El requete solicitado Nigel Godrich (Radiohead, Travis),
es el responsable de las perillas en este "Talkie Walkie"
que es el tercer álbum de la carrera del dúo
oriundo de París. Un acierto y, a la vez, una innovación
-no radical, por cierto- dentro del estilo que el grupo
ya había demostrado en su inmortal "Moon Safari"
o en la banda sonora de "Virgins suicide", película
debut de Sophia Coppola.
El disco tiene la mezcla perfecta entre los elementos acústicos
(piano, cuerdas) y los electrónicos. Las texturas
de ambos, en combinación, se potencian, en una amalgama
que invita a sumergirse en un mundo onírico, muy
en la onda de su soundtrack para las "vírgenes".
Buen gusto tiene Air a la hora componer, y no desentonar
incluso cuando elige silbar y no cantar en "Alpha Beta
Gaga", un temazo lleno de sonidos con los que uno se
pregunta, ¿Cómo diablos hicieron eso?
Hasta un banjo aparece en "Biological", como demostrano
que Air no se pone límites, ni me menos se los puso
su nuevo productor, Godrich, quien más que todo se
preocupó de extraer el mejor zumo de estos músicos.
Y, a pesar de que sonara a imposible superar lo hecho hasta
ese instante, lo consiguieron.
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El compositor francés,
Michael Colombier, colabora en los arreglos de cuerda, que
fascinan por su pulcritud y la fidelidad de su sonido, que
parece que lso tuviéramos al lado.
Es cuestión de fijarse en el maravilloso primer single
de este disco, la romántica "Cherry Blossom Girl",
una joyita radial como para seducir desde un comienzo.
Ojo con "Alone in Tokyo", tema del soundtrack de
la nueva película de Sophia Coppola (por la cual tiene
tres nominaciones al Oscar), una delicatessen de melancolía
y elegancia. Un disco, como todos los de Air, imperdible e
instantáneamente indispensable.
Rodrigo Toledo.
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