Formada en 1977 y marcada por el
talento vocal y los simples y efectivos bajos de Sting,
las jazzeras y elevadas armonías guitarrísticas
de Andy Summers y la poderosa, caribeña y fuera-de-este-mundo
calidad de baterista de Stewart Copeland, The Police
tuvo que buscarse un lugar dentro de la entonces sobresaturada
escena punk inglesa, que los consideraba demasiado
pop para incluirlo entre sus filas (gracias a Dios).
Muy pronto aparecido su primer disco
"Outlandos d'Amour" (1978), los Police comenzaron
a conquistar audiencias en Europa y Estados Unidos,
además, gracias al talento indiscutible del
manager de la banda y hermano del baterista, Miles
Copeland, que desde el primer día los vendió
como la mejor banda del mundo, cuando todavía
tocaban en discotecas de segunda categoría
(pagaron de su bolsillo toda su primera "gira"
norteamericana y filmaron todo lo que hicieron desde
el principio). En un par de años ya habían
pasado de camarines malolientes a un avión
privado, dejando en el camino excelentes discos de
inverosímiles nombres como "Reggatta de
Blanc" (1979), "Zenyatta Mondatta"
(1980), "Ghost in The Machine" (1981) y
"Synchronicity" (1983).
"Everyone Stares: The Police
Inside Out" es el nuevo e increíble documental
que relata por fin la historia de esta banda desde
dentro y en detalle. Es, además, el debut como
director de su baterista y fundador Stewart Copeland,
quien filmó el material, lo dirigió,
produjo. Hizo de guionista, montajista y narrador.
Esta entretenidísima película
es un relato en primera persona sobre el ascenso desde
la oscuridad de dudosos clubes periféricos
hasta la superfama y giras mundiales. De paso, es
una colección de astutos e hilarantes comentarios
acerca de la cultura pop de fines de los 70s e inicios
de los 80s.
Montado a partir de más de
50 horas de película amateur en formato Super
8 filmada por el propio Stewart durante la intensa
carrera del grupo (cinco
|
álbums
en seis años, y punto), la película ofrece
una nueva perspectiva para imaginar cómo habrán
sido los días de fama y locura de las giras,
la personalidad siempre conflictiva del trío
(se peleaban a combos), y cómo enfrentarse y
tratar de entender el comportamiento siempre esquizoide
de los fans (me cuento entre ellos).
Todo este vertiginoso ascenso está
fielmente retratado y con gran fineza en el documental
que con distancia auto-irónica debería
servir de lección para tanta banda chica que
se la cree demasiado. Stewart es el primero en reírse
de toda la maquinaria del mundo de la música,
de la pomposidad de los ejecutivos de sellos y del nunca-tan-glamoroso
mundo de la música, dejando en claro que ser
una estrella pop no es necesariamente el sueño
del pibe. Y grabar discos, firmar carátulas y
ser entrevistado mil veces al día puede ser realmente
una lata (temas que también explotan los Radiohead
en sus documentales, pero desde un punto de vista llorón
y tomado en serio).
Es realmente una agradable sorpresa
comprobar la inspirada y profesional manera de filmar
y editar de Copeland, completamente a la altura de sus
talentos rítmicos (la médula misma del
arte del Montaje).
Ya sabíamos que se trata de
un tipo supertalentoso: ha ganado cinco premios Grammy,
compuso las bandas sonoras de "La Ley de la Calle"
para Francis Coppola, "Wall Street" para Oliver
Stone y, recientemente, para la serie televisiva "Desperate
Housewives", entre muchas obras más.
Para los fanáticos de Police
es definitivamente el evento del año, y para
cualquier melómano, una recomendación
calurosa. Corran a conseguirlo.
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