| En una variedad
de momentos se hace necesario controlar el volumen de las
señales de una forma automática. Tratamos, por
ejemplo, de evitar que el volumen sea excesivo para que no
se sature nuestro amplificador de potencia o un pre-amplificador
de micrófono, dejemos sorda a la concurrencia o dañemos
nuestros parlantes. Quizá solo intentamos tener bajo
control la voz de un cantante que tanto grita como susurra,
se acerca como se aleja del micrófono. Otras veces
sencillamente tratamos de evitar el ruido que se cuela cuando
no hay señal presente. Para llevar a cabo este tipo
de acciones, nos ayudamos de los llamados procesadores de
dinámica.
En realidad, un procesador de dinámica
no es diferente en concepto de una persona que maneja el control
de volumen de canal de un mixer. Por ejemplo, si tenemos un
cantante cuya voz es recogida por un micrófono, cuando
el cantante comience a cantar más alto (o acercarse
más al micrófono), el operador reducirá
el volumen del canal. Es decir, funcionará como un
compresor. Este procesador humano de dinámica tiene
limitaciones. Sólo controla un canal, es lento, y sus
acciones no son repetibles.
La finalidad del compresor es reducir el
nivel de las señales con demasiado volumen, pero antes
siquiera de hablar de compresión, debemos dejar claros
algunos conceptos sobre la dinámica de una señal
de audio; por dinámica entendemos las variaciones de
nivel de una señal en el tiempo (una cantante de ópera
que haga continuos crecendos y decrecendos tendrá una
dinámica muy marcada; un pitido de silbato mantenido
al mismo volumen no tendrá dinámica alguna).
Nivel de ruido de fondo:
este es el nivel donde encontramos el ruido de línea,
los ruidos eléctricos, de cinta, etc.
Nivel nominal: sería el nivel
más apropiado para grabar tu señal de manera
que haya una mínima distorsión (el momento en
que la señal "pica" en el rojo; es decir,
sobrepasa el umbral máximo admitido) y que el nivel
de ruido de fondo sea superado.
Relación señal-ruido: la
distancia entre el nivel de ruido y el nivel nominal.
Nivel máximo: se alcanza
cuando la señal entrante comienza a distorsionar.
Headroom: la diferencia entre el
nivel nominal y el nivel máximo; es tu "zona de
seguridad", el último espacio que tienes antes
de que suceda la distorsión.
todo el nivel que puede ocupar
la señal, desde el nivel de ruido hasta el nivel máximo.
Un compresor monitoriza la señal
de entrada y actúa bajando el nivel cuando se alcanza
la distorsión, o subiéndolo si la señal
cae demasiado baja. El compresor lee la señal de entrada,
y luego, de acuerdo con el ratio (Relación de compresión)
que tú has configurado, reduce la señal que
de otra manera distorsionaría. Esto te permite mantener
la
señal a un nivel manejable y grabable sin peaks imprevistos.
Pero definamos algunos de los principales
parámetros del compresor.
Threshold: este
es el nivel (en decibeles, dB) a partir del cual el compresor
empieza a actuar. Por ejemplo si ajustamos el threshold del
compresor a - 5 dB por ejemplo, le estamos diciendo que, cuando
la señal entrante alcance ese nivel, empezará
a ser comprimida. Por ello, cuanto mas bajemos el threshold,
más comprimiremos la señal.
Ratio: se da
en valores de proporción, como 2:1, 3:1, 4:1, etc.
Supongamos que colocas el ratio en 3:1. Lo que sucederá
es que por cada vez que tu señal entrante supere en
3 dB al nivel de threshold, el compresor sólo permitirá
que pase 1 dB de señal. Se da por hecho que el threshold
y el ratio deben ir relacionados; debes configurar un nivel
de threshold lo bastante bajo, teniendo en cuenta el ratio,
para que los dB que pasen no lleguen a distorsionar. Aquí
entra en juego el concepto de headroom; el "espacio de
seguridad" al que nos referíamos. Si tienes un
headroom amplio, podras jugar con ajustes más extremos.
