COMO GRABAR UN DISCO Y NO MORIR EN EL INTENTO II PARTE

Sigue la lista de valiosos tips para quienes han tomado la importante decisión de dedicarse a grabar un disco por primera vez. En esta ocasión, Juan Pablo Quezada se remite al momento in situ de la grabación y sobre ciertos detalles que pueden hacer pasar más de un mal rato a los más desprevenidos. En ese caso, recomendamos escuchar a la voz de la experiencia.

En esta segunda sección de “Como grabar un disco y no morir en el intento” entramos de lleno en el proceso de grabación y producción del disco. Si bien hay algunas sugerencias que pueden parecer obvias para algunos, la experiencia me ha demostrado que para muchos hay ciertos detalles que consistentemente se escapan.

Una vez elegido (ojalá con pinzas) el lugar y la/las personas con que van a grabar-mezclar-masterizar, es importante determinar la metodología con que se llevará a cabo la grabación en sí:

- ¿Prefieren grabar todos juntos?. Esto por un lado acorta los tiempos de grabación y representa de mejor forma el carácter que tiene la banda en vivo.

Por otro lado es técnicamente más complejo, pues los requerimientos en términos de espacio, micrófonos, canales y entradas al sistema de grabación, monitoreo, etc., son mucho mayores. Habitualmente es factible grabar muchos discos de música instrumental de esta forma con resultados muy satisfactorios.




- Otra a lternativa es grabar las bases (batería y quizás bajo) primero, mientras los demás graban sus instrumentos de referencia. Está alternativa es quizás la más común y en general da buenos resultados, pues es más fácil poner atención en un solo instrumento a la vez.

- ¿Grabar con click?. En mi opinión los instrumentos DEBERÍAN INCLUIR UN METRÓNOMO como parte del paquete…….. ¡Hay que frenar la proliferación de músicos zombis! (sin pulso). Hablando más en serio, la grabación no es un buen momento para hacerse amigo del click, tocar sobre un click sin correrse del tiempo y además tocar con onda requiere años de práctica (de tocar y ensayar CON un click). Puede que muchos tengan teorías al respecto del click, pero la cruda realidad es que el músico que no puede seguir un pulso constante, está en problemas. Hay muchos que creen que ser un buen instrumentista significa tocar cosas difíciles y complicadas, ¡pero si no están a tiempo no sirve de nada!.

- Es bueno hacer una agenda estimada para el período de trabajo, calculando cuanto tiempo toma cada parte del proceso, asignando las horas a utilizar en grabar cada uno de los instrumentos, considerando el tiempo de montaje y prueba de sonido, además del tiempo de mezcla y posibles correcciones (entre 1 y 5 horas, dependiendo de la cantidad de pistas y lo prolijo de la interpretación y arreglos de la música). También, hay que tener en cuenta la masterización (habitualmente toma entre 4 y 8 horas de trabajo).

También hay cosas más mundanas de las cuales tenemos que ocuparnos antes de entrar al estudio:

- ¡Poner parches nuevos en la batería!. Es más barato comprar parches que tratar de arreglar algo que suena mal a punta de perillas. La afinación también es de suma importancia y si el baterista en cuestión no sabe afinar correctamente la batería es bueno conseguirse a algún amigo o profesional que lo haga.

- Lo mismo corre para guitarras y bajos. Además de contar con buenas cuerdas, los instrumentos deben estar calibrados.

- Tener una buena provisión de todos los accesorios necesarios: baquetas y cuerdas extra, baterías y/o adaptadores para los pedales, etc. Es muchísimo más caro pagar el tiempo de estudio perdido que comprarlas con anticipación.

Algunas cosas que ayudan para el día “D”:

- Descansar y dormir apropiadamente el día anterior.

- Llegar puntual y sobrio a la sesión. (Lo contrario no es sólo una pérdida de tiempo para los demás. Además, es caro)

- Fijar un horario de trabajo razonable. Muchas horas seguidas de trabajo resultan agotadoras y en definitiva perjudican la música. Nadie toca bien o toma buenas decisiones cuando está cansado. 8 horas de trabajo diario habitualmente bastan. Aunque muchos lugares ofrezcan descuentos por jornada y la idea sea aprovechar al máximo el tiempo que nos dan, llega un punto en que el rendimiento siempre baja.

- Llevar un registro del tiempo de trabajo. Las cuentas claras conservan la amistad.

- Los vocales funcionan mejor durante la tarde; para la mayoría de los cantantes la mañana no es un buen momento. Tampoco es bueno realizar sesiones muy extendidas para grabar vocales.

- Siempre es bueno escuchar CDs de referencia, nos ponen en contexto. Es fácil dejarse llevar por el entusiasmo y perder la perspectiva, sobre todo porque el oído se acostumbra al igual que el olfato se acostumbra a los olores y no queremos nada que huela mal, ¿no?.

- El sonido se determina primero en la fuente, y si el instrumento no suena bien, no hay perilla que lo pueda convertir en algo bueno. Al grabar un instrumento, el timbre y el carácter DEBE ser el correcto. Si no suena bien durante la grabación, jamás será óptimo en la mezcla.

- Aunque la grabación sea un evento importante en nuestras vidas, es mejor no invitar a la polola, el amigo, el primo, y la tía. Y ni hablar de llevar niños al estudio, porque para ellos habitualmente es muy aburrido, distraen a las personas que están trabajando y pueden provocar accidentes bastante caros.

- Una buena mezcla no siempre es “democrática”. Muchas veces es necesario dejar ciertos elementos en segundo plano para dar prioridad a la música como un total. Si todos quieren tocar y sonar fuerte todo el tiempo, es que la cosa va mal y probablemente sólo demuestra inmadurez por parte de los involucrados. Por esta misma razón, son tan importantes los productores musicales, ya que muchas veces es necesario alguien que tenga la cabeza fría y vea con objetividad las cosas. Una buena práctica es que sólo asista un miembro de la banda (aparte del productor si es que hay) a las mezclas, para luego escucharlas en casa, en el auto, en el discman, en la casa de la polola y en el súper equipo de algún amigo audiófilo. Así, toda la banda se reúne y se hace un listado de la cosas a corregir. Si la persona que mezcla sabe lo que está haciendo y entiende el concepto que sus clientes quieren, las correcciones deberían ser mínimas.

- Mantener la perspectiva. Casi nadie hace un disco perfecto en el primer intento y los que lo logran, habitualmente cuentan con un equipo de profesionales (ingenieros, productores y arregladores) que se encargan de lograr un trabajo de calidad. Realizar comparaciones con bandas que cuentan con presupuestos de cientos de miles de dólares y querer sonar como ellos es ciertamente pretencioso.

 

Concluyendo:

Es difícil abarcar todo el proceso en un solo artículo y quedan algunos puntos que aprovecharemos de revisar en una próxima instancia, junto con el proceso de masterización y distribución.

 

Por Juan Pablo Quezada


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