Después de un gran álbum como "Tierra
Oscura Del Sol", Weichafe nos entrega esta espectacular
placa homónima que derrocha energía, potencia,
intensidad y también sutileza y pasión. Todos
estos elementos son conjugados a la perfección por
este trío que ya no es una sorpresa, sino una realidad
absoluta que definitivamente tienen que conocer. De hecho,
haber esperado tanto tiempo para escuchar este nuevo trabajo
al final da lo mismo porque la satisfacción y esa
sensación de lo lograron te deja conforme y contento.
El sonido característico de la banda está
ahí, no es necesario compararlos con otra agrupación
para hablar de ellos... eso se siente y se valora, sobre
todo en las partes más crudas y al hueso que se superponen
a secciones delicadas y con interpretaciones muy sentidas.
De entrada nos topamos con un claro ejemplo de esto, "Respiro
La Luz Del Sol", es rockerísima y con un gran
inicio y mientras pasan los minutos te envuelves más
en este desfile de riffs llenos de intención y power.
Lo mismo pasa con "Pichanga" -primer sencillo
del álbum-, que tal como lo dice su nombre es rockera
|
y
"pichanguera" al máximo... Después
de estos dos cortes, uno puede pensar que nada va a ser mejor,
pero al final cada track es superior al otro y cuando vuelves
al principio, nuevamente los primeros son mejores que los
últimos.
Está demás seguir describiendo cada uno de
sus temas porque todos tienen algo particular y único.
Sin embargo no podemos dejar de mencionar dos canciones tan
disímiles como la emotiva "Las Cosas Simples",
un tema muy en la vena de Víctor Jara, e "Hipnosis",
la canción más brutal que la banda haya entonado
jamás. Ahí está la diferencia y la apertura,
llegó la luz y salieron ideas nuevas. Sin duda que
el disco roza la perfección en la composición
y que los arreglos están cada uno en su lugar, pero
esa voz que sale del alma y que te envuelve es otro motivo
para declararte un devoto fanático de esta agrupación...
Cada canción, al ser escuchada, se transformará
en la mejor de un disco increíble.
Alfredo Lewin |