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Oasis
nos visitó el 12 de marzo en el Velódromo del
Estadio Nacional ante más de diez mil espectadores
fanáticos de la banda inglesa. También tuvimos
la presencia de un telonero de lujo, Los Bunkers.
Partamos
contando que a diferencia del concierto de U2, el montaje
estuvo a cargo en un 100 % de empresas chilenas. La ficha
de sonido constaba de lo siguiente:
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Sistema Adamson Line Array (PA).
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Consola Midas Heritage 3000 (sala).
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Consola Yamaha PM5D (monitoreo).
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Monitores Turbosound.
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Sistemas de monitoreo In Ear Shure.
Es
el mejor equipamiento con el que se cuenta en nuestro país
para conciertos masivos. La mayor parte de los shows nacionales
e internacionales de esta envergadura que presenciamos en
Chile se hacen con este mismo formato y es un equipamiento
standard, usado en muchos países. He tenido la suerte
de viajar al extranjero y me he encontrado en situaciones
técnicas similares, lo que habla muy bien de nuestra
capacidad técnica para abordar estos conciertos.
En
general, Oasis estuvo bastante sólido en ejecución
y sonido. La mezcla de batería, bajo y guitarras me
pareció impecable. Tuve la oportunidad de presenciar
la prueba de sonido durante la tarde y notar lo bien que sonaban
los instrumentos por separado.
El
back-line (amplificadores, batería, teclados) era del
grupo, traído directamente desde Inglaterra: equipos
de guitarra Vox, de bajo Ampeg, bateria Drum Workshop, teclados
Nord Electro, etc. El sonido de Oasis se construye en base
a la sonoridad brit-rock, con fuertes influencias de Beatles,
pero más rockeros y con fuertes guitarras.
Otro
ingrediente importante en el buen sonido de Oasis es su formación
de lujo: En el bajo está Andy Bell (ex guitarrista
de Ride); muy buen bajista con un excelente sonido y de un
perfil sonoro e interpretativo exacto para este concepto. |
En la batería, Zack Starsky, hijo del mismísimo
Ringo Starr (The Beatles); un potente baterista y con la historia
del rock en la sangre. La incorporación de un tecladista
fue unfactor determinante para el sonido, pues con muy buenos
sonidos (samples) de pianos, órganos Hammond, Melotron,
etc., le dio un aderezo rico en colores y muy similar al que
se escucha en los discos, sobre todo en el último.
Resumiendo,
el show estuvo sólido, salvo por esas pequeñas
distracciones en los niveles de coros que entorpecieron el
disfrute del show para los más fanáticos. El
resto, impecable. Batería, bajo, guitarras y teclados
muy bien ejecutados y con los niveles exactos para cada tema.
Es
bueno referirse también a Los Bunkers que fueron más
que un digno telonero. Tuvieron una empatía pocas veces
vista con el público. Su sonido estuvo a la altura
y tocaron muy bien con una puesta en escena que no tiene nada
que envidiar a ninguna banda internacional. Provocaron una
grata sorpresa a todos quienes esperaban un típico
sonido de telonero, más alicaído en relación
al de la banda principal. De hecho, tuvieron la oportunidad
de compartir unos minutos con Oasis, quienes les dijeron lo
bueno que les había parecido su show.
Una
de las pocas cosas que no me gustó fue que en algunos
momentos, sobre todo en el comienzo, las voces estaban muy
perdidas en la mezcla. De hecho, en casi todo el show, la
voz de Noel Gallagher estaba notoriamente atrás. Daba
la impresión de que el sonidista conociera poco el
repertorio y los coros emblemáticos de temas populares
estaban muy bajos en relación a la voz de Liam Gallagher.
Es costumbre en este último -vocalista principal de
Oasis- una interpretación vocal descuidada y muy desgarrada,
diferente a la voz registrada en estudio. He visto videos
filmados en vivo donde se produce la misma situación,
lo que supongo es a propósito, para lograr una interpretación
con absoluta intención de fuerza. Noel -guitarrista
principal y coros-, a diferencia de su hermano, canta muy
cuidadamente y reproduce muy bien sus voces en vivo.
Por Gonzalo González
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