Todo Ochenta

PRESTAME LA LACA
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"Shout of the devil", 1983, Motley Crue
"Dr. Feelgood", 1989, Motley Crue
"Condition Critical", 1984, Quiet Riot
"Stay Hungry", 1984, Twisted Sister
"Out of the cellar", 1984, Ratt
"Final Countdown", 1986, Europe
"Out of this world", 1988, Europe
"Slippery when wet", 1986, Bon Jovi
"Ney Jersey", 1988, Bon Jovi
"Flesh & Blood", 1990, Poison
"Dog eat dog", 1992, Warrant
"Skid Row", 1989, Skid Row

 

 



 
     
Años de "Magnetoscopio" y "Sábado Taquilla", de pañuelos multicolores, de Betamax y yogurteras. Era la segunda mitad de los ochenta cuando un puñado de bandas de trajes ajustados, guitarras chillonas y el cabello al estilo Titi Ahubert, llenaban los ránkings de todo el orbe con su rock.

 
     

"Número uno, número uno, número uno...Warrant!!", exclamaba el insufrible Jorge Aedo desde su tribuna en "Sábado Taquilla", el programa juvenil de mayor éxito en aquel tiempo. El llamado "glam metal", ese de rockeros con blondon teñido y espectaculares shoes con fuegos artificiales estaba dando sus últimos estertores.

La cosa había comenzado bastante antes, en 1983, con el disco "Shout at the Devil", de Motley Crue, quienes ya se habían equipado con los nuevos "accesorios": complementos de cuero, leotardos o mallas gruesas, cintas para el pelo, pinchos y cualquier otra cosa que tuviesen a mano. Grupos como Ratt, Twisted Sister o Quiet Riot volvieron al primer plano musical logrando un éxito impresionante.

¿De dónde venía esta afición por la ambiguedad, que tanto éxito les reportó? Pues del concepto glam original (del que ya habíamos hablado en esta página), acuñado por Mark Bolan y los T-Rex, por los New York Dolls, David Bowie y otros tantos, que en los setenta habían escandalizado con sus hábitos poco ortodoxos.

"Round and Round", "We're not gonna take it" y "Come On, Feel the Noise" llevaron al "metal" a las audiencias masivas, preparando el camino para las bandas, derechamente, de "estadio". Así, Bon Jovi toma el relevo y se convierte en la segunda banda "metal" de mayor éxito de todos los tiempos, tras los británicos de Def Leppard.

Éxito tras éxito, balada tras balada, Jon Bon Jovi, Ritchie Sambora y sus amigos se ganaban el título de la banda más importante del momento.
Sus discos, "Slippery when wet" y "New Jersey" vendieron millones de copias, igual que "Pyromania" y "Hysteria" de los Def Leppard.

Motley Crue, por su parte, se erguía como la otra gran banda del momento, y tal vez la más jugada por renovar el sonido del estilo. Eso sí, siempre "suavizando" su efecto, con el objeto de entrar aún más fuerte en el medio de moda: MTV.

Y así es como la música se fue poniendo melosa, complaciente, homogénea, aburrida. Hasta que aparecieron los Guns 'n Roses. "Appetite for destruction", disco crudo y agresivo, identificó a quienes no comulgaban demasiado con el thrash o el speed, ni tampoco con la inocencia del glam metal.

El sonido híbrido de los Guns, en los que destacaba la guitarra bluesera de Slash y la voz chillona de Axl Rose, fascinó a la nueva generación. "Welcome to the jungle", "Sweet Child O' Mine" o "Patience" se hicieron los himnos oficiales de un momento en que dominaban sin contrapeso la escena junto a Mötley Crüe. Bon Jovi y Def Leppard iban a desaparecer hasta varios años más tarde, cuando reaparecerían con nueva imagen y sonido. Hoy, a los 40 años, Bon Jovi se las ha arreglado para mantener su banda unida y las ventas en un nivel suficiente como para ser considerado "estrella" aún.

Y vino la tercera generación. Tal vez la que está más fresca en la memoria. Esa de Poison, Warrant y Skid Row. Canciones contagiosas, video clips de estadio, mucha parafernalia, más maquillaje, todo eso les restó credibilidad dentro del ambiente más duro. Por ejemplo, grupos como Cinderella o Tesla, en el mismo estilo, se jactaban de ser más "serios" con su público.

En Europa, una banda sueca de rock progresivo, mutaba su sonido al glam metal, seducidos por la fama y un contrato con una multinacional. Eran los mismos de "Carrie" o "The Final Countdown"; los mismos que brindaron un show adentro y afuera de la Quinta Vergara.

Eran los mismos de "Carrie" o "The Final Countdown"; los mismos que brindaron un show adentro y afuera de la Quinta Vergara.

Y como ellos varios más: Christian Stryper, Winger and Great White, Mr.Big, Bad English, Damn Yankees, Extreme y Slaughter formaron parte importante de la escena. ¿Chicas? Las hubo, y de calidad. Un semillero femenino fueron las Runaways, por ejemplo, de donde salió Joan Jett, quien junto a sus Blackhearts, impuso hits como "I love rock n' roll"; y Lita Ford, con su single "Kiss me deadly" o su inolvidable dúo con Ozzy Osbourne, "Close your eyes".

La aparición de la escena "alternativa" a principios de los '90 sepultó definitivamente a estos dinosaurios. Pocos pudieron rearmarse luego del golpe, macizo, a su forma de entender el rock. Algunos, como el mencionado Bon Jovi, le dieron el palo al gato. Otros, lo más, permanecen sumidos en la más profunda de las indiferencias.

Por Rodrigo Toledo


 
 
 
 

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