La partida de “Are You Passionate?” es con la suave o,
mejor dicho, lenta en su marcha “You're My Girl”, una bella
pieza que le es seguida inmediatamente por la gran “Mr Dissapointment”,
un tema que puede volarte la cabeza si te pilla volando
bajo y obviamente Young vocaliza de dos maneras, la del
defraudado endógeno y la de la esperanza en su característico
rango tenor que se puede quebrar con un soplido. Esa fragilidad
me sigue alucinando en Young. Se trata de su voz pero, al
mismo tiempo, de su minimalismo melódico en los solos
de guitarra.
Muy en la onda de las anteriores llega “Differently”, todos
temas de amor, de ese que se puede quebrar en cualquier
momento, ahora con un ritmo más propio de la banda
de lujo con la que se hace acompañar. O sea, soul-rock
con esas mismas líneas de guitarra solista que habíamos
escuchado en las anteriores, pero ahora con un Hammond más
presente en las teclas. “Quit” es prácticamente lo
mismo anterior pero -deberían hacerse un favor-,
el arte del disco incluye un desplegable de fotos y de letras
muy ordenadas, que hay que leerlas para tomarle el peso
a la labor de un confiado y experimentado songwriter, ¿cantautor
deberíamos decir? Entiendo algo como “Ándate,
no me digas que me amas”, y aquí no estamos recibiendo
el mensaje
de un treintañero Vedder sino de un viejo zorro como
Young, con la pasión que Dylan exhibió el
año pasado en “Love & Theft”. La vida no cambia
mucho y es el amor y todos sus reveses los que hacen girar
el mundo.
El disco parece estar orientado a una línea cadenciosa
onda Otis Redding, Wilson Picket o Sam and Dave, pero no
tan negro e intenso sino calmado, haciendo alarde de paciencia,
la canción se muestra sola. ¿O será
contención en vez de agresión? Cuando llega
“Let's Roll” es puro groove, tal y comome imaginaría
una canción de David Gilmour (ex Pink Floyd) en estos
días. Un punto alto en que Booket T Washington pone
lo suyo en teclados, aparte del bajo a cargo de Donald Duck
y la batería de Steve Potts, veteranos de guerra
en esto de ser sesionistas.
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Y, hablando del virus de la guerra,
este tema está inspirado derechamente en el acto terrorista
del pasado 11 de septiembre en New York y en las últimas
palabras que se le oyeron a uno de los civiles que viajaban
en ese par de malditos aviones.
En “Going Home” se supera la marca de los 8 minutos; en pocas
palabras, vuelta a montarse en el “caballo loco” y a hacer
sus ritos y sahumerios. En la anterior, la que le da el nombre
al disco, “Are You Passionate?”, se regresa a la normalidad
de lo que hemos escuchado. Este bello soul que, como la palabra
misma lo dice, es “música del alma”, más que
un determinado patrón del ritmo, que tiene varias escuelas
en diferentes regiones de norteamérica.
Temas como “Two Old Friends” o “When Hold You In My Arms”
son baladas bluseras, unos ritmos pausados como bailar al
ritmo de un waltz, que fácilmente podrían compararse
con el blues sesentero de The Temptations o The Supremes.
Pero antes de que el álbum se acabe hay que hacer la
excepción en el track que cierra el álbum, una
hipnótica, groovy y funky “She's a Healer” que casi
marca diez minutos, buenos solos, onda, más de Neil
Young haciendo una jam a lo Carlos Santana, que termina con
un largo coda de instrumentos de vientos, piano y teclados.
Grande viejo, dándonos discos bellos que se necesitan
tanto en estos días. El alma sureña de un norteño
de Winnipeg y como dicen los canadienses, Neil es como una
caja de chocolates de esas a las que hacía alusión
Forrest Gump, nunca sabes el sabor de lo que viene adentro.
Pruébalo, si es que esta crítica te ha llegado
a tocar.
Rodrigo Toledo............................
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