| Don Letts es
un tipo privilegiado. A sus cincuentaytantos años
todavía sigue siendo un referente importante
en la videomusindustria, con una vasta obra de videoclips,
recitales y documentales musicales para artistas como
Pretenders, George Clinton, The Jam o Franz Ferdinand.
Posee además credenciales de músico por
sí mismo, con un EP grabado en 1978, y como miembro
fundador de Big Audio Dynamite. Pero es su propia experiencia
de vida, como el joven importantísimo DJ que
fue, la que se recoge y aprovecha en su excelente documental
"Punk Attitude" (2005).
Se trata de una muy bien documentada
historia de lo que hoy oficialmente llamamos "punk",
contada en primera persona por un selecto grupo de estrellas
que estuvieron ahí y que de una u otra forma
construyeron o recogieron esta manera de pensar y actuar,
que es el punk: Tommy Ramone, Paul Simonon, Jim Jarmusch,
Chrissie Hynde, Sylvain Sylvain, Henry Rollins, Arthur
Kane, James Chance... y por supuesto, el propio director
(pero sin aparecer).
"Punk Attitude" está
lleno de exquisitas sorpresas y revelaciones que derrumban
mitos, un documento especial para quienes no son sabiondos
en la materia. Por ejemplo, es delicioso retroceder
hasta los patriarcas del rock & roll y reconocer
que en ellos está la semilla de la actitud punk
ya desde los inicios: Jerry Lee Lewis, Chuck Berry,
Elvis (si ellos no sacudieron la dormida moralina de
su país, ¿entonces quién?). Y ya
entrando en materia, qué bien recogida y asimiladas
están las influencias directas del punk en el
inicio de los '70s, con gente que hacía punk
sin saber que ese sería el nombre del movimiento,
y sin necesariamente estar conectada entre sí:
desde los mismos Doors hasta The Velvet Underground,
pasando por los MC5, y los (o las?) New York Dolls.
Y es que una gran verdad no muchas veces dicha y reafirmada
muy bien en este documental, es que "la onda punk"
(así dirían en la tele) tiene sus raíces
(otra vez) en América y no en Inglaterra, como
el mito propaga. Todas estas bandas gringas (más
los Ramones, los Stooges y otros), fueron presenciadas
en los USA por Malcolm McLaren, un astuto manager, quien
se lleva la loca idea de tocar rápido + no saber
tocar + remecer lo establecido, e inventar el Londres
una banda que se llevará la corona de la popularidad
(aunque no sea la mejor), los Sex Pistols.
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Y en la mitad
de todo ésto estaba Don Letts, en ese entonces
(1977) siendo el DJ del club Roxy, casi el único
lugar donde dejaban tocar a estos desalmados, y donde
él ponía discos de reggae y dub (!), y
a esta gente vestida de harapos la tiene tranquilita
bailando la buena onda jamaicana; una influencia clave
para la escena que después disfrutaremos sobretodo
de manos de mis adorados The Clash (Don Letts aparece
en la carátula del álbum Super Black Market
Clash).
Y bueno, de un día para otro, Londres está
lleno de bandas que tocan pésimo y se dejan escupir,
y entonces los gringos -como había pasado con
el rock & roll cuando los Beatles y los Stones se
lo devolvieron a América-, vieron cómo
lo que ellos venían haciendo de forma dispersa
y sin nombre, ahora tenía de pronto una etiqueta,
muchos discos, revistas fotocopiadas y un look propio.
Es la era dorada de Souxie and The Banshees, The Dammed,
The Clash, etc.
Pero así como sus canciones, el punk duró
poco (quiero decir, "ese" punk, el del Londres
del 76, 77, 78), y ya depués como siempre la
cosa se volvió chacra y quedaron los buenos y
murieron los malos (literalmente, algunos). Vendrá
entonces un blanqueamiento general, y en América
se habla de la new wave (Television, Talking Heads,
B52's, hasta Blondie casi), y, más tarde, del
hardcore y el grunge (Black Flag, Fugazi, Nirvana...).
Tooooda esta historia -muchísimo
mejor contada-, se puede disfrutar en esta película
magnífica, llena de increíbles materiales
de archivo, aunque no demasiada música (es un
documental para la televisión, y en la televisión
les carga que uno ponga mucha música). Tal vez
se echa de menos la presencia de ciertos personajes
(Lou Reed, Iggy Pop, Patti Smith), pero los que están
salvan lo suficiente. En lo técnico, el sonido
y la imagen están magníficos, y además
existe una versión de lujo (si alquien la quiere
encontrar) de dos discos con una cantidad enorme de
materiales extra.
Sea la versión que sea, no se pierdan esta joya:
punk not dead!
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