| En
este ciclo de comentarios intentaremos tener una mirada más
técnica de lo que significa llevar a cabo un concierto
en vivo y que mejor ejemplo para partir que una de las giras
más grandes y exitosas que se hayan hecho hasta ahora
en el mundo: El “Vertigo Tour 2005-2006” de U2,
que estuvo casi un año llevando a muchas ciudades y
países una gigantesca infraestructura diseñada
exclusivamente para la gira.
Lo primero es contarles que
el montaje estuvo íntegramente hecho con materiales
traídos directamente desde el extranjero. Cada fierro,
tornillo o parlante, lo que desde ya marca una diferencia
con respecto a los conciertos que se llevan a cabo en Chile.
Se trató de una estructura metálica
de mas de 50 metros de ancho, por unos 20 metros de alto aproximadamente,
el fondo debió ser al menos de 25 metros, más
pasarelas laterales larguísimas y el famoso “Golden
Circle”, lugar que permitió a muchos tener la
suerte de estar muy cerca del escenario.
El sistema de altavoces utilizado fue diseñado
por la marca Clair Brothers Systems. Estaba comprendido por
nada menos que 80 cajas por lado, mezcladas entre mid-hi,
y sub-bajos. Además contaban con tres torres de delay,
cada una con nueve cajas que estaban ubicadas más menos
a unos 50 metros hacia el norte del escenario, lo que permitió
que la gente -ubicada sobre todo en galería- tuviera
la posibilidad de escuchar claramente el concierto.
Desde mi punto de vista, la calidad de
sonido del concierto no fue buena, tomando en cuenta que este
tipo de mega-evento debe tener además de una buena
infraestructura, un muy buen sonido, cosa que a mi parecer
no ocurrió. La mezcla no fue la mejor, en general estaba
cargada a la guitarra y el bajo. La batería estaba
perdida en la mezcla y no lograba mover el piso como es costumbre
en un concierto de tal magnitud.
Sí hay que destacar que tanto la
guitarra como el bajo estaban muy bien. De hecho, sus efectos
y ecualizaciones eran casi exactos con sus versiones en disco,
todo esto debido a la gran cantidad de pedales y efectos de
rack con que contaba cada uno de esos instrumentos.
Con respecto a la batería, la fuerza
que normalmente nos llega desde una cantidad de parlantes
con tal número de ellos debería haber sido mucho
mayor, pero definitivamente se podría hablar de una
concepto de mezcla más que una deficiencia de sonido,
porque -de hecho- los teloneros Franz Ferdinand terminaron
su show con una muy buena presencia de los tambores.
Con respecto a la voz y los coros en general
me pareció que la voz de Bono no sonaba de una forma
muy agradable. Por momentos sentí que saturaba en frecuencias
medias, sobre todo tomando un color a veces desagradable.
Por ratos, llegué a pensar que Bono estaba difónico
o algo por el estilo, pero durante el show se pudo notar que
su voz no presentaba problemas. Me imagino que el paseo del
micrófono vocal por esa cantidad de cajas es posible
gracias a una ecualización muy extrema en filtros de
frecuencia, ya que es acople seguro este tipo de movimiento
delante de esa cantidad de parlantes. Los coros a cargo de
The Edge estaban muy procesados y lograban reproducir casi
exactamente las atmósferas de los discos de estudio
de U2. Ideal escuchar un concierto así.
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Pero todo vale
en este espectáculo, pues creo que muy poca gente estaba
preocupada por el sonido. El nivel de luces y de pantallas
estaba tan alto en calidad y espectacularidad que sin duda
muy poca gente debe haber notado lo que les comento. Además,
hay que sumarle que el show fue muy alto en emoción
y con un repertorio muy bien pensado para Chile, incluyendo
canciones que en otras fechas de esta misma gira no habían
tocado.
Para cerrar, diría que el show estuvo
en general muy bueno, porque U2 tiene la capacidad de hacer
que la tecnología juegue a su favor, provocando en
la gente un magnetismo que hace tiempo no veía en el
público. Tienen una trayectoria tan amplia de hits
y logran llegar a cada unos de los asistentes al show con
tanta emoción que el sonido pasa a segundo plano. Desgraciadamente,
mi deformación profesional me impide abstraerme de
esto, pero en esta columna, de algo vale esa experiencia.
Para el próximo capítulo,
una vuelta por los sonidos de Oasis en Chile, concierto en
el que tuve la oportunidad de estar detrás de las perillas.
Ya sabrán cómo y por qué.
Una de las cosas que más me llamó
la atención fue que el show lo vi desde una distancia
más bien cercana, entre el escenario y la consola de
sonido, allí pude apreciar todo lo que antes les describí;
sin embargo, hacia el final del concierto, fui hacia atrás
para escuchar desde las torres de delay ubicadas en línea
justo después de la consola de sonido y en esta posición,
la mezcla estaba mucho más clara y agradable en general.
De hecho, mucha gente que estuvo en galería me comentó
impresionada lo bien que sonaba el show, pese a estar tan
lejos, lo que pude constatar al escuchar la mezcla que sonaba
en las torres de delay. Sin duda, una mezcla muchísimo
mejor que la de las cajas a un costado del escenario. Quizás
la disposición de escenario y los paseos de los músicos
y sus micrófonos por los costados, los pasillos del
Golden Circle, etc., provoca una mezcla muy exigente y muy
complicada especialmente en ecualización, es muy probable
que sea por eso la gran diferencia de sonido con respecto
a las torres de delay.
También pude notar que el sonido
en general y sobre todo de la batería, iba cambiando
según la canción, tomando en forma casi exacta
las mismas sonoridades de los discos. Seguramente la consola
de mezcla debe ser digital para poder hacer escenas exactas
y grabadas de efectos para cada canción.
Gonzalo González
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