Durante el tiempo posterior a la ruptura de su primera
banda, Galaxie 500, el cantante y guitarrista Dean Wareham
editó un EP solista llamado "Anaesthesia",
y apareció en el increíble single de Mercury
Rev "Car Wash Hair", hasta que anunció
la formación de un nuego grupo, de nombre Luna, en
1992. Originalmente llamados Luna 2, el trío era
una suerte de "supergrupo" de pop alternativo
que incluyó al ex bajista de Chills Justin Harewood
y al ex baterista de Feelies Stanley Demeski. Su debut,
en el sello Elektra, se llamó "Lunapark"
Hoy la banda tiene otra formación, en la que el
bajo de Justin Harwood ha sido reemplazado por Britta Phillips
(aunque no de forma definitiva). Quien sí se fue
de manera definitiva fue Demeski, reemplazado por Lee Wall.
Además, se agregó Sean Eden en guitarra."Romantica"
es el nombre de su última placa, mezclada por Dave
Fridmann (Mogwai, Mercury Rev, The Flaming Lips) y producida
por Gene Holder (Yo la Tengo) en el estudio propio de Luna,
Tarbox Road, en New York. Es una producción de sonido
homogéneo, lo que no quiere decir aburrido. Más
bien es sinónimo de estilo, de identidad.
"No pidamos peras al olmo" es un refrán
que calza perfecto para Luna, que hace de manera notable
lo que sabe hacer: melodías pop brillantes de las
que es difícil despegarse. También excelentes
"baladas" en un tono melancólico que ya
se quisieran unos maestros como Radiohead, por ejemplo.
"Lovedust", tema que abre el disco, es una emocionante
canción de para acompañar un viaje, con un
punteo de guitarra de lo más inocente y harto juego
con los volúmenes, lo que le da una estética
triste, pero inevitable de escuchar.
Excelentes arreglos de guitarras nos reciben en "Weird
And Woozy", un temón, donde la voz de Wareham
se distorsiona algo y se utiliza con tino el recurso del
paneo de instrumentos.
"Black Postcards" saca lo más profundo
de la voz de Wareham: "Iceman, Iceman, Candyman, Sandman,
all the things i want it for, someone else took them"
("Iceman, Iceman, Candyman,Sandman, todas esas cosas
que quería, alguien más las tomó").
Es una canción sobre el despojo, pero no suena a
desesperanza (aunque habla de ella explícitamente).
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La inclinación gastronómica
del bueno de Wareham aparece en "Black Champagne"
("Champaña negra"), canción de guitarras
en la onda "hawaiiana" (como la carátula
del disco), como para ver la puesta del sol; y en "Swedish
Fish" ("Pescado sueco"), una preciosa grabación
llena de detalles sonoros que la hacen más íntima.
Hay campanitas, armónica, guitarras acústicas.
En "Renee Is Crying" reinan también las guitarras
acústicas, como marcando el cambio entre estrofa y
el coro, más grandioso, con timbales y un pa pa
pa muy ad hoc.
"Mermaid Eyes" recuerda esas canciones que escuchaban
nuestros padres (algunos), allá por los sesenta, muy
en la onda Paul Anka, Johhny Tilotson o Brenda Lee. Un precioso
dueto de Dean y Britta con arreglos Luna, marca registrada.
Quizá muchos lo relacionen con "Bonnie & Clyde",
su experimento junto a Laetitia Sadler, de Stereolab.
Pop de guitarras es "1995", y suena a hit de principios
de los noventa. "Rememories", en cambio, es otra
"balada" como para llorarla a mares: "It's
been a long, long, long, time" ("Ha sido un largo
tiempo"), recita Wareham.
"Dizzy" es otro temazo, hit potencial en cualquier
radio (claro, si se atrevieran a tocarla). "I wanna help
you understand, i wanna see you if i can" ("Quiero
ayudarte a entender, quiero verte, si puedo") parte diciendo
esta maravillosa canción de amor que sigues tarareando
durante todo el día
y que te parece haber escuchado antes en otra parte.
"Orange Peel" es un bajada de revoluciones que
puede sonar a folk e, incluso, a blues. Cierra el álbum
el tema que da nombre al disco, "Romantica" (en
verdad es una palabra que tomaron de un afiche pegado en la
calle donde buscaban grupos de música "romántica
y moderna"). Canción ideal para despedida, si
no tuviera tantas notas "brillantes" diría
que se trata de algo de Tindersticks, por la atmósfera
(bueno, son compañeros de sello).
Si Luna es un nombre desconocido para tí, "Romantica"
es un disco ideal para encontrarse con ellos. Tiene la elegancia,
la belleza concentrados en doce canciones para escuchar con
atención. Tal vez para poner en el auto un día
viernes y largarse a descansar a la playa.
Rodrigo
Toledo.
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