"No soy política, solamente soy una cantante
que quería grabar un álbum que tuviera un
toque de Medio Oriente. Simplemente sentí que era
el camino que debía tomar y con ello logré
un sueño", dijo Brightman hace algunas semanas
en México, durante una escala de su tour de promoción
pora "Harem".
Claro, las suspicacias abundan ante cualquier atisbo de
la cultura árabe en la música, u otra expresión
artística. Sucede que desde aquel "otro"
once de septiembre, todo lo que "huela" a desierto,
arena y odaliscas se puso de moda.
Pero este álbum aparece cuando el fenómeno
ya va en retirada, y está inspirado, según
la Brightman, en aquellas épicas películas
ambientadas en la zona, como "Lawrence de Arabia".
Nada que ver con los tristes hechos de las Torres Gemelas.
Y la apuesta de la Brightman funciona pues, a medida que
avanzamos por los catorce surcos de la placa nuestra imaginación
vuela creando las imágenes que la música nos
sugiere. Una experiencia para vivir desplomado en el sillón
del living, con los ojos cerrados y a un volumen respetable.
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Cabe destacar que en este álbum
colaboraron músicos de la talla del violinista Nigel
Kennedy (aparece en dos temas: "The War Is Over"
y " Free") o el cantante Kazem al-Sahir, una verdadera
"estrella" en oriente medio. La producción
corrió por cuenta de Frank Peterson, y su orquestación
estuvo a cargo de Jaz Colman, ex integrante del grupo alternativo
Killing Joke (responsable de discos tan indispensables como
"Fire Dances" o "Laugh? I nearly bought one!")
"Beautiful", "Arabian Nights", "Until
The End Of Time" o "The Journey Home", entre
otras, fueron escritas por el compositor cinematográfico
indio A.R Rahman, lo que refrenda la intención de la
Brightman por hacer una suerte de "score" para una
película que sólo ocurre en nuestra mente.
"Harem" es un disco reposado, que puede darle un
nuevo "aire" a tu discoteca. Probablemente te parecerá
más agradable si cuentas con más de 25 años.
Aunque en la música todo es tan relativo...
Rodrigo Toledo.
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