AHarry Connick Jr. -para quienes no lo conocen- nació
en la tierra del jazz, New Orleans, en 1967 y fue,
en su momento, considerado el posible "sucesor"
de Frank Sinatra.
Fue el sello Columbia el que vio en él una
esperanza para revivir el estilo de "La voz",
y llevar el estilo de las big band jazzísticas
a un plano más popular. Sin embargo, Connick
partió de manera minimalista, con un sonido
bien cercano a lo que hizo Thelonious Monk en algún
momento (Connick se concentraba en el piano por esos
años).
Desde su álbum "20" que Connick se
volcó paulatinamente a explotar lo vocal. Hay
que aclarar que cuenta con un registro de barítono,
muy en la onda de Tony Bennett.
Este "Harry Connick & The New York Big Band
Concert" es el registro audiovisual de un show
realizado en 1992, y que recién en 1999 fue
editado en el formato DVD. Su director es una mujer,
Jill Goodacre, alguna vez top model (del corral de
Victoria's Secret) y que dos años después
de este concierto se transformara en la esposa de
Connick (¡vaya suerte!).
Goodacre realiza tras las cámaras, y en la
sala de postproducción, un trabajo sobrio,
sin estridencias,
ideal para el estilo de Connick. Un tipo que sabe
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los
puntos que calza y los aprovecha para cautivar sobre
el escenario. Se sabe dueño de una voz limitada,
pero le saca partido apelando a algo muy de moda por
estos días: el estilo.
La New York Big Band realiza
un trabajo sencillamente impecable, paseándose
por las más distintas vertientes, con singular
efectividad. Eficiente trabajos de bronces y de dirección,
sobretodo, redondean un show entretenido y gustador.
Connick repasa sus canciones más conocidas, incluyendo
aquellas que formaran parte de la banda sonora de "Cuando
Harry Conoció a Sally", como "It had
to be you", y que lo sacaran violentamente del
anonimato a finales de los '80.
El DVD queda con saldo negativo a la hora de analizar
los "extras". Una videografía, una
discografía y las letras de las canciones en
subtítulos, desaprovechan las posibilidades del
formato. Un lanzamiento justificado solamente por la
calidad de sonido y de imagen que proporciona el DVD.
Por Rodrigo Toledo
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