Chris Martin (voz/piano), Jon Buckland (guitarra), Will
Champion (batería), y Guy Berryman (bajo) se han
graduado de banda "grande". Típico que
luego de un buen debut crecen las expectativas, todo el
mundo especula respecto del segundo disco, y al final, algunas
bandas se desinflan.
A Coldplay le antecedía un discazo enorme como "Parachutes",
un "paracaídas" con el que cayeron de pie
en medio de la decreciente oferta de pop "a la inglesa".
Fueron un éxito incluso en Estados Unidos, donde
siempre cuesta tanto a los cortesanos de la Reina. Arrastraron
consigo a Travis, una banda con una trayectoria mucho más
larga que sus colegas, pero con un espíritu más
o menos similar en sus canciones.
Lo de Coldplay son las melodías emocionantes, que
navegan muy lejos de la amenaza llamada cursilería.
El primer single de su nuevo disco, "In my place",
suena en Concierto o Tiempo tan bien como en FM Dos, mérito
de un estilo de pop demasiado irresistible que, sin embargo,
no entrega concesiones.
"Politik" es el tema que abre "A rush of
blood to the head", el segundo disco de Coldplay. Se
trata de una canción intensa, con un ritmo que no
se reconoce pronto, en el que Martin canta "Open up
your eyes", sobre golpes continuos de tambores. También
se distinguen arreglos de cuerda que aumentan su notoriedad
en el coro. Sobriedad y elegancia.
Y ni hablar de "In my place", tema que suena
hasta el cansancio en la radio. Un himno a la melancolía
con dos guitarras que suenan distinto pero que se dirigen
a un mismo lugar. La letra, una promesa: "if you go,
if you go, and leave me down here on my own, then i'll wait
for you" ("si te vas, si te vas, y me dejas aquí
conmigo mismo, entonces esperaré por tí"),
y un ruego: "please, please, please, come back and
sing to me, to me, me" ("por favor, por favor,
por favor, vuelve y canta para mí, para mí,
mí") "God put a smile upon your face",
tiene una exquisita guitarra acústica y una letra
acerca de nuestros destinos: "God gave you style and
gave you grace, and put a smile upon your face" ("Dios
te da estilo y te da gracia, y pone una sonrisa sobre tu
rostro")
La mitad de "The Scientist" es sólo Martin
frente al piano en una base muy "beatleana" a
la que se suman guitarra y batería en la segunda
parte. Coro con el falsete característico del líder
del Coldplay. Triste por naturaleza.
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"Am I a part of the cure,
or am I part of the disease?" ("soy parte de la
cura, o parte de la enfermedad"), se pregunta desesperado
Martin en "Clocks", un tema de sonido etéreo
y texturas suaves.
"Daylight" sigue un poco la línea rítmica
de su antecesora y "Green eyes" viene a ser la pausa
acústica adecuada, una canción de amor de esas
que desgarran el alma, para una mujer -obvio- de ojos verdes:
"I came here with a load, and it feels so much lighter
now I met you, and honey you should know, that I could never
go on without you" ("Vine aquí con una carga
, y se siente mucho más liviana ahora que te conocí
y, amor, deberías saber que nunca me iría sin
tí".)
"Warning sign" nos habla de la pérdida y
"A whisper" -como "Clocks"- hace una referencia
al tic-tac de los relojes, al tiempo que alimenta los recuerdos.
La fuerza de "A whisper" se reduce a cero en la
canción que da nombre al disco, una balada impresionante,
con Martin reconociendo sus errores: "And I know the
mistakes that i've made, See it all disappear without trace"
("y conozco los errores que cometí, míralos
desaparecer sin dejar rastro").
Cierra el álbum "Amsterdam", que regresa
al esquema Martin frente al piano, apoyado por las atmósferas
de los teclados en background. Hay una sentencia: "Say
what you mean, but it won't change a thing, I'm sick of the
secrets" ("di lo que quieres decir, pero eso no
cambiará nada, estoy enfermo de los secretos")
Me da la impresión de que las opiniones se dividirán
al momento de comparar -cosa tan inevitable en los seres humanos-
con "Parachutes". Quienes busquen el sonido Coldplay
lo encontrarán, y con creces. Si "A rush of blood
to the head" no es superior al debut de los músicos
tiene, al menos, el mismo nivel. Eso, tengánlo por
seguro.
Rodrigo
Toledo.
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