Una retrospectiva. Ya se sabe que este disco, que por su
nombre hace eco de un tema en un álbum de 1986, es
una especie de despedida o un "No More Tours"
de parte del tan conocido Slowhand. Eric Clapton, a casi
40 años de haberse iniciado en el blues y el rock-pop
-Inglaterra, Yardbirds 1965-
empieza a anunciar su retiro. Ciertamente la ha hecho de
músico itinerante, tal como sugiere el arte de este
doble disco, por largo tiempo. Y tampoco ha sido fácil...
ya saben la vida de Clapton ha sido bastante pública,
el hombre la ha pasado muy mal por momentos y su guitarra
ha sido, al final, la única cosa que no ha perdido.
Tal y como una placa de grandes éxitos "One
More Car, One More Rider" cumple su cometido siendo
una cronología histórica y musical de impecable
sonido en directo, conteniendo todos los sabores musicales
exhibidos por el guitarrista británico desde 1967
(post-Blues Breakers) siendo el período ese del que
se rescatan temas como "Badge", co escrita junto
a George Harrison, "Layla", "Sunshine Of
Your Love" y afortunadamente una de sus mejores composiciones
solista, "Bell Bottom Blues". "One More Car,
One More Rider" no es un álbum de blues en vivo,
más bien revisita las raíces bluseras de la
mano de su gran apertura solo y acústico tributando
a Big Bill Broonzy con "Key to The Highway", a
Billy Myles y su muy sentida "Have You Ever Loved a
Woman" y por supuesto que a Muddy Waters y Willie Dixon
en "Hoochie Coochie Man".
Eric Clapton es desde hace un buen tiempo un estilista del
AOR, pop-rock adulto y por tanto en los demás temas
de este "One More Car One More Rider", llámese
"Reptile", "Got You On My Mind" (de
su álbum de estudio 2001) o las archiconocidas "Tears
in Heaven" y "Change The World" se intuye
un tipo más cansado y lento en su entrega; en definitiva
no es Eric Clapton veinteañero con la urgencia de
Derek & The Dominos o Cream,
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Y porque su carrera solista se
podría clasificar en una pasada como más suave
y orientada a lo popular. Con esto no quiero decir nada malo,
simplemente resaltar la personalidad musical de un maestro
que hoy día tiene 57 años y le sobra el derecho
de decir: "Estoy cansado, me quiero retirar".
En rigor este doble álbum es su despedida -al parecer-
de los escenarios y ese sólo hecho lo hace un disco
relevante en su carrera. Más allá de las canciones
para Eric Clapton 2003, más importante son las acciones,
con Melia, su mujer y su pequeña hija, Julie -quienes
obviamente fueron parte de la gira y de este show, primordialmente
un rescate de una presentación en Los Angeles a mediados
del año 2001-. Aparte que el elástico se estira
mucho con canciones del "Reptile" y versiones demasiado
largas para "My Father's Eyes" o "River of
Tears", nada malo se puede decir de Eric Clapton Live,
mal que mal aún se da maña para tocar cosas
que DEBE interpretar para su audiencia, "Cocaine"
o "Wonderful Tonight".
Hay que aceptarlo: hace mucho tiempo que Eric Clapton no toca
con la urgencia punk de sus comienzos (un botón de
muestra es el sorpresivo cierre del show, recreando el oldie
"Over The Rainbow"), pero al menos el hombre muestra
respeto por su público. ¿Qué se puede
venir de aquí en adelante? Bueno, un disco más
de R&B, soul-pop adulto junto a The Impressions, la banda
del recientemente fallecido Curtis Mayfield... ¿o tal
vez algo junto a Ray Charles? Eso ya lo dice todo. Como un
gancho para anotarse este disco a la colección de blues
rock, Clapton cierra un capítulo aquí tentándolos
con una porción del CD en modoEnhanced/ multimedia,
que en el disco 1 contiene una performance de "River
of Tears" y en el dos aparece "Badge". Nada
de mal, sobretodo esta última.
Alfredo Lewin.
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