Si tu reacción al comenzar a leer este artículo
fue algo así como "Electro ¿qué?",
ya es tiempo de que conozcas, al menos someramente, de qué
se trata el movimiento musical que más promesas dejó
terminado el 2002.
De partida, el nombre que recibe esa suerte de corriente
sonora y estética procede de un festival realizado
en New York en el año 2001. Tras esa iniciativa estaba
las cabecitas visionarias del teutón DJ Hell y de
su colega Larry Lee.
Dicha fiesta concentró a artistas pioneros de lo
que iba a ser un estilo. Estuvo Chicks on speed, por ejemplo,
que mezclaba electrónica, punk y sonido disco; estuvo
la canadiense Peaches; y estuvieron los emergentes Fisherspooner,
responsables del primer gran éxito electroclash,
y "punta de lanza" del movimiento.
Pero, ¿Qué era el electroclash? Para muchos
no es más que un revival de lo que fue el electro
pop de la primera mitad de los ochenta (léase New
Order, Human League, Gary Numan, Depeche Mode). Para sus
seguidores es una relectura de aquellos años, pero
en clave de sutil ironía, desde una perspectiva lúdica
e incorporando el urbanismo y sofisticación de los
diseñadores de principios del tercer milenio.
Parte importante en la génesis del electroclash
es el concepto creador denominado DIY ("Do it yourself").
Sí, el mismo que diese origen al punk, el que estaba
en su esencia misma, también es adoptado por la nueva
corriente, en la gran diferencia que tiene con su inspiración
ochentera.
Con una mayoría de grupos liderados por bellas chicas
y un puñado de sellos pequeños pero movedizos
(Mogul, Gigolo Kitty, Ersat Audio), el electroclash sigue
extendiendo sus tentáculos.
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He aquí algunos ejemplos:
Ladytron: dos mujeres y dos hombres cuyos discos,
"604" (Emperor Norton, 2000) y "Light &
Magic" (Emperor Norton, 2002) ya son clásicos
del estilo.
Fischerspooner: Los más famosos. Fichados
por el sello Ministry of Sound por dos millones de libras.
Bases muy "Kraftwerkianas", para la mezcla entre
las voces femeninas y su voz solista masculina. La banda fue
formada en New York, en 1988, por el músico, productor,
y realizador Warren Fischer y el performista Casey Spooner.
Hoy incorpora docenas de vocalistas, bailarines, diseñadores
y otros artistas.
Le Tigre: trío liderado por la ex Bikini Kill,
Kathleen Hanna, junto a sus compañeras Sadie Benning,
una realizadora undeground, y la escritora de fanzine Johanna
Fateman. ¿Su disco? "Feminist Sweeptakes"
(Mr Lady, 2001)
WIT: trío de modelos jóvenes que se
han ganado la admiración, incluso, de Madonna.
Radioactive Man: proyecto de Kaeith Tenniswood,
quien ha trabajado junto a Primal Scream y a Andrew Weatherhall.
Su disco, homónimo, fue editado por el sello Rotters
Golf Club, en 2001.
Miss Kittin and the Hacker: erotismo y electroclash
para un grupo que quizá no tenga un segundo disco.
De todas maneras, Miss Kittin ha colaborado con otros discos
de la corriente, como los de Felix Da Housecat.
Tras el regreso del rock and roll de guitarras, con The Strokes,
The Hives y White Stripes, el electroclash aparece como el
nuevo gran "revival" que vendrá a remecer
un poco la manera de hacer música. Ahora, si se convierte
en un fenómeno permanente, es una posibilidad cuya
confirmación sólo dará el tiempo.
Por Rodrigo Toledo
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