COMO GRABAR UN DISCO Y NO MORIR EN EL INTENTO III PARTE

En esta parte final de la bitácora de Juan Pablo Quezada y sus sabios consejos para enfrentar la grabación de un disco, se recomienda cómo la banda debe enfrentar el proceso de la masterización. Algo demasiado importante, porque este capítulo define finalmente la cara y presentación del sonido de la banda.

Si hay algo que no abunda en Chile son los estudios de masterización. En un escenario ideal, los discos deben ser terminados por profesionales especializados en un lugar adecuadamente acondicionado y equipado, pero considerando que muchas veces su precio está fuera del alcance de las bandas, hay varios lugares (y personas) que son capaces de lograr resultados satisfactorios y que sin lugar a dudas ayudaran a lograr un disco con mejores terminaciones y con un sonido más consistente.

En este artículo no pretendo explicar el proceso de masterización en detalle, pero sí dar una guía de los aspectos generales y de lo que se puede esperar del proceso.

Primero que nada, la masterización no arregla una mala grabación o una mezcla deficiente: el carácter y el sonido como identidad de la música son definidos en las etapas que vimos en los dos capítulos anteriores.

Lo que la banda debe entregar a la persona que hace el trabajo habitualmente es una copia de todas las mezclas del disco SIN COMPRESIÓN GENERAL, ya que esto deja de manos atadas al ingeniero a cargo de la masterización.
Si las mezclas y la grabación fueron realizadas en 24 bits, están deben entregarse como archivos de audio (wav, aiff, SD2, etc,). Algunos dirán que las mezclas deben hacerse deben hacerce a cinta de 1/2 pulgada y otras declicias análogas, pero eso es alejado a nuestra realidad. Hay lugares donde el ingeniero de masterización puede solicitar las mezclas en un CD, siendo para estos casos recomendable conseguir los CDs de audio de la mejor calidad posible y quemarlos a la menor velocidad que permita el grabador. También, se debe aplicar dithering si es que las mezclas están en 24 bits y serán copiadas a un CD

Muchas veces es bueno tener alternativas de la mezcla, como una versión con los vocales 1db más fuerte y otra 1db más despacio, sobre todo cuando hay dudas durante la mezcla, y en ese caso una opinión externa puede ser de gran ayuda. Es importante que las mezclas no estén saturadas en el bus LR, y el ingeniero de mezcla debe tomar las precauciones para que no sea así.

Este es el momento donde se determina el orden de los temas dentro del disco y el tiempo que hay entre uno y otro. Es bueno hacer CDs de prueba antes de la masterización y escuchar si el orden de las canciones funciona de manera adecuada. La mayoría de los compradores de música escuchan los tres primeros temas cuando revisan un disco, por eso es importante que estos temas sean coherentes con el estilo general del del album y que sean un buen enganche. Muchas veces el “single” se encuentra entre los tres primeros.

Uno de los aspectos más importantes de la masterización es dejar todas las canciones a un volumen aparente que sea similar, no sólo escuchando en distintas secciones de cada tema, sino además comparando el final de un tema con el principio de otro. Es muy desagradable escuchar un disco en que hay que estar subiendo y bajando el volumen constantemente.


Como parte de este proceso se usa la ecualización, para ayudar a que el disco tenga mayor coherencia y no haya canciones más brillantes o tengan más frecuencias graves que otras, etc. Esto se hace también comparando con CDs terminados que en lo posible tengan un estilo en común y sean un referente de calidad.

Para lograr estar a un volumen competitivo es habitual utilizar compresión multibanda y es frecuente que se abuse de los compresores con un afán de competencia. Esto se da, sobre todo en la música popular, donde seguir el jueguito de “el que suena más fuerte gana” es ya una costumbre.

Sin embargo no todo lo que suena fuerte es oro y con algo de entrenamiento y buen oído es muy fácil darse cuenta que sonar más fuerte no siempre no siempre es mejor, aunque para la mayoría de las personas esto pase desapercibido. Hay estudios que demuestran que la música comprimida a extremos produce fatiga auditiva y las persona inconscientemente dejan de escuchar esos discos.

Muchos CDs que están comprimidos y limitados en exceso, saturan los conversores de salida de los reproductores de CD, produciendo un sonido que a la larga es agotador y que muchas veces está francamente distorsionado. Hay muchas razones para hacer sonar un CD lo más fuerte posible, pero en realidad hay muy pocas de ellas que tengan un fundamento estético.

Los CDs (al igual que todas las grabaciones digitales) tienen un nivel de volumen máximo que es absoluto y sobre el cual nada puede pasar, por lo tanto es necesario engañar al oído que percibe más el promedio del volumen del sonido que las transientes más breves y de paso no sobrepasar el límite de 0 db digital. (En realidad debería ser menos que 0db, guardando un margen, pero pocos está dispuestos a ceder).

En la imagen inferior podemos ver tres gráficos de audio: el primero no tiene compresión, sin embargo llega casi al máximo volumen que soporta una grabación digital. El segundo, muestra un ejemplo de lo que sucede si se aplica compresión y/o limita la señal: el “promedio” del sonido tiene un mayor volumen, sin llegar a “reventar” las transientes o ataques de los sonidos percusivos.
El tercero está excesivamente limitado y si bien suena muy fuerte, ya ha perdido la dinámica y el impacto que necesitan ciertos instrumentos. Por otra parte, suena evidentemente saturado.

No cualquier técnico o ingeniero en sonido es capaz de lograr una buena masterización, y es necesario tener la experiencia y criterio. También es importante comprender que la ecualización y la compresión aplicadas a la mezcla general son procesos que afectan a todos los instrumentos por igual, y por lo tanto es muy difícil lograr cosas como compensar el volumen de la caja con el de la voz o compensar una mezcla opaca cuando el hihat está demasiado fuerte.
En muchas ocasiones es bueno llevarse una copia del master a casa y revisarla a conciencia, para luego afinar los últimos detalles.

La idea es que la masterización ayude al producto final y este se escuche de forma coherente en la mayor cantidad de lugares posible, manteniendo cierto standard con respecto a los demás CDs que hay en el mercado.
En definitiva, es la última etapa para pulir y redondear un trabajo que habitualmente nos ha tomado años.

 

Por Juan Pablo Quezada


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