Ojo, Rivers no es ni la mitad de apocalíptico que
el talentoso líder de los Smashing Pumpkins, así
que no quería esbozar comparación alguna porque
no venía al caso. Solamente estoy hablando de músicos
que componen en una sesión y hacen el doble de lo
que se les pide. Todos nosotros sabíamos que "Maladroit"
contenía más de 17 canciones y ahora nos entregaron
mezquinas 13. ¿Vale la pena comprar un disco que
suena como la segunda parte del anterior? Aunque "Maladroit"
sólo alcanza a sumar 30 minutos de música,
las canciones son igualmente atractivas y el disco tiene
un par de minutos - bonos extras. Algo más que el
disco verde, no es malo. ¿Verdad?.
Weezer se trata de mezclar buenos riffs de guitarra con
el atractivo melódico de los Beach Boys, sólo
esperen escuchar la partida del tema "American Gigoló",
guitarras onda Helmet sumadas a la intuición melódica
de Rivers; de las letras no voy a hablar porque como de
costumbre son crípticas, o sea difícil de
interpretar, y aun así celebro que sea el primer
disco de Weezer que trae las letras impresas en el arte
de la placa. La siguiente, "Dope Nose", es el
mejor ejemplo...¿De qué mierda esta hablando?
"Never Mine", la canción es encantadora
y fácilmente pudo haber sido un outtake de siete
meses atrás, no obstante seria injusto decir que
Wezeer no es hoy en día un trabajo en progreso, recién
en su cuarto álbum.
Habría que esperar un inminente DVD para entender
el por qué de este regreso tan masivo y notorio.
El disco sigue rodando con "Keep Fishin" muy en
la onda punk de Green Day - siempre habrá personas
como Billy Joe y Rivers quienes se niegan a crecer, ahí
radican en lo de su encanto- no habiendo nada de malo en
ello. "Take Control" recuerda mucho a "Crab"
de su disco anterior -nada de raro- aunque esta es más
arrastrada y triste. Es como el mismo sentimiento de decepción
de la anterior cosa que se ve aumentada y revisada en "Death
& Destruction". Como que me da miedo que la banda
-con miembros renovados- vuelva al bajón de aquel
subvalorado disco "Pinkerton".
Es raro escuchar a Weezer en una onda más para adentro,
como cuando continua un track como "Slob", aunque
más sabroso sería vacilarse el reggae ska
que luego modula un hard rock de riffs malditos como los
de Cuomo, de quien me atrevería a decir está
tocando más distorsionado y armado de una guitarra
más potente. Un verdadero trip ese extraño
"Burndt Jamb" que luego vuelve a la esencia del
Green Album con "Space Rock" -que no tiene nada
de espacial ni de especial- aunque este disco es claramente
menos ganchero, algo evidente al continuar con "Slave".
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La verdad sea dicha, con las
notables excepciones mencionadas, pareciese como que Weezer
no le hubiera puesto mucho empeño en trabajar más
sobre estos temas que bien sabemos son generación 2000-1.
Algunos podrían incluso argumentar que Cuomo se repitió
mucho líricamente -no me refiero a la forma de cantar,
sino a las letras.
Pero me imagino que él habrá actuado en aras
de la diversidad y definitivamente su guitarra es maestra
y prodigiosa siempre ateniéndose a la filosofía
(sabia) de Menos es Más.
Cuando arranca "Fall Together" realmente me impresioné
de ese riff heavy a la Helmet-Silverchair y uno de los mejores
solos que le he escuchado a Cuomo, es como para reclamar que
las canciones deberían ser más largas, de nuevo
más de 10 temas y 30 algo de minutos. Sólo imaginen
que el disco verde del 2001 más éste habrían
cabido en uno solo, ¡Y Single!
La intuición melódica de Weezer es indiscutible
al lanzarse con una acelerada media punk californiano con
letras onda playa. Resumiendo corto en lo que viene, tres
temas llamados "Possibilities", "Love Explosion"
y el final apropiado de "December", que tiene hasta
un beat algo reminiscente del primer álbum Azul, casi
un vals. Indudablemente la anterior "Love
Explosion" pinta para single con esos ganchos irresistibles
onda los del 2001, aunque en ese era sin parar, ahora es más
matizado, subidas y bajadas de ánimos, ritmos e incluso
emociones que son cosas bastante personales de Rivers Cuomo,
quien compuso todos los temas, letra y música, no obstante
dejó a la banda participar en una impecable producción
sónica. El batero
Pat Wilson está más sólido que nunca
aunque no ha perdido un ápice de su buen humor, y aunque
ahora se hace acompañar de un nuevo bajista -Scott
Shriner- suena igual de apretado y funcional. Si los Beatles
tuvieron a su Ringo, Weezer tiene a su Wilson y si el "Green
Album" tuvo una contraparte esta es "Maladroit",
una especie de raspado de la olla de un tipo talentoso y con
onda y eso hace toda la diferencia del mundo. Aunque ahora
debo reconocer que me dejó con gusto a poco. La dura,
y sin embargo les voy a recordar que estos Weezer versión
2.0 no guardan relación alguna con los discos de los
'90. Es una nueva generación y aplaudo el "Teen
Spirit" de la agrupación.
Alfredo Lewin.
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