¿Qué fue lo último que escuchamos
de Joe Vasconcellos?, es la pregunta-ejercicio que hacemos
a nivel mental antes de escuchar "En Paz", su
disco modelo 2003, nuevecito "de paquete".
Y nos respondemos, pues, que fue el álbum "Vivo",
uno de los más vendidos en Chile durante los últimos
10 años (y también uno de los más "pirateados")
y también uno de los más difundidos (basta
recordar cuántas veces escuchamos en la radio el
sencillo llamado "Huellas")
Entre ese instante de éxito tremendo y el actual
de "renacimiento", han pasado algunos acontecimientos
de los que seguro ustedes habrán tomado razón
a través de la prensa. Hoy, reconciliado con su sello,
y con la música en general, Joe se vuelca más
que nunca hacia la identidad idiosincrática chilena.
¿Y cuál es esa identidad? Pues como somos
los chilenos, no más: un potpurri de lo más
heterogéneo, ideal para el "18", que mezcla
la cumbia, la batucada, el reggae, el bolero y hasta la
ranchera. Así somos en "Chilito", mezclamos
lo que venga, nos apropiamos de lo externo como si hubiese
sido nuestro siempre.
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Joe tiene esa maravillosa cualidad
de representar los sentimientos del chileno medio, ese que
recorre el centro caminando de una parte a otra, que se pega
su escapada a un "café con pierna", que no
duda en enfiestarse cuando la ocasión lo amerita. La
cumbia llamada "La gloria de Chile", interpretada
junto al maestro Tommy Rey, nos muestra a ese chileno, y hará
las delicias de los "bailables" este fin de año.
Harto bronce y fiesta en "Boca colorá" y
la calma que llega en "Vivir (un abrazo)", especie
de bossa-soul que da espacio a la reflexión y el reposo.
Esto, justo antes de una ranchera de tomo y lomo (los "méxicos"
les llaman más allá del río Ñuble),
como es "Así somos", en que colaboran los
Llaneros de la Frontera, ídolos del estilo.
Vasconcellos está de vuelta, dispuesto a encender
con su ritmo el corazón más frío. Los
catorce surcos de su nueva producción son una promesa
de diversión y de éxito radial. Tal como lo
fue hace cinco años, el artista no ha perdido su "toque".
Ni la esperanza en el poder de la música como sanadora
del alma.
Rodrigo Toledo.
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