Teniendo en cuenta lo que habíamos escuchado en
los últimos discos de Los Tres, "Fome"
y "La Sangre En el Cuerpo", donde se notaba a
una banda mucho más madura y la lucidez compositiva
de Álvaro Henríquez era incomparable, las
expectativas para este primer álbum en solitario
del ex líder de Los Tres eran sumamente altas. Más
aún cuando poco tiempo antes nos había deleitado
con una rockera versión de "Arriba Quemando
El Sol", aparecida en el tributo a Violeta Parra. Por
ello, la sensación era que el nuevo material de Henríquez
iría por ese lado y, para mi agrado y el de otros,
mucho más rockero. Sin embargo, esta placa debut
del cantante y guitarrista, agrupado esta vez como Pettinellis,
explora además otros campos sonoros y se acerca a
sonidos en la onda de Los Ángeles Negros, sobre todo
en "Hospital", tema que abre el álbum y
en la producción del arte de la placa.
Junto a Camilo Salinas en teclados (quien llena el espacio
de virtuosismo dejado por Ángel Parra), Pedro Araneda
en bajo y Nicolás Torres en batería, Henríquez
sigue con sonidos más antiguos y sesenteros, esta
vez un poco más rockeros y bien a la The Kinks en
"Un Hombre Muerto En El Ring" y en la instrumental
"A Go Go", donde el teclado (compuesto por Henríquez)
se lleva todos los aplausos y le da el toque distintivo
a este corte. Mención aparte merece "Niña
(No Se Va A Saber)"... gran letra y armonías
llenas de sentimiento. Lo que continúa es de lo mejor
del álbum, "Asesino Bendito" y "Anparax"
siguen más la línea de lo que eran Los Tres
y con una delicada y bella melodía logran cautivar
desde el primer acorde.
Luego aparece el lado más folclórico del artista
y a modo de intermedio escuchamos tres canciones con toques
de tonada: "El Desquite", la sensible "Cuando
Una Madre Llora" y "Fidel", dedicada a la
memoria de su padre recientemente fallecido.
Qué más se puede decir, imaginen la dedicación
y sentimiento que hay puesto en la letra y la música
de ese tema.
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Luego aparece el lado más
folclórico del artista y a modo de intermedio escuchamos
tres canciones con toques de tonada: "El Desquite",
la sensible "Cuando Una Madre Llora" y "Fidel",
dedicada a la memoria de su padre recientemente fallecido.
Qué más se puede decir, imaginen la dedicación
y sentimiento que hay puesto en la letra y la música
de ese tema.
Hacia el final de la placa escuchamos "Vas A Ver",
un tema con un corte más baladesco y luego otro en
la onda de Los Tres -del "Fome" o "La Sangre
en el Cuerpo"-, se trata del track "No Hables Tanto",
excelente canción que según dicen las malas
lenguas, fue dedicado a Cuti Aste y a todos aquellos que hablaron
más de la cuenta en la biografía no autorizada
de la banda... Pongan atención a la letra y sabrán
de lo que estoy hablando.
Para terminar, dos canciones totalmente distintas: Primero,
un experimento que debe tomarse solamente como un juego, "Ch
Bah Puta La Güeá", un tema medio electrónico,
pero bastante divertido que destaca con un gran teclado de
Camilo Salinas y después el "Himno Internacional
Del Liguria", corte instrumental, bien de boite y cabaretero
que llama un poco a la juerga y el alcohol.
Buen corolario para un álbum sensible y bello en lo
lírico y musical, que además se pasea por distintos
estilos y sonoridades. Si bien pueden gustar o no, le dan
una característica especial a esta nueva propuesta
de Álvaro Henríquez y su nueva agrupación.
Así, aunque personalmente esperaba un poco más
de rock and roll y menos folclor y electrónica, quedo
más que satisfecho con este trabajo que alcanza instantes
de real esplendor y belleza compositiva.
Alfredo
Lewin.
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