El término industrial da para mucho en nuestra imaginación.
Hay íconos demasiado sugerentes que remiten a esta
cultura. Están la contaminación, el ruido
de los fierros oxidados en las industrias, el gris de la
ciudad, el aroma putrefacto...
Pero son sólo eso, íconos. Como la música
que ha sido identificada con el nombre. De hecho, la mayoría
de los grupos que la historia clasifica como industriales
han renegado de ese nombre, que estigmatiza, que limita.
A mitad de los años setenta un grupo de performance
londinense llamado Coum Transmissions fundaba un sello musical
que iba a tener repercusiones históricas. Nacía,
en 1975, Industrial Records, nombre que se le atribuye a
un artista llamado Monte Cazazza, también perteneciente
al naciente catálogo de la etiqueta.
¿Qué elementos aunaban a quienes estaban
detrás de este sello-movimiento? Fácil. La
preferencia
por la experimentación sonora, la utilización
de la tecnología, las melodías repetitivas,
la distorsión, los "samples".
Pero más importante que eso era la sólida
base ideológica que los acompañaba, fruto
de la lectura de autores tan diversos, iconoclastas y apocalípticos
como William Burroughs o Philiph K. Dick. También
otros más "intelectuales" como Michel Foucault,
Samuel Beckett o Pierre Proudhon.
Una de las ideas principales que trataban de traspasar
los "adherentes" al explosivo movimiento era el
de la subjetividad de la realidad en la que estaban viviendo.
Un mundo modelado por la información, que se estaba
convirtiendo en la forma de poder más efectiva (no
les suena esto conocido?)
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El
líder intelectual entre los músicos industriales
era, sin duda, Genesis P-Orridge, pionero en su banda Throbbing
Gristle y luego en su posterior proyecto (tras la separaciónde
los Gristle en 1983), Psychic TV.
Él era el que ponía mayor énfasis en
la concentración de la información en ciertos
grupos sociales y económicos. De hecho, a través
de organizaciones paralelas al grupo Orridge se la jugó
siempre por la publicación de documentos, declaraciones,
libros, que dieran cuenta de lo que ocurría en la escena
underground.
En la misma línea estaba el trabajo de otras bandas
del sello, como Cabaret Voltaire y S.P.K. El resto estaba
en una segunda línea de figuración e incluía
a ClockDVA, Thomas Leer & Robert Rental y al mencionado
Monte Cazazza.
La música industrial no tuvo, de ningún modo,
una generación espontánea. Su antecedente más
relacionado era el Krautrock, del que ya hablamos en estas
páginas;y un disco que algunos consideran un burla
o venganza contra su sello y otros, una obra mestra. Se trata
del disco más freak de Lou Reed, "Metal Machine
Music". En esta placa, el ex integrante de la Velvet
Underground "organizaba" una faramalla de ruidos,
feedback y afines. Una revalorización del ruido.
Las consecuencias e influencias que tuvo el movimiento industrial
original se pueden apreciar hasta el día de hoy. La
década de los ochenta, por ejemplo, transformó
y dividió su sonido en múltiples ramas (de las
que también hablaremos más adelante). Y los
noventa, ni hablar, significaron un rescate de ese tipo de
sonido, a través de Nine Inch Nails o el mismo Marilyn
Manson. Lo industrial no pasa de moda, y se merece, al menos,
una mirada al pasado.
Por Rodrigo Toledo
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