Así como en 1995 fuimos testigos del "año-Beatle"
con el lanzamiento del proyecto Anthology -tres discos
dobles, una serie de ocho capítulos y un pesadísimo
libro-, 2005 fue el turno para el gran titán
americano, Bob Dylan.
Tras 19 semanas en el top de la lista de ventas no-ficción
del New York Times con sus memorias “Chronicles
Volume I”, se agregó la reciente aparición
(octubre, 2005) de “Bob Dylan: Scrapbook 1956-1966”,
y paralelamente, el documental que aquí nos
cita: “Bob Dylan: No Direction Home”.
A saber, se trata de una co-producción de
mucha gente y organismos difíciles de enumerar
para un especial televisivo de dos capítulos
enmarcados en la premiadísima serie de documentales
American Masters para la televisión pública
(que el mensaje lo reciba algún ejecutivo de
televisión local). Y acaba de llegar a Chile
su versión definitiva en DVD, también
en dos capítulos, pero más extendidos
y completos.
Un segundo dato clave es que su director es Martin
Scorsese. Por largo tiempo, admirador de la obra de
Dylan y excelentes credenciales como "documentalista-musical"
con obras como “The Last Waltz” (1978)
-sobre el show de despedida de The Band- y “Woodstock”
(1970)en el rol de asistente de dirección.
“Bob Dylan: No Direction Home” no pretende
ser la biografía completa del cantante, sino
llevar a la reflexión la misión del
artista para sí mismo y para el público,
y cómo ambas visiones no se encuentran a menudo.
Scorsese expone esta dicotomía al optar por
concentrarse en un período concreto de la carrera
del artista -desde su surgimiento en el Greenwich
Village neoyorkino hasta su accidente en moto de 1966-.
Menos que en la historia cronológica de su
vida, la narración se centra en la difícil
relación con la prensa y el público,
que Dylan debió soportar por lo que para él
representaba una natural evolución: el paso
de cantautor folk comprometido –que le pedían
prolongar- a eléctrico artista pop-rock.
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Con una riqueza de archivos
sorprendente, nos vamos enterando de los conflictos
e influencias del músico, sus pasiones y pocas
veces claros puntos de vista. Si la imagen que se tiene
de él es de un tipo "enigmático-carismático",
aquí no quedan dudas de ello.
En una decisión bastante jugada, Scorsese optó
deliberadamente por no ser él quien entrevistara
a Dylan y le entregó la tarea al propio manager
del cantante, Jeff Rosen. Más de 20 horas de
entrevistas se registraron para este documental, además
de los testimonios en primerísima persona de
artistas y figuras co-generacionales como Joan Baez,
Allen Ginsberg, D.A. Pennebaker y Pete Seeger, entre
muchos otros.
Por esta vez, aprovechando las bondades de escribir
un comentario firmado, me permitiré señalar
que tengo un problema personal con Dylan y es que lo
encuentro aburridísimo, como en general me pasa
con el grupo de los cantautores. Cuando llega la hora
de los “Silvios Rodríguez”, “Neil
Youngs”, “Serrats” o “Gattis”,
siento que la música va quedando más y
más atrás y se impone "el mensaje"
y cuando la letra comienza a ser más relevante
que la música, tiendo a cambiar de radio. Sin
embargo, en “No Direction Home”, la diversión
está garantizada gracias a Martin.
Muy recomendable.
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