En vísperas de la llegada de un nuevo milenio, en
1999, sir Paul McCartney decidió volver a tocar en
el lugar que lo vio nacer como músico. El 3 de agosto
de 1963 había hecho su último show junto a
The Beatles en el legendario club llamado La Caverna, en
Liverpool.
Para que se hagan una idea y aunque la comparación
resulte ridícula-, La
Caverna es el equivalente a nuestra humilde Batuta, en cuanto
ambas representan el epicentro del rock en sus respectivas
ciudades. Por el pequeño escenario de La Caverna
han pasado los grupos británicos más importantes
de la historia: The Kinks, The Zombies, The Yardbirds, hasta
los más contemporaneos Oasis, se pueden contar entre
sus figuras.
El reencuentro de Paul con este señero recinto coincidió
con su lanzamiento de un disco rockanrollero llamado "Run
Devil Run", el cual incluía covers y tres temas
originales compuestos por el bajista. Ese es el álbum
que llevó al escenario de La Caverna y que está
contenido en este DVD.
El show dura alrededor de una hora, pero basta y sobra para
sentir la intensidad del rock & roll interpretado por
una banda de veteranos y experimentados músicos.
Al lado derecho de Paul, en la guitarra, está nada
menos que el ex Pink Floyd David Gilmour; al lado izquierdo,
la otra guitarra, a cargo de Mick Green (Johnny Kidd's Pirates);
en los teclados está Pete Wingfield; en el acordeón,
Chris Hall y, en la batería el ex Deep Purple Ian
Paice.
Es espectacular escuchar a McCartney hacer sus versiones
para "Honey Hush", de Joe Turner y "All Shook
Up", de Elvis Presley. "Brown Eyed Handsome Man",
de Chuck Berry, recibió un tratamiento especial,
con toques country, folk y el sonido de un acordeón.
La gracia es que "Try Not to Cry" y "What
It Is", las canciones de Paul, no suenan "fuera
de tiesto". Es más, la mezcla que se produce
en el repertorio es tan natural como certera.
La energía disminuye, voluntariamente, con la reconocible
melodía de "Lonesome Town", de Ricky Nelson.
La voz de McCartney se adapta con versatilidad a las diferentes
exigencias, incluso cuando el tono es más alto que
su registro, como en "Shake A Hand", de Little
Richard.
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¿Algo
de The Beatles? Poco, pero bueno. Paul entrega una intensa
versión de la rockera "I Saw Her Standing There",
que el público (en su mayoría jóvenes)
responde con efusividad.
Es extraño ver a Gilmour en esta onda rockanrollera,
pero se desenvuelve bien. Sobrio, pero igualmente efectivo
y efectista. Mick Green pone más parafernalia en los
solo, aunque sin exagerar. Wingfield pone su piano al servicio
de la intensidad y Paice, en los tambores, trata de mantener
un bajo perfil. Despues de todo, la estrella de la noche es
Paul, y su clásico bajo-violín marca Hofner.
¿Y que pasa con las cámaras? Siguen sobriamente
el ritmo de la música. Pero tienen un detalle particular
que le otorga intimidad al registro: los planos son iguales
a la mirada que cualquiera de nosotros pudo haber obtenido
en medio de la multitud. De hecho, alternan algunas imágenes
tomadas con una cámara ubicada en el fondo de La Caverna.
Bueno, el sonido también ayuda a conservar este ambiente,
lleno de gritos, comentarios, como una tocata con amigos en
el pub de la esquina. Para ser justos, demos mérito
a su director, Geoff Wonfor.
"Live at the Cavern Club" incluye dos entrevistas
distintas, una durante el making of de "Run Devil Run",
en la que Paul se explaya largamente acerca del origen de
este tema y se muestran imágenes de la grabación
en estudio; la otra, sobre el show de La Caverna, en la que
el ex Beatle reflexiona sobre la elección de estas
canciones, y como lo marcaron para decidirse a seguir el camino
de la música en los años '50 (son 22 minutos
de conversación).
Se incluyen también videos para "Brown Eyed Handsome
Man" y "No Other Baby", y las detalladas biografías
de los miembros de la banda y de La Caverna. Imperdible para
beatlemaníacos.
Por Rodrigo Toledo
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