Al "easy listening" ("de fácil escucha")
se le ha llamado también "lounge music"
o "cocktail music". Un estilo que, fundamentalmente
en los años 50 y 60, contribuyó a las bandas
sonoras de divertidas e inocentes comedias (como la genial
"La fiesta inolvidable", de Blake Edwards), a
ambientar reuniones sociales y a alimentar los emergentes
hilos musicales. Desde Les Baxter y Esquivel hasta James
Last o Augusto Algueró.
Era música despreocupada y hedonista, con estribillos
pegajosos y coros onda "daba daba da". Tenía
arreglos livianos que sostenían ortodoxas melodías
pop, desplegados en una infinidad de registros pero idénticos
entre sí.
El easy listening, rey del dial FM por aquellos años,
agrupaba a nombres como Ray Conniff, Sergio Mendes o Esquivel,
y fue uno de los géneros más populares y rentables
de la historia musical, buscando tan sólo el relajo
del auditor. Es muy probable que en tu propia casa encuentres
todavía algunos vinilos de música orquestada
de esos años. Si hasta el sempiterno Horacio Saavedra
editó un álbum del estilo, en cuya carátula
se podía apreciar la "impúdica"
imagen de una hermosa mujer desnuda tirada sobre un montón
de acetatos.
El nombre de Ray Conniff, específicamente, provoca
sentimientos encontrados entre el público. Subestimar
su música por lo plana y falta de sorpresa bloquean
la visualización del verdadero aporte del longevo
trombonista. Conniff es uno de los máximos exponentes
del easy listening, un elemento más en el ambiente
que, mientras menos se imponga, tiene más utilidad.
Por algo el músico ya lleva vendidos 50 millones
de discos. Y estuvo en
"nuestro" Festival de Viña del Mar (aunque,
de más está decirlo, no fue gracias a él
que se hizo famoso a nivel mundial) Nacido en noviembre
de 1916 en Attleboro, Massachusetts, Ray Conniff hizo mucho
de su experiencia al interior de su hogar. Su padre, trombonista
también, lideraba una banda local, mientras que su
madre tocaba el piano. Ray encabezó su propia banda
mientras estaba en la enseñanza media y comenzó
a hacer arreglos para ella; después de su graduacián,
se cambió a Boston para tocar con la Dan Murphy's
Musical Skippers. A mitad de los '30, cuando sintió
que estaba listo para su gran salto, aterrizó en
New York junto con el nacimiento del boom "swing".
Pero fue en los '50 cuando alcanzó la fama. En la
segunda mitad de esa década, cuatro álbumes
de Ray Conniff alcanzaron el Top Ten, encabezados por "'S
Marvelous" and "Concert in Rhythm", que obtuvieron
el oro en ventas. Conniff s emantuvo en las listas de popularidad
a principios de los '60, con éxitos como "Say
It with Music (A Touch of Latin)", "Memories Are
Made of This", "So Much in Love", "'S
Continental", y "We Wish You a Merry Christmas".
Tras ello y, hasta el día de hoy, el músico
solo ha gozado de impactos esporádicos.
Durante los últimos años, el easy listening
ha sido rescatado por diversas corrientes de vanguardia
y se ha convertido, sin querer, en una propuesta original
y alternativa, en la relectura que algunos grupos han hecho
de él.
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Está el caso del grupo franco-inglés Stereolab,
quienes se han consolidado como los exponentes de un particular
estilo en el que fusionan el easy con electrónica y
pop en su estado puro.
Tras ellos hay nombres de un más bajo perfil, pero
igual de importantes a la hora de la innovación en
la llamada "future listening", como son Combustible
Edison, Pizzicato Five, o los mismos Air, que en su "french
groove" ponen mucho más que una pizca del viejo
easy.
Nombres a tener en cuenta
Bert Kaempfert: nació el 16 de octubre de 1923
en Hamburgo, Alemania, y aprendió piano cuando era
un niño, par aluego ingresar al Conservatorio. Durante
la II Guerra Mundial tocó junto a la Hans Bussch Orchestra
y trabajó en radio;después de la guerra, firmó
con Polydor Records, para debutar produciendo el hit international
"Morgen", de Ivo Robic.Kaempfert fue el primero
que registró a los Beatles en un estudio de grabación.
Grabó una docena de
exitosos discos orquestados para Decca entre 1959 y 1973,
además de escribir melodías como la balada "Strangers
in the Night" que compuso para Frank Sinatra.
Esquivel (Juan García Esquivel): vivió
un revival durante la década de los '90, cuando bandas
la hornada del "future listening" declararó
su
admiración por el músico, a quien muchos denominan
el inventor del pop espacial. Los temas centrales de series
como "Kojak", "Columbo" y "Baretta"
fueron su responsabilidad y sus melodías siguen apareciendo
en filmes como "La Mexicana" y "El Gran Lebowski".
Este mexicano falleció el 3 de enero de este año,
a la edad de ochenta y tres años.
Sergio Mendes: A los 15 años abandonó
sus estudios de piano clásico y viajó a Rio
de Janeiro para unirse con músicos como Joao Gilberto
y Antonio Carlos Jobim y sumergirse en el bossa nova. Mendes
se convirtió en el músico brasileño que
más discos ha vendido en EE.UU. Su mezcla de bossa
y light jazz lo hizo popular, con covers de temas como "Fool
On the Hill", de The Beatles y "Mais que Nada".
Herb Alpert: Nacido el 31 de marzo de 1935 en Los Angeles,
Alpert comenzó a tocar la trompeta a los ocho años.
Después de servir en el ejército, trató
de iniciar una carrera de actuación, pero volvió
pronto a la música, grabando para RCA con el nombre
de Dore Alpert. Este músico logró imprimir el
sonido distintivo de su trompeta en registros como "What
Now My Love" (1966) que mezclaban cosas de la escuela
latina con el jazz más amable. En 1990 vendió
su sello A&M en 500 millones de dólares.
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