| Modulación
de baja frecuencia
Los sonidos naturales jamás son
totalmente estables. En ellos, la altura, la amplitud, el
contenido armónico, oscilan de forma permanente, enriqueciéndolos.
Una forma simplificada de obtener cierta variación
en los sonidos sintéticos, consiste en aplicar señales
periódicas de baja frecuencia, por debajo de los 15
Hz, que modulen sus diferentes parámetros (cuando la
oscilación se aplica a la amplitud se produce el efecto
de trémolo y cuando se aplica a la frecuencia, el vibrato).
Estas señales moduladoras se llaman LFOs (Low Frequency
Oscillator), y en algunos sintetizadores son únicamente
sinusoidales, mientras que otros incorporan señales
cuadradas, dientes de sierra, triangulares, etc. Cuantos más
osciladores de baja frecuencia podamos asignar a cada voz,
más rico y variable podrá resultar el sonido
final.
El motivo de este limite de frecuencia,
es que cuando la frecuencia de la moduladora entra en el terreno
audible (por encima de los 20 Hz), los efectos producidos
son mucho más
complejos, como veremos más adelante.
Filtros
El contenido armónico de los instrumentos
naturales también es variable en el tiempo. Esto se
puede lograr utilizando filtros de frecuencias que actúen
atenuando algunas frecuencias y amplificando otras. Pero,
para conseguir efectos variables en el tiempo, es necesario
que evolucionen también los parámetros de estos
filtros (frecuencia de corte, resonancia, etc.). Las técnicas
más frecuentemente aplicadas, consisten en controlar
el filtro mediante LFOs (con lo que se consigue el efecto
denominado wahwah), o mediante envolventes.
Integración de estos elementos
En la figura 1 se esquematiza un sistema
de síntesis que incorpora todos los componentes vistos
aquí (envolvente, moduladoras y filtros). El componente
oscilador es el que variará más de un sistema
a otro, dependiendo del sistema de síntesis implementado.

Fig. 1
Técnicas
de síntesis digital
Hemos visto formas de modificar y aportar
variedad a un sonido. Ahora veremos diferentes alternativas
de generación de este sonido base. Para tratar en detalle
todos los diferentes sistemas que se han venido utilizando
en el terreno de la síntesis digital de sonido, serían
necesarios varios libros. En esta oportunidad comentaré
brevemente aquellos sistemas que han tenido un mayor relieve.
Síntesis aditiva
La síntesis aditiva parte de la
idea contenida en el teorema de Fourier, según la cual
todo sonido periódico, por complejo que sea, es el
resultante de la suma de ondas sinusoidales sencillas de frecuencias
múltiplo de una frecuencia base. Conceptualmente la
idea es simple, por lo que no es de sorprender que los primeros
experimentos utilizaran este método que, como veremos,
tiene bastantes inconvenientes por lo que prácticamente
no se usa en la actualidad.
Los sonidos naturales no son
totalmente periódicos, y se pudo comprobar rápidamente
que los sonidos periódicos son aburridos y carentes
de interés. Esto se resolvió en parte, aplicando
diferentes envolventes a cada uno de los componentes armónicos.
Para obtener una riqueza sonora mínima,
son necesarios muchos armónicos, y aunque esto es fácilmente
implementable por software, su implementación por hardware
(necesaria para el tiempo real) requiere de un gran número
de osciladores, lo que encarece enormemente el sistema. En
la figura 2 se muestra la onda resultante de sumar dos ondas
sinusoidales de frecuencia y amplitud diferentes. Esta onda
resultante mantiene la frecuencia del componente más
grave, pero con el timbre alterado.

