Dos son compañía, tres son multitud, dice
el dicho popular. Y para Massive Attack funciona casi a
la perfección, ahora que de su formación original
sólo permanece el experimento Robert "3-D"
Del Naja. El mismo que hace pocos días se viese envuelto
en un escándalo por posesión de material pornográfico
infantil.
El éxodo había comenzado con "Mushroom"
Vowles, quien partió precupado del nacimiento de
su hijo, y siguió con Daddy G Marshall, dejando a
Del Naja casi en la orfandad, de no ser por Neil Davidge,
quien fuera coproductor de "Mezzanine".
No por nada tuvieron que pasar cinco años antes
de que el nombre Massive Attack pudiera superar el silencio
posterior a "Mezzanine", su maravillosa última
producción.
Bueno, a falta de compañeros permanentes, buenos
son los invitados. Y más si son del nivel de una
Sinead O'Connor, por ejemplo, quien participa en tres cortes.
O la ya clásica colaboración de la jamaiquina,
quien vocaliza en "Name Taken" y "Everywhen".
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"Pero
es la O'Connor quien sorprende, hiptnotiza, nos congela, por
ejemplo en "What Your Soul Sings", y más
aún en el primer sencillo de la placa, "Special
Cases", una agobiante composición que parece la
banda sonora de un encierro obligado en el frigorífico.
Ojo con "A Prayer For England", un verdadero himno
en que la O'Connor se luce.
Musicalmente, Massive Attack como concepto no se aleja demasiado
de las aguas recorridas en "Mezzanine". Están
esas texturas, esas "alfombras" sonoras sobre las
que
3-D ubica su propia voz, procesada al estilo Massive, y las
de sus dos estupendas colaboradoras.
Del trip-hop que conocimos alguna vez queda poco. Lo que
hay acá es una apuesta por la renovación, por
el uso de bases rítmicas más "pegadas"
y voces apocalípticas en un disco que suena como tal,
como el pabellón de salida desde algún lugar.
Un disco oscuro y hasta tenebroso, en el que Massive Attack
resucita con honores. Y ojalá para no desaparecer durante
tantos años otra vez.
por Rodrigo Toledo
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