una subsidiaria de Zomba, llamada Jive Records. A través de esta etiqueta es que el visionario músico ve el potencial contenido en un movimiento ignorado por los mass media, el del hip hop. ¿Una música de negros, de barrio, críptica y de tono violento podía transformarse en éxito? A Calder no le cabía duda y lo demostró lanzando Magic Wand de Whodini, en 1982, disco al que siguieron KRS-One, Too Short, Kool Moe Dee, DJ Jazzy Jeff y el Príncipe del Rap.

Para el año 1985, Lange era líder produciendo rock pesado (Def Leppard, Foreigner, estaban entre sus trabajos), y su socio Calder, capitalizaba su fama en la forma de derechos de autor de la música que se grababa en los estudios de su propiedad.

Una niña de apenas 15 años tocó a su puerta en 1997 y, como para demostrar que a veces la intuición y el talento van de la mano con la suerte, dicha adolescente llevaba por nombre Britney Spears y estaba destinada a transformarse en el nuevo gran "batatazo" de Calder.

Zomba estaba en la cima. Dos descubrimientos se sumaron al de la bella intérprete de "One more time" (su primer y apabullante éxito): Backstreet Boys y N' Sync.
Con la desaparición –sin pena ni gloria- de New Kids on the Block a fines de los ochenta, todos creímos que los "grupos vocales" habían pasado a mejor vida. Más aún , si recordamos que a principios de los '90 el grunge y la música "alternativa" salían de su cápsula para apoderarse de los ránkings. Sólo Calder podía ser capaz de llevar a los grupos vocales, con sus coreografías y caras bonitas, a la primera línea del espectáculo mundial.

Millones de discos vendidos fueron la consecuencia de este "boom". Zomba/Jive se había consolidado como el sello independiente más exitoso del mundo en cuanto a resultados económicos.

Pero pronto llegaron las dudas. Y es que a través de Internet proliferaban las denuncias acerca de un falseamiento de las cifras de ventas de los nuevos discos de Backstreet Boys ("Black and Blue") y 'N Sync ("No strings attached", 2001). Era de conocimiento público que por lo menos el primer grupo experimentaba una drástica caída en relación a su debut pero, a pesar de ello, la acusación nunca pasó a mayores.

Finalmente, en agosto de 2002, el gigante alemán BMG termina por concretar algo que venía insinuando desde mediados de los '90, la adquisición de Zomba. 3 mil millones de dólares les costó la gracia, una suma que deja muy lejos a las conseguidas por otros personajes en situaciones similiares. En su tiempo, Chris Blackwell traspasó Island Records pon 300 millones de dólares, David Geffen vendió DGC por 550 millones y Richard Branson obtuvo 950 millones por Virgin.

Por Rodrigo Toledo


 
 
 
 

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