Si hay algo que Billy Corgan siempre ha sabido hacer bien,
esto es canciones emotivas y viscerales. No podía
ser de otra forma entonces, en esta, su nueva incursión
en el universo del pop-rock, llamada Zwan.
Luego de escuchar "Mary Star of the Sea" muchos
dirán que se trata casi de otro disco de los Pumpkins.
Bueno, ¿qué esperaban? Billy Corgan es nuevamente
el encargado de la composición e interpretación
de 14 canciones que llevan su sello. Zwan es el complemento
perfecto para las intenciones de Corgan, una banda hecha
a su medida, con Jimmy Chamberlain en la batería
(alguna vez expulsado de Smashing Pumpkins por su drogadicción),
Matt Sweeny en la guitarra (Chavez), David Pajo también
en guitarra (Slint, Tortoise) y Paz Lenchantin al bajo (A
Perfect Circle).
El resultado es una explosión de sensibilidad que
viene a llenar el vacío dejado por los Pumpkins.
Así se sencillo, aunque con un Corgan mucho más
afectado y maduro que en "Heartsong" -un tema
de sonido acústico-, por ejemplo, canta:
"but heart songs
are all that i am
i use the same words
to say the same things"
(pero las canciones del corazón
son todo lo que yo soy
uso las mismas palabras
para decir las mismas cosas)
"Directo, el cantante muestra los sectores más
recónditos de su corazón. No hay que leer
entre líneas para descubrir la desilusión
en sus palabras. Por ejemplo, en "El Sol":
"and all i wanted
was just to hold you close
a little sunshine
just to butter my toast
and your love next to mine"
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(y
todo lo que quería
era sólo tenerte cerca
un pequeño rayo de sol
sólo mantequilla en mi tostada
y tu amor al lado mío)
Y el primer single, "Honestly", no puede ser más
representativo del espíritu de este álbum:
"I believe the love you talk about with me
is it true, do I care
honestly, you can try to wipe the memories aside
but it's you that you erase"
(Creo que el amor del cual hablaste conmigo
es real, me importa
honestamente, puedes tratar de trapear los recuerdos a un
lado
pero eres tú a quien borras)
¿El sonido? Espectacular, como le gusta a Corgan.
Siguen presentes sus clásicas y exquisitas distorsiones
al borde del acople y el ruido, su gusto por una batería
bien cruda, y su espacio destinado a los temas netamente acústicos.
También sus solos rockeros y potentes, sus riffs incombustibles,
en fin...
A medida que se escucha, "Mary Star of the Sea"
se vuelve un disco entrañable, que nos hace viajar,
volver, soñar. En lo musical, es indispensable para
descubrir en qué está uno de los grandes compositores
de la década de los '90, para quienes siempre han sido
sus seguidores, o quienes recién se acercan a sus canciones.
Rodrigo Toledo |