Desde “La novicia rebelde” (“The sound
of music”, 1965) ha corrido mucha agua bajo el puente
de las películas llamadas “musicales”.
El hecho de que el Oscar a la mejor película del
último año se lo haya llevado “Chicago”,
para muchos fue un premio a este género, subvalorado
durante mucho tiempo.
¿Cuál es la historia de Chicago? La de dos
mujeres obnubiladas por las luces, el escenario, la música,
que se ven involucradas en sendos asesinatos, a la vez que
son elevadas por la prensa a la categoría de heroínas.
Alrededor de ese sencillo argumento se tejen las más
increíbles escenas, llenas de vaudeville, glamour
y, como canta Velma Kelly (el personaje de Catherine Zeta-Jones):
“todo ese jazz”.
Interesantemente, este disco incluye las canciones que
estructuran el musical: la notable “And all that jazz”,
interpretada por una inspirada y sorprendente Zeta-Jones;
la expresiva versión de la cantante de hip hop Queen
Latifah para “When you're good to mama”, la
sensual voz de Renee Zellweger para “Roxie”;
además del score (música incidental), a cargo
del siempre efectivo y genial Danny Elfman.
La música y letra de las canciones corren por cuenta
de John Kander y Fred Ebb, respectivamente y se sumergen
en los sonidos del jazz más primario y fresco de
principios del siglo XX, como los rags, y llega a coquetear
incluso con el tango (“Cell block tango”), pasando
esencialmente por el ritmo de las Big Bands.
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Sin duda que el gran desafío
de un musical es crear, en sus coreografías y canciones
el atractivo suficiente como para mantenernos pegados a nuestros
asientos durante la hora y media o más que dure el
metraje. “Chicago” lo consigue, y el mérito
es de su director, el debutante Rob Marshall, que eligió
acertadamente el “cast”, que debía cumplir
la condición de cantar y bailar más o menos
decentemente (quizá si el único que queda al
debe es Richard Gere, que suple sus falencias con una buena
caracterización).
Como aditivo aparecen dos temas “inspirados”
en la película, uno interpretado por la joven Anastacia
(“Love is a crime”) y otro, una versión
libre para “Cell block tango”, a cargo de Queen
Latifah, Lil'Kim (la de “Lady Mermelade”, junto
a Christina Aguilera) y Macy Gray. Lo cierto es que ninguno
de los dos justifica su aparición en un disco de nivel
infinitamente superior.
Ric Wake (Celine Dion, Mariah Carey) y Randy Spendlove son
los responsables de la producción de este álbum,
técnicamente impecable, en el que pueden distinguirse
nítidamente los timbres de cada instrumento (los hay
muchos, sobretodo bronces y percusiones).
Si quedaste “pegado” con la película,
es indispensable que cuentes con este disco que ayuda a revivir
los mejores y más intensos momentos de un filme sencillo,
a simple vista, pero que oculta una inspiración fundamental:
el amor por el espectáculo.
Rodrigo Toledo ...................................
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