AUDIO AGENTE SECRETO EN
Vive Latino México D.F. 2006

Otra vez este agente secreto se acreditó para participar e investigar en el festival de música más importante de Iberoamérica, donde estuvo presente el rock, pop, hip-hop, metal y la electrónica. Además, tuvo la suerte de acompañar al grupo Los Bunkers en su primera gira a México.

Por Gonzalo González

Para comenzar, les voy a describir el formato del festival y así tengan una idea más clara de lo que este evento significa.

Vive Latino se lleva a cabo en un complejo deportivo gigante que dispone de tres escenarios. Uno sencillo, como para cinco mil personas. En una especie de explanada lateral, otro mediano con capacidad de hasta 20 mil personas ubicado en una pista de carreras de automóviles. Finalmente, el tercero y más grande ubicado en una cancha enorme de béisbol que tiene una capacidad total que va de los 40 mil a las 60 mil personas. Todos los escenarios cuentan con su respectivo equipamiento técnico de sonido, back-line, luces, tarimas, camarines, etc.

En lo que se refiere al sonido, la instalación está configurada con sistemas de Line Array equivalente a sus respectivas capacidades de público y con grandes consolas digitales que admiten tener múltiples listas de canales pre-grabadas, lo que permite que cada sonidista o grupo llegue a su turno con sus respectivos canales ya escritos y definidos previamente, sin necesidad de anotar o configurar compresiones, efectos, asignaciones, etc.

Todo se debe a que, prácticamente, ningún grupo prueba sonido con anterioridad, sólo los grupos mexicanos grandes tenían derecho a probar ya que viven en el país y se encuentran disponibles varios días antes para lograr chequear sonido. La mayoría de las bandas invitadas tiene sólo veinte minutos, antes de sus respectivos shows, para montar sus instrumentos, chequear líneas, ecualizar un poco y ajustar niveles. Esto provoca un estado de nerviosismo que juega en contra, sobre todo cuando el equipo técnico de cada grupo no tiene el entrenamiento para enfrentar este tipo de festivales.

Les cuento mi experiencia en este festival como sonidista de Los Bunkers, viviendo en carne propia la presión de tener que sacar adelante un sonido en vivo en muy pocos minutos.

La clave es llegar bien temprano para sacarle todo el rollo al montaje. Cómo suena, qué tipo de mezclas están usando, etc. Nosotros, los técnicos del grupo, llegamos tres horas antes del inicio de nuestro montaje. Lo primero que hicimos fue ponernos de acuerdo con los jefes de escenario que estaban a cargo del back line de instrumentos que nos tocó. Con ellos elegimos batería, equipos de bajo y guitarras y definimos las posiciones exactas de nuestros músicos. Luego, echamos un vistazo a los demás grupos para ver como se organizaban y, de esa forma, optimizar nuestros tiempos y recursos. Una hora antes del show llegaron los músicos de la banda para prepararse a esta especie de carrera contra el tiempo y la resistencia.

Cuando llegó nuestro turno, subimos con las pedaleras de guitarras, teclados, caja, pedal, platillos, guitarras y bajos. Luego, comenzamos a chequear uno a uno los canales de las consolas previamente asignados a nuestra consola y adecuado a una gran lista de canales que comprende casi todas las posibilidades en opciones (por ejemplo, habían 2 tomas de bombo, 2 tomas de caja, toma de caja auxiliar, toms, hi-hats, ride, overheads, 8 tomas de guitarras eléctricas, 2 tomas de guitarras acústicas, 6 tomas de teclados, 4 tomas de bajo, 6 tomas de voces, etc.).

Todo estaba pensando para que cada grupo usara y ordenara los canales según su respectiva lista de canales, enviada a la producción con anticipación para que estuviera previamente grabada. A esto le sigue una pequeña confirmación de llegadas de canales y mics correspondientes al grupo. También, ese tiempo se usa para hacer los grupos de instrumentos, las compresiones, efectos, asignaciones individuales, etc, todo dentro de la misma consola y con una cantidad importante de opciones propuestas por el técnico a cargo del sistema de audio.

La banda sube al escenario y comienza a tocar. Estratégicamente hicimos un plan de inicio: elegimos un tema que por su naturaleza rockera y donde todos los instrumentos eran tocados, nos permitía tirar la carne a la parrilla y “sacrificarlo” en la partida, sabiendo que en unos minutos tendríamos que ajustar todos los niveles y ecualizaciones para lograr un sonido óptimo lo mas rápido posible con miras al resto del show

También ayuda y facilita la partida, el hecho de que algunos de los canales ya hayan sido usados por otros grupos y con los mismos instrumentos. Otro factor importante es que la banda logre aguantar los primeros minutos de su show escuchándose incómodamente. De hecho, todo este proceso de ajuste que mencioné es paralelamente realizado por el sonidista de monitores ubicado sobre el escenario. Así que los músicos deberán disimular las molestias de un sonido aún no ajustado, porque sólo ellos lo sienten. Para afuera, hacia el público, todo se escucha muy bien.

Finalmente, el show comenzó a salir fluido a contar del segundo tema, la mezcla la fui arreglando a medida que avanzaba el show, pero ya en la segunda canción estaba todo en su lugar. El resto fue disfrutar de la música y de lo bien que le fue a Los Bunkers con el público del Vive Latino.

Si quieres más información de lo sucedido en este importante festival, ingresa a www.vivelatino.com.mx/ o a www.losbunkers.cl

 

 

 

 

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