"La familia chilenita del funk" se autodenominó
una camada de bandas chilenas a mediados de la década
pasada. De ellas, sólo Chancho en Piedra logró
convertirse en un mega-grupo, mientras que Los Tetas hoy
tratan de renacer desde las cenizas, tras un largo período
de oscurantismo.
James Brown, George Clinton, Parliament, Kool & the
Gang, eran algunos de los referentes más notorios,
claro, aparte de influencias más recientes como Red
Hot Chili Peppers. Todos, músicos emparentados por
un concepto tan
reconocible como ajeno a nuestra idiosincrasia (eso creíamos):
funk.
Funk es una palabra de origen africano, originalmente "lu-fuki",
que se refiere a la adoración por los olores corporales,
especialmente el de la cópula sexual y, por supuesto,
el que se genera en el frénetico baile que acompaña
a este ritmo. A pesar de que James Brown y Kool & the
Gang habían comenzado a delinear el funk a finales
de los sesenta, fue Sly Stone quien "craneó"
la idea de hacer una música bailable e interracial.
Brown y los Kool iban a confirmar el nacimiento de un nuevo
estilo con sus hits "Sex Machine" y "Kool
& the Gang", respectivamente.
En la música funk la estructura melódica cedió
preponderancia al lado del ritmo, la sincronía y
la improvisación. La base rítmica -bajo, batería
o percusiones- fue, sigue siendo, la piedra angular de una
agrupación funk.
Para la década de los setenta ya había aparecido
un nuevo ícono, George Clinton, líder de
|
Parliament, quien iba a "dibujar" el fondo conceptual
del funk, utilizando elementos del kitsch y la sicodelia.
Como una vertiente más "barroca" (estéticamente)
del funk surgió a finales de los setenta la llamada
"onda disco", que recupera en algo la estructura
melódica.
El funk, mientras tanto,evolucionaba, pasando por los Earth,
Wind & Fire, Fatback Band, The Gap Band, Rick James, y
llegando a su fusión con el rock, por ahí por
la década de los ochenta. Un proceso personificado
por los Chili Peppers, hoy en una búsqueda bastante
alejada del funk, pero tanto o más interesante.
En los noventa se vio una tendencia por el regreso a las raíces.
En eso, fue un grupo el que destacó notablemente, incluso
en los ránkings: Jamiroquai. Casi un proyecto unipersonal
de su líder Jason Kay, este grupo británico
ha hecho una relectura del género poniendo énfasis
en su carácter
dance.
Lo de Chile ya es más que conocido. La experiencia
de Chancho en Piedra deja más que claro que el funk
es de gusto masivo en nuestro terruño. El
trabajo del cuarteto de la Gran Avenida no deja de ser meritorio,
si pensamos que partieron tímidamente en un sello independiente
(Alerce) para terminar hoy como banda prioritaria para una
multinacional (Chancho en Piedra).
Tras ellos, un montón de grupos pide su oportunidad:
Papanegro, La Toplera, Sardónicos, y otros tantos.
Como para prolongar una suerte de "tradición"
funkera criolla. Al alero, siempre, de la influencia de los
clásicos.
|