Érase una vez una pequeña república
enclavada en la región más inhóspita
de un continente. Un país bastante aislado del resto
del mundo en lo que se refiere a expresiones culturales.
Sus habitantes vivían en constante discreción
pues su libertad de expresión (en rima) estaba "un
tanto" coartada.
En ese contexto es que un movimiento musical adquiere el
valor de histórica, más allá de su
calidad artística real. El llamado rock latino tiene
sus raíces allende Los Andes, donde las megabandas
de los setenta como Serú Girán, La máquina
de hacer pájaros, Sui Generis, Pescado Rabioso, daban
paso a una nueva generación de grupos de sonido mucho
más sencillo y
"fresco".
Guitarras casi despojadas de efectos -a excepción
del inefable reverb-, inocentes teclados utilizados a discreción,
como juguete nuevo, baterías programadas de sonido
inconfundible...Eso sí, las letras sorprendían
a veces por sus críticas, como en el caso célbre
de Los Prisioneros, de Emociones Clandestinas, de los Electrodomésticos
o de los menos conocidos Banda 69 (con su notable texto
para "Un tipo especial").
Las bandas nombradas anteriormente, más numerosas
otras, están incluidas en este excelente documento
compilatorio de EMI llamado "Antología del Rock
Chileno de los '80". El sello era en aquel entonces
líder en producción nacional, y con este CD
doble salda su deuda histórica con los nostálgicos.
Lideradas por Galaxia, las radioemisoras se habían
"rajado" literalmente, al jugársela por
el rock en español, especialmente el chileno y el
argentino, representado por Soda Stereo, G.I.T., Virus y,
en menor medida Sumo y Los Fabulosos Cadillacs.
Hasta los medios escritos destinaban páginas y páginas
a la difusión de lo que era un fenómeno Aparecieron
revistas, como la Super Rock, la Clip (de Las últimas
noticias, versión antigua, no la de la Geisha en
portada) y otras tantas. Si hasta la TV
Grama hacía reportanjes y entrevistas solamente a
músicos...
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Será una herida para muchas
susceptibilidades, sobre todo para la generación que
fue joven durante esa época (y que hoy tiene entre
30 y 40 años), pero hay que decir que el boom del rock
latino no tenía un sustento musical demasiado sólido
como para mantenerse en el tiempo. Si hablamos de trascendencia,
por ejemplo, habría que nombrar a Los Prisioneros,
por todo lo que significó su mensaje en plena dictadura;
y en lo netamente musical a Electrodomésticos, banda
que iba varios pasos más adelante que sus colegas acá
en Chile y en varios países del mundo. Y pare de contar.
Por supuesto escuchar a los demás es un excelente ejercicio
de nostalgia y de cultura musical, como para darse cuenta
de la evolución que ha tenido la música "made
in Chile" en veinte años. 40 canciones que se
pasan volando y en las que van, aparte de los mentados más
arriba, grupos como Nadie, Emociones Clandestinas, Engrupo,
Bandhada, Valija Diplomática, Pie Plano,
Aterrizaje Forzoso, Viena, Cinema, Síndrome y UPA.
¿Volverá a darse una oportunidad así?
Por qué no... De hecho, ya se dio, a mediados de los
noventa, cuando se dio un pequeño boom de rock nacional
que obligó a los sellos a abrir departamentos especiales
para el ámbito local, incluso. Los Peores de Chile,
Entreklles, Los Morton, Jano Soto, Santos Dumont, Pánico,
Dolce Vita, Profetas y Frenéticos, Los Morton, Malcorazón,
Jardín Secreto, Bambú y Christianes, son algunos
de los proyectos que murieron en el camino. ¿Sobrevivientes?
Chancho en Piedra, Lucybell, Los Tetas (resucitados milagrosamente).
Dicen que la historia es cíclica y más aún
lo es la de la música. Ahora bien, si el sacrificio
de veinte bandas permite que al menos la mitad permanezca
en el mercado, valdría la pena, no?
Rodrigo Toledo ...................................
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