EL SONIDO DE LOS FIERROS

Tuberías
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"2nd Annual Report, 1977, Throbbing Gristle
"20 Jazz Funk Greats", 1979, Throbbing Gristle
"Greatest Hits", 1984, Throbbing Gristle
"2 x 45", 1982, Cabaret Voltaire
"The Crackdown", 1983, Cabaret Voltaire
"The Living Legends", 1990, Cabaret Voltaire
 

 



 
     
Un género nacido de la conceptualización de un nuevo planeta, caracterizado por el acceso al poder a través de la información, la contaminación, y la deshumanización de nuestras relaciones.
La música, pero desde la vereda del frente.


 
     

El término industrial da para mucho en nuestra imaginación. Hay íconos demasiado sugerentes que remiten a esta cultura. Están la contaminación, el ruido de los fierros oxidados en las industrias, el gris de la ciudad, el aroma putrefacto...

Pero son sólo eso, íconos. Como la música que ha sido identificada con el nombre. De hecho, la mayoría de los grupos que la historia clasifica como industriales han renegado de ese nombre, que estigmatiza, que limita.

A mitad de los años setenta un grupo de performance londinense llamado Coum Transmissions fundaba un sello musical que iba a tener repercusiones históricas. Nacía, en 1975, Industrial Records, nombre que se le atribuye a un artista llamado Monte Cazazza, también perteneciente al naciente catálogo de la etiqueta.

¿Qué elementos aunaban a quienes estaban detrás de este sello-movimiento? Fácil. La preferencia
por la experimentación sonora, la utilización de la tecnología, las melodías repetitivas, la distorsión, los "samples".

Pero más importante que eso era la sólida base ideológica que los acompañaba, fruto de la lectura de autores tan diversos, iconoclastas y apocalípticos como William Burroughs o Philiph K. Dick. También otros más "intelectuales" como Michel Foucault, Samuel Beckett o Pierre Proudhon.

Una de las ideas principales que trataban de traspasar los "adherentes" al explosivo movimiento era el de la subjetividad de la realidad en la que estaban viviendo. Un mundo modelado por la información, que se estaba convirtiendo en la forma de poder más efectiva (no les suena esto conocido?)

 

El líder intelectual entre los músicos industriales era, sin duda, Genesis P-Orridge, pionero en su banda Throbbing Gristle y luego en su posterior proyecto (tras la separaciónde los Gristle en 1983), Psychic TV.

Él era el que ponía mayor énfasis en la concentración de la información en ciertos grupos sociales y económicos. De hecho, a través de organizaciones paralelas al grupo Orridge se la jugó siempre por la publicación de documentos, declaraciones, libros, que dieran cuenta de lo que ocurría en la escena underground.

En la misma línea estaba el trabajo de otras bandas del sello, como Cabaret Voltaire y S.P.K. El resto estaba en una segunda línea de figuración e incluía a ClockDVA, Thomas Leer & Robert Rental y al mencionado Monte Cazazza.

La música industrial no tuvo, de ningún modo, una generación espontánea. Su antecedente más relacionado era el Krautrock, del que ya hablamos en estas páginas;y un disco que algunos consideran un burla o venganza contra su sello y otros, una obra mestra. Se trata del disco más freak de Lou Reed, "Metal Machine Music". En esta placa, el ex integrante de la Velvet Underground "organizaba" una faramalla de ruidos, feedback y afines. Una revalorización del ruido.

Las consecuencias e influencias que tuvo el movimiento industrial original se pueden apreciar hasta el día de hoy. La década de los ochenta, por ejemplo, transformó y dividió su sonido en múltiples ramas (de las que también hablaremos más adelante). Y los noventa, ni hablar, significaron un rescate de ese tipo de sonido, a través de Nine Inch Nails o el mismo Marilyn Manson. Lo industrial no pasa de moda, y se merece, al menos, una mirada al pasado.

Por Rodrigo Toledo


 
 
 
 

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