Supergrass está más retro que nunca, y sus
fans lo agradecerán. Uno adivina la tendencia apenas
transcurridos los tres primeros surcos de este, su cuarto
disco de estudio, "Life on other planets".
Desde los tiempos de "I should Coco" (1995),
que este trío de las islas británicas no goza
de la popularidad que se merece. De hecho, a pesar de haber
superado con creces su debut con "In it for the money"
(1997), su ámbito de influencia seguía reducido
a Inglaterra y alrededores.
"Life on other planets" es una excelente oportunidad
de acercarse (o de regresar) para escuchar una propuesta
energética, llena de sobresaltos, en la que se impone
el pop de cuidados arreglos (se nota en voces, cuerdas y
demases).
Temas como "Evening of the day" rescatan lo mejor
de la tradicional canción pop inglesa, llenos de
armonías y notables cambios de ritmo. Otros, como
"Funniest thing", siguen la onda más rabiosa
del Supergrass de siempre.
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"Grace", el primer
sencillo de esta placa, es una explosión pop en piano
y guitarras, con un coro pegajoso hasta decir basta. No es
Eric Clapton veinteañero con la urge"LA Song"
es una exquisita melodía que se apoya en un par de
arpegios notables en guitarra y una "cama" de teclado
de sonido Hammond.
El productor Tony Hoffer debuta en las perillas con los chicos
y se nota. Este muchacho tiene un currículo de "aquellos",
con trabajos junto a Air ("Everybody Hertz", "10,000Hz
Legend"); Beck ("Beck" EP, "Midnite Vultures")
y nominaciones al Grammy por el disco de Marianne Faithfull,
“Kissin’ Time”. Es Hoffer quine se la juega por sacar lo mejor
del trío, en su sonido más sesentero.
Hay vida en el planeta Supergrass, no cabe duda. Y es el
momento de tomar la nave más cercana y ligera para
llegar a él. Seguramente pasarán un par de años
más antes de que pase de nuevo cerca de nuestra órbita.
Gentileza EMI
Rodrigo Toledo.
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