Fig. 2
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Modulación
de frecuencia (FM)
Este fue uno de los primeros sistemas que
permitió una riqueza sonora considerable, con un pequeño
coste computacional. John Chowning, de la universidad de Stanford,
patentó este método en 1973, y lo licenció
a Yamaha dos años más tarde. La compañía
japonesa tardó siete años en diseñar
y fabricar el chip que permitiese ejecutar, en tiempo real,
el algoritmo que Chowning había implementado en software.
Este fue el chip que se implantó en los primeros sintetizadores
digitales comerciales (el mítico DX7), y el que, con
ligeras variaciones, se utiliza trece años más
tarde en la tarjetas de sonido de gama baja (Sound Blaster
16 y compatibles).
En el caso más sencillo, la síntesis
FM necesita tan sólo dos osciladores: la señal
portadora y la señal moduladora. Parte de la idea de
que cuando la moduladora no es una señal de baja frecuencia
sino que entra ya en el rango de las frecuencias audibles
(a partir de los 20 Hz) se crean un gran número de
frecuencias adicionales que generan un sonido con un gran
contenido armónico. La figura 3 muestra la onda obtenida
de la modulación en frecuencia de las mismas ondas
sinusoidales del ejemplo anterior. En este caso, la onda obtenida
no mantiene ya la frecuencia de la onda más grave.

Fig. 3
Este fenómeno no tiene una equivalencia
en la naturaleza y, aunque permite generar sonidos de gran
riqueza, es difícil programarlo para obtener sonidos
imitativos, por lo que hoy en día ha quedado un tanto
desbancado. Si sólo ha escuchado la síntesis
FM en una tarjeta de tipo Sound Blaster, conviene indicar,
en defensa de este método, que los instrumentos originales
de Yamaha eran bastante más sofisticados y sonaban
francamente mejor.
Síntesis por tabla de ondas
Los avances tecnológicos de principios
de los ochenta hicieron posible la sustitución de las
ondas periódicas simples que se venían utilizando
como material base, por pequeños fragmentos procedentes
de sonidos reales, digitalizados y almacenados en ROM. Estos
fragmentos pueden ser tan breves como un ciclo, ya que el
sintetizador se encarga de repetirlos periódicamente
(de decenas a miles de veces por segundo). Un sintetizador
compatible por ejemplo con el General MIDI deberá contener
suficientes fragmentos para
reconstruir 128 instrumentos, más 59 sonidos de percusión.
Esta técnica permite muchas variaciones
y refinamientos (como la combinación o la alternancia
de varios fragmentos en un único instrumento, mediante
sofisticados algoritmos). También utiliza a fondo todos
los mecanismos descritos anteriormente (envolventes, filtros
y moduladoras).
En los sonidos naturales, es frecuente
que el timbre varíe mucho en el ataque, permaneciendo
más o menos constante a continuación, por lo
que en muchas ocasiones las dos partes se almacenan por separado
y el sintetizador las combina en tiempo real. Más de
la mitad de los sintetizadores fabricados en los últimos
diez años implementan alguna variante de este método
de síntesis. Es también el utilizado en todas
las tarjetas de sonido a partir de cierto precio.
Sin embargo, la síntesis por tabla
de ondas no es ninguna garantía de calidad, como los
fabricantes de tarjetas frecuentemente quieren hacernos creer.
Un factor decisivo es la cantidad de ROM disponible en la
tarjeta. Igualmente decisiva es la información contenida
en esta memoria: si los fragmentos almacenados no poseen una
calidad suficiente, o no están bien seleccionados,
el resultado sonoro será inevitablemente pobre, independientemente
de la cantidad de memoria que dispongamos. Otro factor importante,
e igualmente difícil de evaluar a priori, son los algoritmos
empleados para combinar y modificar esta información.
Espero que estos conceptos básicos
les hayan servido para entender mejor el proceso de síntesis
sonora y les incentiven a experimentar tanto en hardware,
como en la infinita variedad de software de síntesis
que existe hoy en día. Hasta la próxima.
Marcelo Castillo
Productor Musical-Arreglista-Sonidista
e-mail: mcproducciones@vtr.net
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