¿Un compilatorio de Chemical Brothers? ¿Tanto
tiempo llevan?, podrían ser las preguntas que uno
legítimamente se hace al enterarse de la edición
de este disco. Y así no más es, puesto que
el dúo formado por Tom Rowlands y Ed Simons, precursores
del llamado BigBeat, lleva más de un década
de trayectoria en la que es bien difícil encontrar
un tropiezo.
¿Tienen tantos hits los Chemical como para llenar
una placa de este estilo? Pues sí que los tiene,
y para regalar: "Block Rocking Beats" (tema con
el que los conocimos en Chile), "Hey boy, hey girl",
"Let forever be", "Out of Control",
son algunos de los hits incluidos en "Singles 93-03".
Es un discazo este de los Chemical, y por una razón
muy sencilla: más que un disco de electrónica,
es un álbum de pop confeccionado con elegancia, tino
y asertividad. La dupla creativa de Rowlands y Simons parece
no tener límites, y todo lo hace fácil.
Sonidos irreconocibles e hipnotizantes, mezclas pulcras
y preciosistas, melodías que quedan dando vueltas
en el aire. Todo eso y más son los Chemical Brothers,
resumidos en este puñado de trece temas que incluye
dos inéditos.
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La primera de estas novedades
se llama "The Golden Path", y desde hace unas semanas
que rota en los "Siete elegidos" de Radio Concierto.
Se trata de un tema compuesto en conjunto con, ni más
ni menos que The Flaming Lips.
¿Puede resultar algo horrible de esa combinación?
Basta escuchar la canción para darse cuenta que es
imposible. La voz de Wayne Coyne le da ese toque etéreo
y naif a los beats de los Chemical, bajo una melodía
pegajosa y la mezcla -siempre efectiva- de lo acústico
y lo netamente electrónico.
La segunda de las novedades se denomina "Get yourself
high" y es algo más oscura que lo normal -para
los Chemical-, incorporando un rapeo bastante explosivo (gentileza
de K-OS), en contraposición con momentos de sutileza
sonora.
Chemical Brothers no es patrimonio exclusivo de los fanáticos
de la electrónica. Hace rato que escapó de esos
límites, para acercarse a un público masivo.
Esto, sin perder una gota de su calidad. Ahí radica
su gran mérito, y la razón de que alucinemos
con este disco.
Rodrigo Toledo.
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