El primer disco en estudio de Nick Drake, “Five Leaves
Left” fue editado el 1 de septiembre de 1969 en el
Reino Unido, pero no llegó a Estados Unidos sino
hasta 1976, casi dos años después de la muerte
de Nick Drake.
Nick Drake, personaje nacido el 19 de junio de 1948 en
Rangún (Birmania), como Nicholas Rodney y fallecido
un 25 de noviembre de 1974 en la casa de sus padres, es
una leyenda en la historia de la música popular.
Tras 26 años de existencia que para Drake fueron
un calvario lleno de sufrimiento y depresiones, el músico
murió víctima de un “accidente”,
según algunos, aunque otros no dudan de la tesis
del suicidio. Lo que es un hecho es que la causa de la muerte
fue una poderosa sobredosis de un antidepresivo: Amitriptyline.
De él nos quedó su música, un catálogo
lleno de melancolía y de canciones perennes. En éste,
su debut, Drake hace trizas su alma y la transforma en sonido,
ante nuestros oídos. Una de las más sinceras
declaraciones de principios a la que podemos tener acceso.
“Time has told me / el tiempo me ha dicho
You're a rare find / que eres un extraño hallazgo
A troubled cure / una complicada cura
For a troubled mind” / para una mente complicada
Estos son los primeros versos de “Time has told me”,
el tema que abre este álbum, y en el que Drake asume
la voz y la guitarra acústica, acompañado
de Paul Harris, en piano, Richard Thompson, en la guitarra
eléctrica y Danny Thompson en un sutil aporte en
bajo. Un temazo que muestra claramente
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la línea acústica
e introspectiva de su sonido.
Una verdadera oda a la melancolía aparece en el cuarto
surco, con “Way to blue” (nombre que también
tomó un disco compilatorio del artista), canción
estructurada solamente en base a arreglos de cuerdas (de Robert
Kirby) y la desgarradora voz de Drake:
“Don't you have a word / no tienes una palabra
To show what may be done / para mostrar lo que debe hacerse?
Have you ever heard / Has oído alguna vez
a way to find the sun” / de una manera de encontrar
el sol?
“En “Cello song”, la música se vuelve
casi agonía, pero con un sentido “musical”
sencillo y preciso. Drake sigue en lo suyo (la guitarra de
palo), acompañado de un cello (Clare Lowther), un bajo
(Danny Thompson) y, un detalle exquisito y adecuado: congas,
a cargo de Rocki Dzidzornu. Dice la canción:
“So forget this cruel world / Así que olvida
este mundo cruel
Where I belong / donde pertenezco
I'll just sit and wait / Sólo me sentaré y esperaré
And sing my song.” / y cantaré mi canción.
Si por estos años consideramos que Radiohead es la
representación más perfecta de la tristeza,
buenosería volver a esta grabación, de hace
33 años, que podría hacer llorar a una estatua.
Sin exagerar. Hermosos arreglos, una voz profunda que conmueve
y letras para ponerse a pensar, conforman este álbum
que merece, por lejos, ser llamado inmortal.
Por Rodrigo Toledo
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