"Número uno, número uno, número
uno...Warrant!!", exclamaba el insufrible Jorge Aedo
desde su tribuna en "Sábado Taquilla",
el programa juvenil de mayor éxito en aquel tiempo.
El llamado "glam metal", ese de rockeros con blondon
teñido y espectaculares shoes con fuegos artificiales
estaba dando sus últimos estertores.
La cosa había comenzado bastante antes, en 1983,
con el disco "Shout at the Devil", de Motley Crue,
quienes ya se habían equipado con los nuevos "accesorios":
complementos de cuero, leotardos o mallas gruesas, cintas
para el pelo, pinchos y cualquier otra cosa que tuviesen
a mano. Grupos como Ratt, Twisted Sister o Quiet Riot volvieron
al primer plano musical logrando un éxito impresionante.
¿De dónde venía esta afición
por la ambiguedad, que tanto éxito les reportó?
Pues del concepto glam original (del que ya habíamos
hablado en esta página), acuñado por Mark
Bolan y los T-Rex, por los New York Dolls, David Bowie y
otros tantos, que en los setenta habían escandalizado
con sus hábitos poco ortodoxos.
"Round and Round", "We're not gonna take
it" y "Come On, Feel the Noise" llevaron
al "metal" a las audiencias masivas, preparando
el camino para las bandas, derechamente, de "estadio".
Así, Bon Jovi toma el relevo y se convierte en la
segunda banda "metal" de mayor éxito de
todos los tiempos, tras los británicos de Def Leppard.
Éxito tras éxito, balada tras balada, Jon
Bon Jovi, Ritchie Sambora y sus amigos se ganaban el título
de la banda más importante del momento.
Sus discos, "Slippery when wet" y "New Jersey"
vendieron millones de copias, igual que "Pyromania"
y "Hysteria" de los Def Leppard.
Motley Crue, por su parte, se erguía como la otra
gran banda del momento, y tal vez la más jugada por
renovar el sonido del estilo. Eso sí, siempre "suavizando"
su efecto, con el objeto de entrar aún más
fuerte en el medio de moda: MTV.
Y así es como la música se fue poniendo melosa,
complaciente, homogénea, aburrida. Hasta que aparecieron
los Guns 'n Roses. "Appetite for destruction",
disco crudo y agresivo, identificó a quienes no comulgaban
demasiado con el thrash o el speed, ni tampoco con la inocencia
del glam metal.
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El
sonido híbrido de los Guns, en los que destacaba la
guitarra bluesera de Slash y la voz chillona de Axl Rose,
fascinó a la nueva generación. "Welcome
to the jungle", "Sweet Child O' Mine" o "Patience"
se hicieron los himnos oficiales de un momento en que dominaban
sin contrapeso la escena junto a Mötley Crüe. Bon
Jovi y Def Leppard iban a desaparecer hasta varios años
más tarde, cuando reaparecerían con nueva imagen
y sonido. Hoy, a los 40 años, Bon Jovi se las ha arreglado
para mantener su banda unida y las ventas en un nivel suficiente
como para ser considerado "estrella" aún.
Y vino la tercera generación. Tal vez la que está
más fresca en la memoria. Esa de Poison, Warrant y
Skid Row. Canciones contagiosas, video clips de estadio, mucha
parafernalia, más maquillaje, todo eso les restó
credibilidad dentro del ambiente más duro. Por ejemplo,
grupos como Cinderella o Tesla, en el mismo estilo, se jactaban
de ser más "serios" con su público.
En Europa, una banda sueca
de rock progresivo, mutaba su sonido al glam metal, seducidos
por la fama y un contrato con una multinacional. Eran los
mismos de "Carrie" o "The Final Countdown";
los mismos que brindaron un show adentro y afuera de la Quinta
Vergara.
Eran los mismos de "Carrie" o "The Final Countdown";
los mismos que brindaron un show adentro y afuera de la Quinta
Vergara.
Y como ellos varios más: Christian Stryper, Winger
and Great White, Mr.Big, Bad English, Damn Yankees, Extreme
y Slaughter formaron parte importante de la escena. ¿Chicas?
Las hubo, y de calidad. Un semillero femenino fueron las Runaways,
por ejemplo, de donde salió Joan Jett, quien junto
a sus Blackhearts, impuso hits como "I love rock n' roll";
y Lita Ford, con su single "Kiss me deadly" o su
inolvidable dúo con Ozzy Osbourne, "Close your
eyes".
La aparición de la escena "alternativa" a
principios de los '90 sepultó definitivamente a estos
dinosaurios. Pocos pudieron rearmarse luego del golpe, macizo,
a su forma de entender el rock. Algunos, como el mencionado
Bon Jovi, le dieron el palo al gato. Otros, lo más,
permanecen sumidos en la más profunda de las indiferencias.
Por Rodrigo Toledo
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