Yankee Hotel Foxtrot

Lista de Canciones
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1. I Am Trying to Break Your Heart
2. Kamera
3. Radio Cure
4. War on War
5. Jesus, Ect.
6. Ashes of American Flags
7. Heavy Metal Drummer
8. I'm the Man Who Loves You
9. Pot Kettle Black
10. Poor Places
11. Reservations
 
 

 
     
Otro disco que se nos había traspapelado en esta sección. Una omisión no menor, para una placa que fue incluida en cuanto recuento se hizo de "lo mejor" del año pasado. Folk, country y slow core se funden en "Yankee Hotel Foxtrot", para un resultado emotivo y fascinante.


 
     

¿En qué estaba pensando cuando me alejé de tí?, canta Jeff Teeedy en el tema que abre "Yankee Hotel Foxtrot". El ex frontman de los míticos Uncle Tupelo es el encargado, además de las letras, de las guitarras, los teclados, los arreglos de cuerdas y otros cuantos detalles de este disco, en que permanece sólo su compañero Ken Coomer, baterista.

Wilco alcanza una nueva categoría con "Yankee Hotel Foxtrot". Y es que más allá de la frase que abre este comentario, el disco está plagado de las mejores líricas que podamos encontrar en los últimos tiempos.

Cosas como "Cada uno es un sol que se pone, edificio altos que se agitan, voces asustadas que cantan canciones tristes, tristes" ("Jesus, ect"); o "Me gustaría saludar cenizas de banderas estadounidenses y a todos los caídos yendo a llenar bolsas de compras" ("Ashes of american flags"), nos remiten al drama de una nación (11 de septiembre de 2001) y hacen las veces de memoria colectiva de lo ocurrido.

Y tras embarcarse en un tema tan escabroso vuelven con sutileza al amor, como si en él pudiera

encontrarse el consuelo (podría ser de otra forma?): "Si pudiera, sabes que lo haría, sólo tomar tu mano y entenderías que soy el hombre que te ama" ("I'm the man who loves you").

La producción de Jim O'Rourke (un ícono de la escena independiente, que hoy hace las veces de integrante de Sonic Youth) se precipita detallista, llena de recursos, y consigue extraer lo mejor de Wilco, su capacidad de generar estados de ánimo en nuestras almas.

A las inefables guitarras acústicas, se suman secuencias electrónicas, pianos y hasta bronces, cuando es necesario, todo para guiarnos por un bucólico viaje por el corazón de los Estados Unidos (sin ningún chouvinismo, por cierto) y el de la humanidad.

Wilco es melancolía filtrada con elegancia, con fineza, para aquellos oídos ansiosos de canciones con sentimiento y una producción que no reduce lo espontáneo de su sonido.
Una verdadera joya.


Rodrigo Toledo

 
 
 
 

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