| Para nadie
es novedad hoy en día, el avance vertiginoso que ha
sufrido la tecnología informática y la revolución
que ha producido en distintas áreas, entre ellas la
música. Sin embargo a veces esta misma vertiginosidad
nos hace sentir bombardeados con una inmensa cantidad de información
que hace difícil su asimilación total y por
ende, nos sentimos perdidos y sin guía en una eterna
y creciente jungla de programas computacionales y aparatos
tecnológicos destinados a la creación y producción
musical.
Obviamente un buen consejo es asesorarse
con personas con experiencia que trabajen con un perfil similar
al nuestro acerca de que equipos y/o software se acomoden
más a nuestras necesidades. Pero incluso así,
encontraremos diversas opiniones, ya que a cada persona le
van a acomodar distintas formas de trabajo y distintas herramientas,
y la variedad de estas hoy en día, es inmensa.
Entonces, algo que comienza a ser fundamental
es la investigación. En la Internet existe una gran
cantidad de información muy útil a la hora de
aprender e investigar acerca de programas y hardware. Sin
embargo, lamentablemente mucha gente ha perdido el hábito
de la lectura, ya sea por pereza o por considerarlo una pérdida
de tiempo, siendo que a veces el hecho de hojear algunas páginas
de un manual, nos aclarará de manera mucho más
certera y rápida las dudas que tenemos. Recomiendo
mucho entonces la lectura de comentarios de productos, bajar
demos y leer sus manuales, leer en las páginas de fabricantes,
etc, ya que es la única manera de realmente descubrir
todas las posibilidades que nos ofrece un software o hardware
en particular.
A manera de ejemplo, voy describir brevemente
como enfrento yo mismo la misión de realizar un arreglo
musical usando algunas herramientas de software y hardware.
No lo hago en absoluto tratando de establecer un método
de trabajo, si no más bien tratando de graficar como
cualquier músico puede hacerse de un set de herramientas
que le permitan aprovechar al máximo sus virtudes y
compensar sus deficiencias.
Mi instrumento por excelencia es la guitarra,
tanto eléctrica como acústica, asi que todas
mis creaciones nacen fundamentalmente ahí. A pesar
de que estudié en un conservatorio y manejo la lectura
musical tradicional, no soy un músico que en general
parta escribiendo sus arreglos en pentagrama, si no mas bien,
hago mucho uso de la clave americana. Entonces cuando comienzo
mi trabajo creativo, tomo mi guitarra, comienzo a establecer
una progresión armónica y una melodía
que me satisfaga, e imagino que estilo de arreglo le vendría
mejor a mi composición. Paso siguiente, una vez que
ya tengo la idea general de mi composición, comienzo
a escribir la armonía. Pero no lo hago con lápiz
y papel, si no que transcribo los acordes en un programa llamado
Band in a Box, que es un software orquestador capaz de realizar
arreglos automáticos en una gran variedad de estilos
musicales. Entonces busco algún estilo que se asemeje
a mi idea inicial, y hago que el programa genere una propuesta
de arreglo en base a la armonía que transcribí.
Me es muy útil sobre todo cuando se trata de arreglar
instrumentos los cuales no manejo mucho, como por ejemplo
en mi caso, el piano.
Este programa cumple para mí tres misiones. Una, es
que me permite imprimir una prolija partitura en clave americana
con los compases numerados de mi creación. Otra, es
que puedo experimentar rápidamente con distintos tipos
de arreglos y variaciones armónicas. Y tercero es que
una vez satisfecho con la armonía y el estilo, puedo
generar un archivo MIDI que me va a servir como base para
mi arreglo final y que se va a corresponder con la partitura
armónica que previamente imprimí, y que utilizaré
para un trabajo más ordenado en mi secuenciador.

Este programa cumple para mí tres
misiones. Una, es que me permite imprimir una prolija partitura
en clave americana con los compases numerados de mi creación.
Otra, es que puedo experimentar rápidamente con distintos
tipos de arreglos y variaciones armónicas. Y tercero
es que una vez satisfecho con la armonía y el estilo,
puedo generar un archivo MIDI que me va a servir como base
para mi arreglo final y que se va a corresponder con la partitura
armónica que previamente imprimí, y que utilizaré
para un trabajo más ordenado en mi secuenciador.

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Luego,
importo este archivo MIDI base a mi secuenciador favorito,
que es el Cubase SX. Aquí puedo por ejemplo empezar
a experimentar con distintos instrumentos acústicos
que no se puedan trabajar vía MIDI y grabo algunas
pistas de audio. Y por supuesto, comienzo a intervenir el
arreglo base para imprimirle personalidad propia, ya que obviamente
la idea no es dejar que sea la máquina la creadora
del arreglo. Aunque dependiendo del perfil de trabajo de cada
músico, muchas veces los arreglos propuestos por el
programa le sientan muy bien a nuestra creación, inclusive
se puede aprender de estos, pero claro, solo en algunas secciones
de nuestra canción.

Durante la realización de mi secuencia
en Cubase, generalmente uso como módulo principal de
trabajo un teclado Korg Trinity. Pero también, en la
búsqueda de nuevos timbres, suelo recurrir a algunos
sintetizadores y samplers virtuales como por ejemplo el GigaSampler
donde he logrado recopilar algunas librerías con sonidos
de gran calidad. También hago mucho uso del programa
Reason, que posee unos bancos básicos bastante útiles
y además permite la utilización de una utilidad
llamada Reload, que transforma el formato de las librerías
AKAI a Refill, dándome la oportunidad de utilizarlas
en el NN-XT Digital Sampler de Reason. Se abre así
un abanico grande de timbres de buena calidad a mi disposición.
Con la ventaja, además, de que puedo usar Reason con
el protocolo Rewire en Cubase, sacándole el máximo
rendimiento a mi PC.

Una vez terminada mi secuencia,
procedo a grabar las pistas de audio que corresponda y realizo
todo el proceso de mezcla en el mismo Cubase SX. Previamente
también guardo la secuencia MIDI final de mi proyecto,
para finalmente importarla en algún editor de partituras
(en mi caso uso el más sencillo: Overture) para hacer
las ediciones gráficas que correspondan y finalmente
poder imprimir las partituras de mi creación.

Como dije antes, éste es sólo un ejemplo de
cómo se puede trabajar, pero la forma y las herramientas
con las cuales trabajar son tan variadas como las mismas personas.
Puede ser que algunos músicos prefieran empezar sus
creaciones en un editor de partituras y de ahí exportarlo
a otro programa para su posterior grabación, o trabajar
por completo en plataformas como Reason o Band in a Box, en
fin, posibilidades hay muchas, pero lo más importante
es investigar y leer mucho, ya que el tiempo que invertimos
haciendo esto, nos será compensado con un trabajo mejor
y más fluido. No hay que olvidar que todas estas herramientas
no son para complicarnos la vida, si no para hacérnosla
más fácil, es solo cuestión de darnos
tiempo para aprender. Hasta la próxima.
Marcelo Castillo
Productor Musical-Arreglista-Sonidista
e-mail: mcproducciones@vtr.net |