| En el
estudio
Por fin ya dentro del estudio, lo primero
que se graba es la batería (aunque ahora hay voces
que proponen el camino contrario). Aunque existen diversas
técnicas que pueden aplicarse, una de las formas más
comunes es grabar primero una base rítmica formada
por batería, bajo y guitarra rítmica.
Este sistema se utiliza buscando una mayor
comodidad de los músicos a la hora de ejecutar los
riffs y, en consecuencia, una mayor fuerza y naturalidad de
los mismos. Se monta la batería en el estudio, se colocan
los micrófonos y se toma el sonido, empezando por el
bombo, seguido de la caja, toms, hi hat, ride y platos.
En esta fase hay que procurar que entre
la menor señal posible de otros instrumentos por el
micrófono que toma el sonido (por el micrófono
del bombo que no entre el sonido de la caja, platos y demás;
y viceversa), esto se consigue gracias a los efectos llamados
dinámicos (puertas de ruido, compresores, etc.).
Para guiar al baterista a la hora de ejecutar
los temas, se grabará previamente una guitarra de referencia,
que se enviará por auxiliares a sus audífonos
conjuntamente con la señal de metrónomo de la
canción. Para escoger las tomas buenas, deberemos fijarnos
tanto en la velocidad del riff como en la intensidad del golpe
en bombo y caja, ya que si no es igual en todos los golpes,
se acentuará la pérdida de definición
del ritmo de la batería de cara a la mezcla final.
Se suele utilizar como complemento a la batería acústica,
módulos de sonido para baterías, y ya está
en la elección propia de cada grupo, mezclar el sonido
acústico y procesado, sólo procesado o sólo
acústico. Es muy importante que la base rítmica
quede perfecta, así que aunque haya que repetir varias
veces (suele ser un infierno cuando no salen las tomas), se
deberá insistir hasta lograr la toma óptima,
ya que ahorrará problemas con las tomas de los siguientes
instrumentos.
Hay que saber que la ecualización de las tomas de sonido
es plana y que cuando se graba lo que se busca es la intensidad
y encontrar el sonido más parecido al natural de cada
instrumento, utilizando las distintas técnicas de multimicrofoneo
(varios micrófonos recogiendo el sonido de un mismo
instrumento) y los efectos de dinámica. La búsqueda
del sonido se hace en la mezcla final, usando para ello procesadores
de efectos.
Una vez tomada la señal de la batería,
teniendo ya todas las canciones completas y revisadas, se
graba el bajo. En esta fase de la grabación, dependiendo
del estilo musical del grupo, aunque casi siempre es así,
se vigila que las notas del bajo coincidan con los golpes
de bombo de la batería. El siguiente instrumento a
grabar es la guitarra (base rítmica primero y solos
después, de ser posible en distintas pistas). Recordamos
tener en cuenta que en la fase de grabación lo que
se pretende es sacar un sonido lo más real posible,
dependiendo este de la toma microfónica (diversos micrófonos
en distintas posiciones).
Es fundamental también que haya
una buena señal de entrada, es decir, el músico
debe controlar los niveles de ecualización, volumen,
ganancia y saturación de su amplificador, ya que es
preferible que el sonido de este sea más limpio que
de costumbre (nos referimos a la forma de ecualizarlo en la
sala de ensayo). Lo siguiente que se graba es, en caso de
haberlo, otros instrumentos de cuerda (violín, chelo,
etc.); de viento (flauta, saxofón, trompeta, etc.);
y teclados (ya sean acústicos o electrónicos).
Todos estos instrumentos tomarán como guía para
seguir la canción la base rítmica de esta, oyendo
por audífonos el envío de auxiliares que corresponda
a la batería, bajo y guitarra rítmica. Se da
el caso en que a veces es necesaria la voz u otro instrumento
solista para hacer de guía; se podrá meter esta
señal por línea desde la mesa y sin grabarla
(cualquier truco es válido con tal de conseguir buenas
tomas, y la forma de actuar dependerá de las necesidades
de cada músico). |
Después de una estudiada comprobación de los
temas grabados, comienza la grabación de la voz. Para
tomar la señal de la voz hay que hacer hincapié
en los efectos de dinámica (compresores, puertas de
ruido, etc.) dando por supuesto que el estudio dispondrá
de buenos micrófonos para voz. Se tomará como
referencia desde la sala de control todas las pistas restantes
ya grabadas, escuchando así todos los instrumentos
y comparando el acoplamiento de las distintas melodías
con la voz; por auxiliares, el cantante escuchará también
todos los instrumentos, dependiendo de su elección.
Es la voz la que supone una parte muy importante
en el disco, ya que siempre estará en primer plano,
por lo que hay que dedicarle especial atención y más
tiempo del habitual. Se suelen utilizar filtros antipop (evitan
el sonido de las consonantes fuertes como pueden ser: S, P,
etc.), de materiales como seda o papel y que se colocan delante
del micrófono, consiguiendo así una mayor limpieza
de la voz. Primero se grabará toda la voz solista,
de ser posible en un mínimo de dos pistas (técnicas
de doblaje para efectos de estéreo en la posterior
mezcla) y una vez finalizada ésta, pasaremos a tomar
la señal de los coros .
Una vez tomada la señal de la voz
completa, comienza la fase de limpieza de pistas eliminando
ruidos no deseados que hayan podido filtrarse a la barrera
de los efectos de
dinámica y que pisan frecuencias de otros instrumentos,
cambiando el sonido de éstas y ensuciando además
la grabación. De esta fase y de la corrección
de los últimos errores también dependerá
mucho la calidad final de la grabación. Al acabar el
proceso de limpieza de pistas, y habiendo igualado los volúmenes
de señal de cada pista, tendremos el trabajo listo
para la mezcla.
Para conseguir una buena mezcla no hay
ninguna regla general, y la calidad de ésta de penderá
directamente del técnico y de los procesadores de efectos
que se utilicen, influyendo la calidad y el número
de éstos. Con la mezcla se trata de conseguir una ecualización
que separe lo más posible las frecuencias de cada instrumento
entre sí, para que al final sea más fácil
distinguir las distintas señales cuando se está
oyendo todo en conjunto en una canción.
Sobre el uso de los efectos tampoco hay
nada escrito, pero no conviene abusar de ellos a no ser que
la producción lo requiera. (Un mal uso de los efectos
puede estropear una buena señal de entrada). Buscaremos
también en esta fase de mezcla una colocación
en el espacio de los instrumentos mediante las panorámicas
y efectos estéreo.
Se intentará
hacer una mezcla lo más dinámica posible, para
evitar un sonido lineal y monótono en la grabación.
Es conveniente ir oyendo premezclas con detenimiento antes
de decidirse por la mezcla final, ya que es el momento cumbre
de la grabación y no hay que precipitarse. Con la mezcla
ya realizada, ya tenemos el trabajo listo para editar el CD.
Espero que estos pequeños consejos
te sean útiles a la hora de enfrentar tus primeras
grabaciones. En lo sucesivo hablaremos más en detalle
de otros aspectos relacionados con la grabación, mezcla
y masterización. Hasta pronto.
Marcelo Castillo
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