De la tierra del café

Azúcar
o

"100% Azucar: The Best of Celia Cruz & La Sonora Matancera", 1997
"The Legends Collection: The Tito Puente & Celia Cruz Collection", 2000
"The best of Willie Colon", 2000
"The Best of Orchestra Harlow & Ismael Miranda", 1976

 

 



 
     
Está de moda la salsa. Y no es para menos, dado el fallecimiento de una de sus más grandes exponentes, Celia Cruz, la "Reina de la Salsa". Este "ritmo", hay que aclararlo, es bastante nuevo, pero cuenta con una historia de varias páginas.

 
     

La cumbia debe ser uno de los ritmos más populares en Chile. Un sinónimo de fiesta, matrimonio, Año Nuevo y la causa de una polémica repetida respecto a nuestra verdadera identidad folclórica.

¿Porqué en las fondas dieciocheras se baila cumbia? ¿Y en los matrimonios? ¿Y en cualquier parte donde haya comida, alcohol y ganas de pasarlo bien?

La cumbia está arraigada en la idiosincrasia chilena tal como lo están los pitutos, las gauchadas o la cimarra. Aunque todos tenemos claro que es un ritmo que no nos pertenece por origen, si lo consideramos nuestro por adopción.

Como deben saber, la cumbia nació en Colombia, de la conjunción de tres culturas: la africana, la indígena y la europea. La primera puso los tambores, la segunda los vientos y la melodía (a través de flautas de cañas) y la última algo del baile, la vestimenta y algunas variaciones en la melodía. Aunque toda esta división es bastante relativa, si pensamos que nunca existió un "alguien" que dijera: a ver, pongamos algo de acá, esto de allá...

El vocablo "cumbia" parece ser la derivación de varias voces de la Colombia "negra": cumbé, caracumbé, paracumbé y la cumbancha. Y es en esas mismas zonas del país cafetero donde se supone se forjó lo que hoy entendemos como cumbia, seguramente -hipotetizan algunos autores- cerca de la costa Caribe colombiana.

Como chilenos, tenemos la imagen de una cumbia interpretada por nuestras populares "sonoras", las que deben ser la parte más "chilena" del ritmo.

Sin embargo, la estructura de la banda que interpreta la cumbia estaba, en sus inicios, conformada por una tambora (tambor de doble parche), un tambor alegre (lleva la línea rítmica), un llamador (marca el compás en contratiempo), un guache (maracas) y la denominada "flauta de millo" (encargada de la melodía).

La cumbia se estructura en los clásicos 4/4, aunque hoy hasta eso parece ser parte del pasado. Esto porque de su sonido original han surgido numerosas vertientes entre las que podemos contar, incluso, el olvidado ritmo "sound" o "bailanta", la cumbia "villera" argentina, entre otros.

Para nosotros los chilenos la cumbia es sinónimo de "sonora". Están la Palacios, la de Tommy Rey, Giolito y su Combo, La Cubanacán (del desaparecido Pachuco), por nombrar las más conocidas. Formadas por entre siete y ocho integrantes, estas agrupaciones han impuesto su propio esquema instrumental, en el que hay bajo eléctrico, congas, timbales, bronces y teclados, y que se han hecho característico de fiestas bailables de toda clase.

¿Es que la cumbia nos identifica mucho más como chilenos? Esta pregunta abrió -hace mucho tiempo- un debate que está todavía inconcluso en cuanto al respeto que sentimos hacia el folclor propiamente chileno y su popularidad entre nosotros. Mientras resolvemos estas interrogantes, al parecer, seguiremos bailando cumbia hasta el amanecer. ¿Debemos sentirnos culpables por ello?



Por Rodrigo Toledo


 
 
 
 

Noticias Audioanálisis Brújula Tu Columna Cuerpo y Alma Raices Plug & Play Zona DVD Disco Inmortal El Maestro dice
o