Insertos en la nueva camada de bandas retro-rockanrolleras,
junto a The Strokes o The Hives, The Vines ha pasado un
poco "más piola" que sus hermanos de generación.
Y no es que tengan menos que decir, todo lo contrario, este
debut es un excelente estimulante para esos días
de sol que se nos vienen encima.
Energía, nostalgia y una adecuada dosis de frescura
son los elementos que ha aportado la nueva hornada de grupos
cultivadores de una suerte de "revival" del rock
and roll más puro y sencillo.
Herederas de íconos como The Who, The Kinks o The
Small Faces, a estas bandas se las ha tratado tanto como
"los salvadores" de la música actual, como
de "recicladores" del sonido de bandas fundadoras.
The Strokes, The Hives, White Stripes, por lo menos, han
renovado el debate y la forma de hacer música pop
en el ambiente. También el grupo que motivo el presente
comentario, The Vines.
La banda formada por Craig Nicholls voz y guitarra, Patrick
Matthews en bajo y voz, y Dave Olliffe en batería
comenzó en su natal Sidney, Australia, cuando los
dos primeros trabajaban en un local de Mc Donald's (a finales
de los '90).
Como muchas bandas que hoy bordean los 23 años como
edad promedio, The Vines (llamados así por el nombre
del grupo que papá Nicholls tuvo en su juventud)
partió haciendo covers de Nirvana en fiestas universitarias
y de amigos. Hasta que fueron "descubiertos" por
una multinacional. Hoy su formación ha integrado
a Ryan Griffiths en guitarra y Hamish Rosser en batería.
Y se nota su vocación "punk" desde un principio.
Y también la influencia de la banda de Kurt Cobain,
por ejemplo, en el tema que da nombre al disco (y que lo
abre)."Highly Evolved" es una rabiosa declaración
de principios de tan sólo un minuto y medio, muy
recomdable para comenzar el día, y a un volumen feroz.
Hace recordar esos viscerales temas de "Bleach"
(primer disco de Nirvana para Sub Pop), incluso por su letra:
"If you feel low, you can buy love, from a pay phone,
i don't feel low" ("Si te sientes deprimido, puedes
comprar amor, desde un número pagado, no me siento
deprimido").
Raro, pero en "Automn Shade" se lejan radicalemente
de lo anterior, y se acercan al pop más inglés
y actual, a veces muy en la onda Doves. Dos minutos y algo,
en que Nicholls canta en tono melancólico:
"Slip into the automn shade, i could sleep for days,
but i like the sun, when i can hear another sound"
("Me deslizo hacia la cortina otoñal, podría
dormir por días, pero me gusta el sol, cuando puedo
escuchar otro sonido")
|
Ligada a su antecesora está
"Outtathaway", una intensa canción gritada
"a concho" por Nicholls, con un riff deliciosamente
pegajoso. Un hit en potencia (ya lo fue en el extranjero).
"Sunshinin" tiene un espíritu bastante "beatlesco"
y un uso de secuencias que le da otra sonoridad al grupo.
A dicho tema sigue uno aún más "lennoniano",
como "Homesick", con excelentes juegos vocales sobre
una base pianística.
"Get free" es tan sencillo como directo, imposible
no recordar -otra vez- a Cobain y cía, y un tema como
"Breed", por ejemplo (coincidentemente, fue un 24
de septiembre cuando se editó "Nevermind").
"Country yard" suena a pop inglés pasado
por el cedazo del indie americano. ¿Se entiende? O
sea, está la intención por las melodías
pop, pero no las obvias.
Un giro importante llega en el octavo surco, "Factory",
que une casi dos canciones distintas. Una, juguetona, con
una melodía casi infantil, muy "oreja"; la
segunda, con todo el power rockero justo ene el coro.
Un sencillo riff se impone para dar forma y estructura a "In
the jungle", muy gringa, muy de "garage", con
un sonido de distorsión muy bien logrado. Con "Mary
Jane" vuelven a una melodía cadenciosa y a exponer
su gusto por los arreglos cuidados (si lo de punk es una forma
de sentir, más que todo). "Ain`t no room"
repite insistentemente "There ain't no room for me in
the city, th elights go down but it look so pretty, so teake
me away from de corner" ("No hay una habitación
para mí en la ciudad, sobre una base bien sesentera.
Cierra el disco "1969", el tema "épico"
del disco -más de seis minutos, lejos el más
largo- y la posibilidad de experimentar dentro del propio
estilo. Y llevar al límite la voz de Nicholls.
Para refutar un poco a sus críticos, habría
que decir que a estas alturas es bastante difícil venir
a descubrir la pólvora. A veces es mucho más
fructífero tener conciencia de lo que uno hace y, sobretodo,
hacerlo bien. "The Vines" no hace más que
demostrar aquello: una banda de sonido propio
(y con hartos matices) que si bien no podemos motejar de original,
logra conmover. Que es, en el fondo, de lo que todo esto se
trata........
Rodrigo
Toledo .
|