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Éste
artículo forma parte de una serie que pretende dar
guías prácticas sobre la nunca menor tarea de
grabar un disco. Algunos de los consejos aquí planteados
pueden no estar directamente relacionados con el proceso mismo,
los que sin embargo muchas veces logran producir una gran
diferencia en el resultado final o en el presupuesto necesario
para llegar a puerto.
Un disco es algo que dura para toda la
vida y que nos recordará la actitud y dedicación
que pusimos en nuestro trabajo, aunque pasen los años.
Por otro lado uno nunca sabe quién lo escuchará,
y por lo mismo nos puede abrir o cerrar muchas puertas. Producir
un disco normalmente implica una cantidad enorme de trabajo
y esfuerzo. Aún así, trae grandes dividendos,
ya sea por el posible éxito o por la experiencia ganada.
Para comenzar pondremos nuestra atención
en el proceso que se da antes de entrar al estudio:
La Pre-producción:
Esta es la etapa en la que nos preparamos
y resulta de suma importancia porque define la forma en que
la grabación será llevada a cabo. Además,
el hecho de tener todo planeado con anticipación ayuda
a hacer más eficiente el trabajo
dentro del estudio. El que no hace las tareas terminará
ocupando muchas más horas de estudio de las que son
razonables y necesarias… Sólo algunos pocos pueden
realmente darse el lujo de explorar y “componer”
en el estudio.
Dentro de las principales tareas están:
1 ¡Ensayos exhaustivos!
Ensayar hasta que incluso las peores “pasadas”
de un tema sean muy buenas. En el estudio hay muchos factores
que juegan en contra: los nervios, la presión, el monitoreo
no es el mismo que al ensayar...
2 Grabar un demo
Registrar todos los temas que probablemente vayan en el disco
es de gran ayuda. Sin importar lo rudimentario que sea, un
demo permite tomar distancia y escucharse “desde afuera”
para evaluar:
Los arreglos de los temas:
¿Está bien la estructura? ¿El tempo?
¿Las partes de cada uno ayudan o estorban en el tema
El desempeño de cada miembro
de la banda.
El afiate de la
banda.
Los temas que formarán parte
del disco: Los temas deben tener una coherencia de
estilo y temática, y a la vez tener suficiente variedad
para que el disco sea entretenido.
Definir el método de grabación:
En ocasiones el estilo pide que la banda grabe “en
vivo”, o quizás grabar las bases primero. ¿Es
mejor grabar con o sin click? Una reunión con la persona
del sonido puede ser de gran ayuda.
El sonido de la banda:
Este es el momento de conversar sobre el sonido que quieren
lograr: ¿tiene cada instrumento el sonido al que aspiran?.
Tal vez es necesario conseguir instrumentos especialmente
para la grabación.
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3 Buscar
un estudio
Independiente del presupuesto, el estudio debe ser un lugar
que nos facilite el trabajo. El aspecto técnico es
importante: buenos micrófonos y equipos auxiliares
ayudan, el sistema de grabación debe ser estable (nada
peor para la inspiración que el sistema se cuelgue
en medio de una toma). También el ambiente debe ser
tomado en cuenta, el espacio físico y el trato de las
personas influyen directamente en el ánimo. Alguien
que demuestra preocupación por sus clientes, probablemente
tiene la misma dedicación por su sonido.
Quizás más que el estudio,
el sonidista es muy importante. He escuchado a músicos
decir: “el sonidista es como el doctor, si no confías
en él, está todo mal”. Algunos de los
puntos más importantes a considerar son la experiencia
y el “currículum” (más que en términos
de nombres, por el sonido logrado: una buena grabación
y mezcla dice más que mil palabras). Es importante
tener afinidad con la persona que está a cargo de las
máquinas y que ésta a su vez tenga la empatía
suficiente para ayudar a realizar la visión que la
banda tiene de su música. Esto requiere un gran dominio
técnico junto con una sensibilidad estética.
Como es habitual en nuestras tierras, muchas
veces no hay productor musical, por lo tanto la persona que
graba y mezcla termina siendo una parte importantísima
de la música que queda plasmada. Alguien capaz de juzgar
la interpretación y forma de la música logra
un resultado de mejor calidad que alguien que solo mueve perillas.
4 Buscar financiamiento
Hacer una “vaca” para repartir el costo de la
grabación suele ser un método que funciona.
Este compromete a los miembros de la banda y de alguna manera
hace que todos le pongan el empeño suficiente para
recuperar su inversión en tiempo y dinero.
También es posible conseguir los
fondos con alguna institución que financie la cultura,
como Fondart. En éste caso, es importante plantear
un proyecto coherente, que aporte y que no se remita a los
intereses personales de la banda.
Una banda que tiene suficientes conciertos
en vivo y busca medios de distribución de su trabajo,
puede fácilmente vender las copias suficientes como
para recuperar el dinero invertido e incluso financiar un
segundo trabajo. Organización y gestión son
las claves.
En nuestro próximo artículo
revisaremos algunas sugerencias que nos pueden alivianar el
trabajo en el estudio, ya sea para ahorrar tiempo o para optimizar
el resultado final. (Continuará).
Por Juan Pablo
Quezada
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