Si estás en trance permanente de distorsionar la señal,
tendrás que manejar estos controles con mayor precisión.
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La técnica
más recomendable es ajustar el ratio primero, y luego
ir moviendo el threshold hasta que notes que la señal
empieza a comprimirse. Ten clara una cosa: si tu señal
es demasiado débil, y el threshold está demasiado
alto, nunca funcionará el compresor. Si tu señal,
digamos, solo alcanza cotas de -5 dB y el threshold está
a - 2 dB, es evidente que el compresor no actuará.
Ataque (attack): Este
parámetro decide con qué rapidez actuará
el compresor cuando aparezcan los peaks (cuando la señal
supere el umbral de threshold). Nos servirá para adaptar
el funcionamiento del compresor a la naturaleza de la fuente
de sonido. Por ejemplo: algunos instrumentos tiene un ataque
muy rápido (es decir, suenan de inmediato, tan pronto
como son tocados). Así pues, para este tipo de sonidos
(como los de bajo o bombo), necesitarás que el compresor
actúe rápidamente, para que no se le escape
ningún peak.
Liberación (release):
El parámetro de liberación marca
la velocidad con que el compresor deja de actuar sobre la
señal una vez que ésta, despues de picar, ha
bajado ya del
nivel de threshold (cuando ya no necesita ser comprimida).
Si ajustas el release a un valor largo, conseguirás
una señal más sostenida. Si es corto, la señal
caerá de nivel más rápidamente.
Ganancia de salida (output
gain): Cuando has ajustado ya el threshold y
el compresor está actuando, tu nivel nominal se verá
reducido dependiendo de la cantidad de compresión que
apliques, y así la señal, aunque comprimida,
se escuchará con menor volumen. Este
parámetro se utiliza para corregir ese efecto y restablecer
el nivel de nuevo. Usa este ajuste con cuidado: aumentando
de nuevo el nivel, estás aumentando también
el nivel de ruido de fondo que llega aumentado después
de la compresión. Para evitar esto, procura que llegue
la mayor cantidad de señal pura posible al compresor,
con el mínimo ruido.
Knee: Este parámetro
no lo llevan todos los compresores, pero no es raro encontrárselo.
Hay dos tipos de "knee" (rodilla): hard-knee y soft-knee.
El ajuste hard- knee supone que la señal será
comprimida de inmediato en la proporción marcada por
el ratio tan pronto alcance el nivel de threshold. El ajuste
soft-knee hace esto de una manera más suave, aplicando
la compresión no toda de golpe, consiguiendo así
un sonido menos abrupto. Típicamente, los sonidos que
requieren potencia, como el bajo y el bombo, se comprimen
con "hard- knee". Algunos compresores te permiten
también escoger valores intermedios entre estos dos
extremos, para controlar mejor el sonido.
El uso de la compresión dependerá
mucho de tus gustos personales. En la música de baile
actual y en ciertos estilos se utilizan configuraciones extremas
para darle gran fuerza a los sonidos, pero puede que tú
no necesites eso. Una compresión extrema puede hacer
una mezcla demasiado agresiva, pero también, una compresión
escasa puede hacer muy "blando" el sonido. Como
siempre, la solución está en probar distintas
configuraciones hasta alcanzar un resultado que te satisfaga.
En general, debes usar la compresión
para situar las señales correctamente en la mezcla,
para darles la presencia necesaria y para dominar sus subidas
y bajadas de nivel. Otros la utilizan también con intenciones
creativas, o para conseguir un efecto deliberado, como por
ejemplo una gruesa y potente línea de bajo que marque
el ritmo. Podría decirse que la compresión es
un arte que solo dominarás con mucha práctica.
Tu oído será la mejor guía: prueba diferentes
ajustes y configuraciones hasta alcanzar el sonido que estabas
buscando.
Marcelo Castillo
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