En una etapa muy disociada de los integrantes de Soda Stereo
vino a nacer Dynamo (1993). Y se notó. El carácter
ecléctico y variado del disco es el fiel reflejo
del choque de fuerzas existente en ese minuto por parte
de Cerati, Bosio y Alberti, que resultó finalmente
en la inclusión de elementos electrónicos
y experimentales, como también del rock noise y de
hasta música de otras latitudes, como la hindú.
Y seguramente esta característica, que puede simbolizar
cierto caos emocional o musical, fue lo que hizo trascender
a Dynamo como disco de culto (el único para incluso
los no tan seguidores de Soda Stereo) a través de
los años, categoría por defecto impuesta,
por otro lado, a todo disco raro o “no comercial”
que produce una banda acostumbrada a nutrir de súper
éxitos a las radios. En efecto, quizás el
único single recordable del disco fue Primavera Cero,
en desmedro de notables canciones como Camaleón,
Luna Roja o Claroscuro. Además, fue clave la participación
en la producción del sonido del disco de Daniel Melero,
quien fue coautor de varios cortes (Toma la Ruta, Camaleón,
Sweet Sahumerio y Claroscuro) y colaborador en teclados
y secuencias en otros, con quien Cerati grabó casi
el mismo año el excelente Colores Santos.
Al interior de Dynamo, el abanico de atmósferas
contempla armonías con mucha alma y belleza, como
Fue y Luna Roja, así también experimentos
sonoros con saturación de efectos en canciones como
la sónica Secuencia Inicial y Remolinos, beats muy
electrónicos para Nuestra Fe y Camaleón, y
aplicaciones del característico rock pop “Ceratiano”
en Primavera Cero, Ameba, Toma la Ruta y Texturas. De la
mano de los retoques electrónicos del disco, viene
ligada también una tendencia a hacer algunos temas
mucho más largos que el característico formato
de canción usado por la banda hasta ese momento.
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Sobre las influencias de este
disco, es muy difícil también establecer un
parámetro lineal respecto a lo que se puede reconocer
a simple oreja, aunque la alquimia principal podría
decirse que viene, como ha sucedido en la mayoría de
los proyectos donde Gustavo Cerati ha echado mano, de una
fusión de sonidos del rock por esencia argentino, con
el tinte melancólico y bohemio característico
de Spinetta y del mismo Cerati, con los sonidos más
experimentales de la música rock de los 90s, establecidos
por My Bloody Valentine, Cocteau Twins, The Cure y David Bowie.
El tiempo se encargará en todo caso de mantener intacto
el carácter de pieza única atribuido a este
notable disco, fruto de emociones encontradas y de experimentación
al parecer no sólo en el espectro musical, sino también
en el componente mental y creacional: “suspirando formas
de humo”, dice una de sus canciones....
Por Francisco Pinto
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