Otra veta country

CON BANJO Y DOBRO
o

“The Essential Bill Monroe & His Blue Grass Boys” (Box Set), Bill Monroe, 1992
“Very Best of” (Remasterizado), Bill Monroe, 2002
“All the Classic Releases 1937-1949” (Box Set), 2003

 

 



 
     
Seguimos en la zona del sur de los Estados Unidos, en la época anterior al nacimiento del rock, para destacar otro de los estilos “menores”, pero fundamentales para la evolución del sonido “gringo”. Y de la música popular en general.

 
     

Corrían los años cuarenta cuando Nashville era el epicentro de la música country. Los sonidos ligados al country están en proceso de cambio. La búsqueda tiene que ver con la diversión, el entretenimiento, la fiesta, y el alejamiento de las formas tradicionales.

Con ese espíritu es que nace el bluegrass, que tiene muchas cosas en común con el rockabilly (especialmente en la forma: el tempo, los solos, el bajo), pero con motivos muy distintos. No había en el Bluegrass la rebeldía del otro estilo. Las letras provenían de fuentes bien tradicionales.

El Bluegrass siempre se tocó con instrumentos acústicos, pero no por algo premeditado, sino por una cosa circunstancial (no se conocían). De todas maneras, esta costumbre pasó a formar parte de su propia identidad.

La típica banda de Bluegrass estaba compuesta por un banjo (de cinco cuerdas), una guitarra, violín, mandolina, dobro (suerte de guitarra metálica “resonadora”) y bajo. Algunos músicos pioneros del estilo incorporaron también cucharas, huesos, artesas (de lavar), armónicas e incluso acordeón.

El instrumento intrínsecamente rítmico del Bluegrass era la guitarra, por lo que la labor del bajo era acentuar ese mismo beat. Sobre estos dos cimientos se contruía toda la estructura melódica de las canciones. No era nada de raro tampoco la aparición de una segunda guitarra que llevara el peso del ritmo mientras la otra “soleaba”.

“Bluegrass” es un término originado en el nombre de un grupo liderado por Bill Monroe. Se llamaba Bill Monroe y los Blue Grass Boys (Art Wooten en violín, Amos Garen en bajo y Cleo Davis en guitarra) y consiguió su oportunidad de saltar a la fama a través de una audición en los estudios de la compañía National Life Insurance, en 1939.

Bill Monroe se “creía el cuento”, literalmente, y anticipó a los ejecutivos que iban a escucharlo que “tocarían música folclórica como debe ser”. La rueda de su éxito comenzaba a girar con fuerza, pues consiguieron el contrato que esperaban.

El grupo, reformado por Monroe, se consolidó durante la década del '40 , con innumerables grabaciones, entre las que se destacan las de 1946 y 1947. Era la “declaración de principios” del Bluegrass (que ya había comenzado a ser llamado así).

El estilo se solidificó en los llamados “Años Dorados” de los '50. En ese período hubo una lista interminable de músicos que se adentraron en su sonido y le dieron su toque personal. Incluyendo, una vez más, al “Rey”, que grabó “Blue Moon of Kentucky”, una composición original de Bill Monroe. Como para que no se dude de su trascendencia. Ni la del estilo, por cierto.



Por Rodrigo Toledo


 
 
 
 

Noticias Audioanálisis Brújula Tu Columna Cuerpo y Alma Raices Plug & Play Zona DVD Disco Inmortal El Maestro dice
o